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Amenaza al comercio mundial: Panamá y Suez, dos canales en problemas

En Centroamérica, el canal de Panamá sufre una sequía desde dos años; el de Suez está en medio de la escalada bélica de los países de Medio Oriente a raíz de la guerra entre Israel y Hamás.

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Panamá. La circulación de buques bajó casi a la mitad por la sequía que ya lleva dos años en la región.
Panamá. La circulación de buques bajó casi a la mitad por la sequía que ya lleva dos años en la región.
Foto: AFP

Redacción El País
Dos de los cuatro principales canales marítimos para el comercio internacional están en problema. En Centroamérica, el canal de Panamá está sufriendo los efectos de una sequía que lleva ya dos años, y que ha obligado a bajar casi a la mitad la circulación de los buques. Y en Medio Oriente, el canal de Suez está en medio de la escalada bélica desatada por la guerra entre Israel y la organización terrorista Hamás en la Franja de Gaza, que amenaza con arrastrar a toda la región.

Los otros dos canales clave para el comercio mundial son el de Ormuz, que une el golfo Pérsico con el golfo de Omán; y el estrecho de Malaca, entre los océanos Índico y Pacífico.

Panamá

La falta de lluvias por el fenómeno de El Niño, agravado por el calentamiento global, obligó a la administración del canal de Panamá a bajar el tráfico y a reducir el calado de los buques a 44 pies (13,4 metros), dos menos de lo permitido anteriormente.

Hoy solo pueden pasar 24 buques diarios (antes de la sequía pasaban hasta 40), situación que se mantendrá al menos hasta abril. “En mayo va a depender de cómo entren las lluvias”, dijo a AFP la subadministradora del canal, Ilia Espino.

Por esta estratégica vía, que en 80 km une el Pacífico con el Atlántico, pasa el 6% del comercio marítimo mundial. Sus principales usuarios son Estados Unidos, China y Japón.

El canal de Panamá funciona con agua de lluvia que obtiene de los lagos artificiales de Gatún, al norte del país. Por cada barco que pasa, se vierten unos 200 millones de litros de agua dulce.

“Existe un cambio de patrones climáticos que nos están afectando como nunca antes”, explicó Espino.

El año pasado fue el segundo más seco en la historia del canal, inaugurado por Estados Unidos en 1914. Los pronósticos para el inicio de 2024 tampoco son halagüeños.

Luz Graciela de Calzadilla, directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, dijo a AFP que existe “casi un 80% de posibilidades” de que El Niño siga “el trimestre de febrero, marzo y abril”. Añade, con base en estudios de su institución, que las “cuencas alrededor del canal” padecen una “sequía meteorológica severa”. La situación se complica porque la cuenca de la vía marítima abastece de agua a casi la mitad de los 4,2 millones de panameños.

Ante la incertidumbre, algunas navieras han decidido transportar su mercancía por otras rutas. La danesa Maersk anunció hace días que los buques que operan entre Oceanía y América comenzarán a evitar su navegación por el canal. “En el momento en que la situación hídrica se restaure yo pienso que la mayoría de los clientes van a estar felices y van a regresar, se han ido pocos, pero se han ido por necesidad”, justificó Espino.

Suez

A unos 11.600 km de Panamá, la navegación de buques comerciales a través del canal de Suez, que conecta el mar Rojo con el Mediterráneo, se vio reducida durante este enero un 30%, como consecuencia de los ataques de los rebeldes hutíes desde Yemen. Este grupo armado apoyó a Hamás, en guerra en Israel.

Según la herramienta Port Watch del FMI, antes de la intervención occidental en Yemen, en represalia por los ataque hutíes contra embarcaciones comerciales en el mar Rojo, el tráfico del canal de Suez se redujo un 33%.

Así, los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen en el mar Rojo tienen ya consecuencias económicas, limitadas de momento, y su gravedad dependerá de cuánto dure esta crisis, apuntan los especialistas.

Los ataques a buques mercantes se multiplicaron en las últimas semanas. Alrededor del 12% del comercio marítimo mundial pasa en tiempos normales por el estrecho de Bab al Mandeb, que controla el acceso al sur del mar Rojo. Sin embargo, desde mediados de noviembre, el número de contenedores cayó un 70%, según los expertos del sector.

Numerosos armadores han preferido interrumpir su actividad en esta zona y optar por un itinerario alternativo, que pasa por el cabo sudafricano de Buena Esperanza, mucho más largo y por tanto, costoso.

Varias empresas han avisado ya de retrasos en sus entregas, entre ellas, el gigante sueco del mueble Ikea. “La situación en el canal de Suez va a provocar demoras”, dijo la empresa en un correo electrónico enviado a AFP.

La fabricación de automóviles se está viendo igualmente perturbada. Tesla señaló que su producción se verá suspendida dos semanas en su fábrica europea, entre el 29 de enero y el 11 de febrero. A su vez, la fábrica de Volvo en Gante, Bélgica, prevé cerrar tres días este mes, por falta de cajas de cambios, cuya entrega se vio retrasada por “reajustes en las vías marítimas”.

“Las empresas de bienes de equipo o de electrónica podrían encontrarse con retrasos. Y para las que trabajan a un ritmo frenético y con poco stock, la situación podría resultar problemática”, según Ano Kuhanathan, economista de Allianz Trade.

En España, la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) anunció que varios sectores adelantaron sus pedidos de ciertas materias primas y mercancías, como muebles y productos textiles, con los que están observando ya problemas de entregas. El objetivo, puntualizó la alianza, es “evitar roturas en la cadena de suministros”.

Incluso el transporte de gas natural licuado se verá “afectado” por la escalada en el mar Rojo, avisó el martes desde el Foro de Davos el primer ministro de Catar, Mohammed ben Abdulrahman Al Thani, uno de los principales productores del mundo. (Con información de AFP y EFE)

La OPEP mantiene la demanda de petróleo

La OPEP anunció ayer miércoles que mantiene para los años 2024 y 2025 sus estimaciones de crecimiento para la demanda petrolera global, el 2,2% y el 1,8% respectivamente, pese a las persistentes incertidumbres geopolíticas. Para este año, los analistas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) prevén una demanda mundial de 102,1 millones de barriles diarios (mbd).

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