El presidente electo, Tabaré Vázquez, transmitió ayer a los representantes de la empresa Botnia, de Finlandia, todo el apoyo del futuro gobierno a la instalación de la planta de celulosa cerca de Fray Bentos, despejando el camino de críticas que sembró el pasado año acerca de los controles ambientales y el convenio de protección y promoción de inversiones que fue aprobado por el Parlamento con el voto en contra de la bancada de la izquierda.
El tema fue motivo de campaña y, en ese caso, el Partido Colorado colocó la oposición que expuso el Encuentro Progresista como consigna en las semanas previas a las elecciones de octubre.
"Tabaré Vázquez apoya el proyecto porque ve que será muy bueno para Uruguay, ya que está a favor del crecimiento económico", subrayó el gerente general de la empresa, Ronald Beare, después de la cita en el hotel Presidente.
El respaldo de Vázquez al emprendimiento de más de U$S 1.000 millones en inversiones, comparece en momentos en que el gobierno del presidente Jorge Batlle se dispone a aprobar la habilitación de los planes ambientales. Hoy, además, el Ministerio de Vivienda y la Intendencia de Río Negro firmarán un convenio de fortalecimiento de la capacidad de control y monitoreo.
minimizar. Está previsto que la construcción de la planta comience el año próximo y que esté en funcionamiento a mediados de 2007. El futuro subsecretario de Vivienda, Jaime Igorra, dijo que las nuevas autoridades "verificarán" todos los pasos dados por el gobierno saliente para autorizar las plantas de celulosa que operarán en Río Negro. Sin embargo, remarcó que lo esencial no es impedir el desarrollo de este tipo de obras, sino controlar que éstas "minimicen" sus efectos contaminantes.
El viceministro designado enfatizó que Dinamarca es el primer país del mundo en protección del ambiente y sin embargo, tiene 34 procesadores de celulosa. "Si no se permitiera operar a este tipo de plantas, no tendríamos papel en el mundo. Seguiríamos escribiendo en papiros", afirmó.
No obstante, el arquitecto que secundará a Arana al frente de la cartera, dijo que se aplicará estrictamente la normativa ambiental vigente en Uruguay. "Lo importante es cómo se hace, dónde y con qué impactos. Tenemos la legislación necesaria para actuar en consecuencia", opinó. Igorra marcó que la planta M’Bopicuá va a operar incluso con mejor tecnología que en España y recordó que la propia ministra de Asuntos Ambientales de ese país, lo verificó. "Vamos a actuar responsablemente, pero no vamos a cerrar las puertas a los nuevos emprendimientos", comentó. El futuro subsecretario tampoco censuró que el gobierno autorice la instalación de Botnia, a pocos días de su retirada.
El proyecto desató duros ataques de autoridades de la provincia argentina de Entre Ríos y de grupos ambientalistas, como Guayubirá, que meses atrás proyectó en la Intendencia de Montevideo un documental calificando de "catastrófica" la instalación de la planta de celulosa, entre otras cosas, por el manejo de un gran volumen de dióxido de cloro, con serios efectos sobre la salud humana.
Las autoridades de Botnia rechazan las acusaciones y sostienen que la planta se forjará con las mismas normas de la Unión Europea que son "muy exigentes".
La intención del próximo gobierno es revisar las condiciones en las que operan las empresas forestales en Uruguay en materia ambiental, fuera de los permisos que haya otorgado la Dirección Nacional de Medio Ambiente. Para esto cuenta con el apoyo del gobierno argentino, el cual ve en las exigencias que se le puedan plantear a las empresas que se instalen en Uruguay, una posibilidad para que las que operan en territorio argentino, y generan altos niveles de contaminación, inviertan en su capacidad instalada por cuestiones de competencia.
Lepra será supervisor
El futuro ministro de Industria, Jorge Lepra, encabezará de parte del gobierno, el equipo que supervisará, en coordinación con la empresa Botnia, el trabajo en los controles y construcción de la planta que se levantará en el departamento de Río Negro.
El consultor general de la empresa, Carlos Faroppa, dijo que técnicos de Finlandia y de la Universidad de la República han venido trabajando, para demostrar que el proyecto cumple con los más altos estándares a nivel mundial.
"La planta podría funcionar en Uruguay o en Finlandia. Es la misma tecnología", resumió.