Uruguay en alerta por una bacteria resistente

| | El MSP analiza una muestra para ver si se trata de un microorganismo que causa la muerte en 50% de los casos; ya descartó otras tres Las infecciones hospitalarias bajaron en 2010

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LETICIA COSTA DELGADO

Las infecciones hospitalarias bajaron en 2010 en Uruguay aunque creció la resistencia de las bacterias. El país está en alerta por un microorganismo, que llegó a la región y que causa la muerte en 50% de los casos. El MSP analiza una muestra.

La resistencia bacteriana fue uno de los temas centrales del XV Congreso Panamericano de Infectología, que se desarrolló el fin de semana pasado en Punta del Este.

Conocida como "Klebsiella pneumoniae productora de KPC", surge desde una bacteria ya conocida en Uruguay, que presenta resistencia a múltiples antibióticos y provoca infecciones asociadas a los cuidados en centros de salud, denominadas infecciones hospitalarias.

La nueva variedad produce una enzima (KPC) que inactiva a los antibióticos con los que solía ser combatida (carbapenemess), lo cual la vuelve prácticamente incontrolable. Presente en Argentina, Brasil, Colombia y algunos países de América Central, provoca graves infecciones en pacientes sometidos a cuidados intensivos y cirugías, así como en los profesionales de la salud en contacto directo con ellos.

Pilar Ramón Pardo, asesora en resistencia antimicrobiana en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dijo a El País que la expansión de la bacteria en el continente es preocupante porque al volverse resistente a todos los antibióticos, no hay tratamiento con qué combatirla. "Es gravísimo", dijo.

La OPS lanzó una alerta para que los países extremen los cuidados antes posibles brotes. "Si un hospital de Latinoamérica no sospecha su resistencia y aplica a un paciente el tratamiento convencional, que incluye carbapenemess, esa persona tiene más posibilidades de morir", advirtió.

En Uruguay, las medidas de vigilancia se extremaron desde fines de 2010, cuando el nuevo mecanismo de resistencia fue detectado en San Pablo. En lo que va de 2011, el Laboratorio Nacional del Ministerio de Salud Pública (MSP) analizó cuatro muestras sospechosas. Tres fueron descartadas y una se encuentra en estudio, informó a El País Silvia Guerra, nurse integrante del Comité de Infecciones del MSP.

Los profesionales de la salud estiman que el ingreso de esta bacteria al país es cuestión de tiempo. Pacientes que reciban un tratamiento crónico en la región podrían ser infectados y trasmitirla de regreso a su centro de salud. Del mismo modo, explicó la consultora de la OPS, médicos o enfermeras podrían llevarla en sus manos y transportarla, incluso sin tener manifestaciones clínicas.

Julio Medina, profesor adjunto de la cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina, expresó que si llega, será un desafío para los profesionales uruguayos, quienes deberán recurrir a antiguos antibióticos que se encontraban en desuso para combatirla. El tipo de antibacteriano que resulta efectivo en algunas de las infecciones que provoca, indicó el experto, no está disponible en Uruguay. "Haremos alguna combinación de antibióticos para poder manejarla lo mejor posible", expresó Medina, quien fue presidente del comité científico del congreso.

En Estados Unidos, donde la bacteria fue detectada en el año 2000, causa la muerte en el 50% de las personas que contraen las infecciones que provoca, según cifras manejadas por OPS.

INFECCIONES. El nuevo patógeno es visto por los especialistas como una de las evidencias más graves de lo que provocan las bacterias multiresistentes. Se estima que las tres cuartas partes de las infecciones desencadenadas en centros de salud a nivel mundial, son causadas por este tipo de microorganismos, tanto en unidades de cuidados intensivos como en infecciones producidas tras la realización de cirugías.

En Uruguay, durante 2010 las infecciones hospitalarias disminuyeron, aunque se registró un aumento en la resistencia de las bacterias involucradas, informó Guerra, nurse integrante del Comité de Infecciones, organismo que recibe los indicadores de hospitales y centros privados.

El profesor Medina admitió que resulta paradójico que las personas se "enfermen" en los lugares en que deberían "curarse". Pero en la medida en que están expuestos a tratamientos invasivos, indicó, están en riesgo. "Cuando tú rompes las barreras naturales del organismo que son la mucosa y la piel, el paciente pasa a estar expuesto a infecciones", subrayó. Si la persona, asimismo, tienen sus defensas bajas y ya fue expuesto a distintos antibióticos que lo fueron alterando su flora bacteriana normal, la posibilidad de desarrollar infecciones graves, aumenta.

Dentro de los índices que aún preocupan se encuentran las neumonías asociadas al uso de respirador. En 2010 hubo 772 neumonías por esta causa (tasa de 14,2 cada 1.000 días de ventilación), según datos proporcionados a El País. La cifra es algo inferior a las 804 registradas el año anterior (la tasa fue del 15,1).

Los especialistas coinciden en que el riesgo cero en materia de infecciones no existe, pero sí puede disminuirse. Por ejemplo, hubo otros dos índices relacionados con el uso de catéteres que evolucionaron de forma positiva: las infecciones en la sangre pasaron de 185 casos en 2009 a 137 el año pasado (la tasa disminuyó de 2,8 a 1,9 por mil días) y las urinarias disminuyeron de 492 a 479 (la tasa de 6,4 a 5,8 por mil días).

Entre las cirugías, por otra parte, las operaciones que presentaron tasas más altas de infección fueron el bypass coronario (8,4%), las prótesis parciales de cadera (6,4%) y las intervenciones de columna (5,6%). En 2009 la proporción había sido de 11,8%, 6,4% y 5,6% respectivamente.

Más allá de la presencia cuasi natural de microorganismos en las salas de cuidados intensivos, parte de la responsabilidad pasa por la higiene del personal de salud y el mantenimiento de los centros hospitalarios. Sobre este aspecto, Medina destacó que la frecuente rotación de los equipos de limpieza en locales tanto públicos como privados suele ir en detrimento de una adecuada formación de los equipos que mantienen los centros de salud.

Las cifras

772 Fue la cantidad de neumonías asociadas al uso de respirador en 2010.

8,4% Fue la proporción de cirugías de bypass coronario en que se detectó infecciones.

Acreditar a los hospitales podría orientar sobre su nivel de calidad

A mediados de 2010, el Ministerio de Salud Pública reconoció a los Hospitales de Clínicas, Italiano y Evangélico como los centros que mejor desempeño tuvieron a la hora de relevar y enviar sus índices de infecciones. Pero la información sobre si registraron niveles más o menos elevados no fue difundida al público, ni en su caso ni en el de ninguna de las instituciones relevadas. El conservar el anonimato de los centros es política del Ministerio de Salud Pública en todos sus informes de control de infecciones.

Pola Brenner, directiva de la Federación Internacional de Control de Infecciones, dijo a El País que la mayoría de los países utilizan el mismo criterio. "El público no está en condiciones de interpretar esos datos", expresó Brenner, porque dependen de diversos indicadores e involucran a instituciones con complejidades diferentes. Al desconocer estos parámetros, consideró, los usuarios podrían leer la información de forma errónea.

Sin embargo, agregó, algunos países cuentan con sistemas de acreditación que orientan a los pacientes sobre la calidad de los centros hospitalarios. Si figuran en la nómina de instituciones acreditadas, es porque cumplen con parámetros aceptables. Sino, los pacientes ya saben los riesgos que corren al atenderse.

Advierten por mal uso de remedios

La preocupación por la resistencia a los antimicrobianos se considera un problema de carácter internacional. El tema centró la atención de los infectólogos del XV Congreso Panamericano de Infectología realizado en Punta del Este el pasado fin de semana.

"¿Si es para alarmarse?", dijo Pilar Ramón Pardo, asesora de la Organización Panamericana de la Salud. "Sí, es para alarmarse. Porque nos vamos a quedar sin antibióticos". A través de la llamada "Declaración de Punta del Este", la Asociación Panamericana de Infectología exhortó a los países a que adopten la norma de vender antibióticos sólo bajo prescripción medica y que extremen sus medidas de vigilancia para que esto se cumpla.

En la misma línea, los infectólogos alertaron a la población sobre los riesgos que puede traer automedicarse. Al generar resistencia dentro de su organismo, las personas podrían volverse más susceptibles a desarrollar infecciones graves dentro de un centro hospitalario.

Julio Medina, por su parte, recordó que el problema aumenta los costos de los sistemas de salud y empeora la calidad de vida de quienes reciben tratamientos intensivos.

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