Vivir en INAU y cumplir los 15 años

| Infancia. El Instituto del Niño y del Adolescente decidió que las chicas que viven en sus hogares puedan festejar los 15 años; los varones hacen asados Es parte del derecho a la identidad, afirman

2008-06-01 00:00:00 205x198
El País

DÉBORAH FRIEDMANN

"Me voy a poner la bijouterie que me regalaron antes de la prueba", dice Viviana Fernández. Se coloca caravanas que simulan brillantes y un collar que hace juego. Mira su reflejo en el espejo y sonríe.

Minutos después ingresa a su cita con la modista. "¿Preferís un tul drapeado o una cinta?", le consultan. El vestido blanco, hasta el suelo, tiene canutillos y está en los últimos ajustes para la fiesta de 15. La chica mira las dos opciones y sin dudarlo dice: la cinta blanca.

Ya decidió que va a usar zapatos chatitos. En seguida, le explican que la espalda tendrá ojales, con una cinta que se irá entrecruzando. "¿Hay algo que no te guste o que quieras cambiar?", pregunta la modista. "No, nada. Me gusta todo", dice Viviana. Y sonríe otra vez.

"Esta instancia la moviliza no sólo a ella sino a sus compañeras", señala una integrante del equipo técnico de Hogar Aconcagua del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU), que acompañó a Viviana a la prueba. Allí viven 14 niñas y adolescentes, de entre 11 y 17 años. La mayoría, como Viviana, tiene contacto con su familia, pero también algo que las alejó de vivir con sus padres.

"Algunas se sienten afectadas porque ellas no festejaron. Estas partidas para los cumpleaños son recientes. Otras, tienen la expectativa de que les llegue el momento a ellas. Tratamos que esta etapa sea una oportunidad de acercamiento con su familia y de entusiasmo", continúa la funcionaria.

El presupuesto para la fiesta es acotado y como en cualquier compra en el Estado, hay que plantear tres precios y se elige, por lo general, el más barato.

En el Hogar, este mes pidieron una partida más amplia de alimentos. Es que temen que el lunch tenga gusto a poco y planean preparar hamburguesas para los chicos.

Viviana está otra vez de jeans y camiseta. Espera que su acompañante salga de la modista y cuenta que en el liceo se la "tienen jurada". ¿Qué quiere decir eso?, le pregunto. "Que el día de mi cumpleaños, el 24 de mayo, me van a tirar huevos y harina. Hasta dicen que me van a meter adentro del contenedor", afirma. La idea no le disgusta. Más bien, la entusiasma. Ahora quiere conocer el salón. Es en la calle San Salvador, en el local de la Asociación Fondo Común-Casinos Municipales.

Con el lugar solucionado, ya puede mandar a hacer las tarjetas. Van a ser blancas, de cartulina, con una flor "bien delicada" en la tapa. La invitación hará juego con el souvenir: una estrella con su nombre que va a hacer con sus compañeras del Hogar. Ya tiene planeado hasta el cortejo: su novio en el primer lugar de los hombres y una hermana en el de las mujeres.

"MI LUGAR". Cinco días más tarde, el hogar del INAU donde vive Viviana está en plena mudanza. En el living hay camas y un par de electrodomésticos. Esperan a su cumpleaños de 15 para concretar el traslado. También están por allí los moldes para los souvenirs. "El viernes fuimos por las tarjetas y a comprar la masa. Hoy vamos a empezar a marcarlos y ya van a estar prontos", cuenta.

Viviana todavía no conoce el salón donde será su fiesta. Espera poder hacerlo el miércoles. Es casi el único detalle que queda; las tarjetas ya están casi todas repartidas. El sábado les entregó a sus familiares en Suárez y hoy lunes a sus compañeros de liceo y a algunos profesores. En total, son 100 entre amigos y familiares. Y ahora la periodista y la fotógrafa.

Algunos compañeros ya le avisaron que no van. Lo mismo un par de tías. Igual, Viviana no pierde el entusiasmo. Van a estar su madre y algunas de sus hermanas. También sus tíos de Montevideo.

Su ingreso al salón va a ser sobre las 22. Hasta ese momento los invitados van a escuchar música pop. "Después, cumbia, reggaeton y plena, que es lo que me gusta a mí", dice.

-¿Ya sabés con qué canción vas a entrar?

-Con una en inglés, que dice "es hermosa", por mí. No… mentira.

Y se ríe fuerte otra vez.

Viviana dice que está en un hogar de INAU por su propia decisión. Una resolución difícil: "entre mi familia, que es lo que más quiero o en un hogar para estar mejor".

La posibilidad de estar "internada" comenzó a surgir en discusiones familiares. "Yo me asustaba, me portaba mal y mi madre me decía: te interno y ahí te pegan. Era para asustarme, pa-ra que yo me portara mejor".

- ¿Y qué hacías en tu casa?

- Me iba, les pegaba a mis hermanitos. No me llevaba bien con mi padrastro. No me quedaba otra que irme. Fui, y le dije a un juez: me quiero ir a un hogar, no aguanto más".

Y el juez la amparó. Viviana tenía 9 años.

Primero estuvo seis meses en un Centro de Ingreso y el 31 de octubre cumplirá cinco años en el Hogar Aconcagua. "Me gusta, me siento más cómoda que en mi casa. A veces lloro por mi familia, porque la extraño. Para mí, mi lugar es el INAU. El hogar que encontré cómodamente y bien es el INAU", asegura.

"BIEN O MAL". En el Hogar Aconcagua trabajan unas 15 personas pero son menos en la diaria. Siempre hay alguno con licencia médica. "Sabemos a qué hora entramos pero no cuándo salimos. Yo le doy un beso a mi hija, y le digo: suerte en pila", dice una educadora.

Como en toda casa, en el Hogar hay reglas. Tienen horarios para usar la computadora, almorzar y cenar. En general las 14 chicas comen juntas, aunque por las distintas actividades están un poco "descoordinadas". También se turnan para realizar tareas de la casa como lavar los platos.

Los días de Viviana suelen empezar en el liceo N° 21. Después vuelve, almuerza y mira televisión. En general, estudia después de la cena. Cursa primero de liceo y tiene una calificación insuficiente en unas cuantas materias. Ella se lo atribuye a las faltas. "A veces no quiero ir, dejo que pase la hora en la cama, y después, ya es tarde", cuenta en voz baja.

Las salidas fuera del Hogar deber ser autorizadas y salvo para algún evento especial, las chicas no vuelven a irse después de la cena. Para las otras actividades, como ir a la casa de una amiga, depende de si se portaron "bien". Eso significa "hacer caso", según Viviana. "Portarse mal" es pegar, "hacer relajo", que los funcionarios tengan que "rezongar", fugarse.

- ¿Y vos cómo te portás?

- ¿Tengo que decir?

- No.

Esa respuesta, no, es parte de un compromiso. Viviana va a contar de su vida lo que desee compartir con quienes la conocen y con quienes no.

El Hogar Aconcagua es para adolescentes hasta 16 años. Luego, la idea es que pasen a otro centro o que vivan junto a su familia. En particular, buscan que aprendan un oficio para poder mantenerse.

- ¿Y vos, Viviana, qué vas a hacer?

- Estar en un hogar hasta la mayoría de edad, salir por la mía, por mi trabajo y hacer mi vida. El año que viene voy a hacer repostería, y como estamos guardando las asignaciones familiares, tengo pensado poder trabajar por la mía. Vení, que te muestro la música en la computadora para mi fiesta.

Mientras Viviana conversa, las restantes chicas van y vienen. Algunas miran televisión, otras bailan. Una funcionaria muestra las computadoras donde una docente les enseña informática dos veces por semana. "Mamá", le dice una pequeña a la mujer. La escena se repite a los pocos minutos: "Mamiiiii", le grita otra.

"Sí, somos mami, mamá. Para mí es normal. Soy una madre más. Sé que no son mis hijas, ellas también lo saben, pero en la diaria lo soy y lo son. Estamos más con ellas que con nuestras familias", dice la funcionaria. Y Viviana acota: "En mis cinco años acá tengo varias madres".

A esta mujer le gusta "todo" de su trabajo. En especial, disfruta de entender, contener y proteger a las chicas. En algunos casos, "se trata de la segunda generación", explica.

- ¿Cómo es eso?

- Que la madre estuvo aquí y ahora cuidamos a su hija.

Otra funcionaria dice que hay una persona esperando para ver a la psicóloga. Una de las niñas, la abraza y le dice: "Mami, ¿es un ingreso?". "No lo sé", contesta. "Que no sea", le dice la chica. Y la sigue abrazando. En el living del Hogar esperan una niña de túnica y moña y un hombre. La niña tiene cara de susto.

"SALIR ADELANTE". A las 21 y 30 horas casi todos los amigos de Viviana están en el salón. También hay familiares, entre ellos la madre de la quinceañera, dos hermanas y varios tíos.

En la calle hace frío y llueve. En 18 de Julio Viviana se "congela" en varias plazas: realiza los exteriores con el fotógrafo. Mientras, en la fiesta, el DJ prueba la música y comienza a llamar a los chicos que integrarán el cortejo. Toman las copas y comienzan a formarse. Algunos con más vergüenza que otros. "¡Vengannnnnnnnn!", les dice una funcionaria.

Viviana ya está afuera y los escucha. Empieza a temblar de nervios. Finalmente, todo está pronto. La música comienza a sonar y Viviana entra. Está preciosa. Saluda y por lo bajo le dice a varios de sus amigos que sostengan fuerte las copas. Tiene miedo de que se les caigan. Y sigue temblando. De emoción, de ansiedad.

Después vinieron el vals, los lentos y "joda por aquí y por allá" hasta las tres de la madrugada. La torta fue un éxito: no sobró nada. Y el cumpleaños también: "Quedé contenta; me encantó", dice Viviana el jueves siguiente a la fiesta. Ya volvió a la cotidianidad. Al liceo, a mirar la telenovela Acorralada con sus compañeras del Hogar. A ayudar con una amiga a otra chica que tiene que representar una obra de teatro.

- Ahora que pasó el cumpleaños de 15, ¿cuál es tu próximo sueño?

- Formar mi propia familia, con alguien que me ame. Salir adelante por mí misma.

Atienden a 4.589 niños y adolescentes en hogares

El INAU es el organismo rector de políticas destinadas a promover, proteger o restituir los derechos de niños, niñas y adolescentes. Al 30 de abril 4.589 niños y adolescentes estaban en régimen de atención integral 24 horas, según el presidente del organismo, Víctor Giorgi.

De ellos 3.246 están en hogares oficiales y 1.343 viven con cuidadoras. Otros 2.308 están en hogares en convenios con organizaciones.

Además, el INAU asiste a 59.412 chicos en régimen de tiempo parcial.

En total, estaban bajo algún programa del organismo 64.001 niños y jóvenes, una cifra que va en aumento. En julio de 2006, por ejemplo, asistían a 59.302 chicos.

Para julio de este año prevén llegar a 74.840.

En 2006 el INAU ejecutó un presupuesto de $ 1.698.416.053.

De ese dinero, 862.146.450 se destinaron a remuneraciones, $ 571.274.550, otros; $ 147.881.885 a gastos de funcionamiento, $ 73.429 a suministros y $ 43.743.605 fueron a inversiones.

A noviembre de 2006 el INAU contaba con 3.771 funcionarios. Además, trabajaban para el organism 376 cuidadores y 40 personas entre becarios y pasantes.

"Derecho" a compartir con amigos

Hace dos años, el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) decidió realizar fiestas de 15 a las adolescentes que viven en hogares de la institución y que deseen hacerlo. Sólo en Montevideo 400 chicos están en esa condición; en todo el país son 4.589.

"El fundamento es que el cumpleaños de 15 en nuestra cultura para las chicas es un momento donde se comparte y se muestra toda su red social. Nos parece que es un derecho que tiene que ver con su identidad, tener sus propios vínculos y tener una fiesta con sus amigos", afirma el presidente del INAU, Víctor Giorgi.

La experiencia de Giorgi indica que esas fiestas son una entrada a los vínculos sociales, que llevan a una mayor integración de la chica. "Ellos siempre tienen vínculos para hacerlo. Hemos tratado de superar la situación anterior, donde los funcionarios se unían y organizaban algo con una colecta", indica el jerarca. De todos modos, los funcionarios de los hogares siempre aportan algo como la peluquería o parte del ajuar.

Para estos casos, el INAU habilita una partida de $ 15.000. La chica es quien hace su lista de invitados; se intenta que 80% sean jóvenes y el resto adultos. El tema fue discutido entre jerarcas del organismo y predominó la visión de que valía la pena. En estos días, dos chicas decidieron que no quieren fiesta. En su lugar, se irán a Bariloche, contó Giorgi.

Los chicos, aunque sin tanta pomposidad, también tienen sus festejos, en general un asado con los amigos.

Delegados, reuniones y soluciones

Los chicos que viven en hogares de INAU tienen delegados que se reúnen periódicamente con los responsables del área para plantear sus problemas y también encontrar soluciones.

Viviana Fernández es la representante del Hogar Aconcagua. "Hablamos de cambios, de derechos, de cosas buenas y también de lo que hay para mejorar", comenta.

Antes de los encuentros ella se reúne con sus compañeras del hogar, y luego también les comenta lo sucedido en esas instancias. Antes de la última, tuvieron que hacer una lista de lo bueno y lo malo del hogar. Como positivo señalaron "el buen compañerismo, aunque no de manera suficiente". En el debe está no estudiar, incumplir con las obligaciones que tienen en el Hogar, dejar de ir a algunas de las actividades programadas, contó Viviana.

Las reuniones son rotativas, para que todos se conozcan y también a las instalaciones.

La cifra

Es el monto en pesos uruguayos que el INAU destina para cada fiesta de 15 años, según su presidente, Víctor Giorgi.

15.000

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