Atacantes suicidas irrumpieron en una mezquita cerca del cuartel general del ejército paquistaní durante las oraciones de hoy y dejaron un tendal de 35 muertos con disparos de armas de fuego y granadas antes de inmolarse, dijeron las autoridades.
El ataque continúa la serie de actos de violencia que ha dejado más de 400 muertos en Pakistán desde octubre. Fue un cruento recordatorio de la capacidad de resistencia de las redes milicianas pese a las ofensivas del ejército contra el Talibán en las regiones del noroeste fronterizas con Afganistán.
Por lo menos cuatro atacantes participaron en el atentado en un área fortificada en la ciudad de Rawalpindi, a pocos kilómetros de la capital.
Los testigos dijeron que dos de los milicianos entraron en la mezquita, muy concurrida por los oficiales del ejército, mientras los otros dos corrieron a edificios cercanos. Las fuerzas de seguridad se tirotearon con los asaltantes durante una hora antes de que éstos se volaran o fueran muertos.
Nasir Ali Sheikh vio a los atacantes en la mezquita cuando entraba a orar. "Mataban gente como animales", afirmó. "No podía entender qué estaba sucediendo".
Fue el tercer ataque en Rawalpindi en los dos últimos meses. Un grupo de milicianos atacó el cuartel general del ejército el 10 de octubre y mantuvo rehenes durante 22 horas hasta que murieron nueve milicianos y otras 14 personas.
Tres helicópteros sobrevolaban el lugar mientras llegaban camiones con comandos y ambulancias.
El ataque comenzó cuando varios pistoleros detonaron un explosivo para atravesar un puesto de control cerca de la mezquita, dijo Yasir Nawaz, un policía que estaba en el lugar.
AP