Alfonso Lessa
Aníbal Gordon -"el Viejo"- lideraba una banda de paramilitares argentinos que actuó en las dos márgenes del Plata con absoluta impunidad durante las dictaduras de los dos países.
Gordon era un delincuente vinculado a la ultraderecha peronista y por tanto a la fatídica Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Gordon y sus hombres, según varios testimonios, fueron quienes arrendaron el taller mecánico donde funcionó durante algunos meses el centro clandestino conocido como Automotores Orletti, a los mismos propietarios que hoy siguen siendo sus dueños.
Gordon tenía, entre otros uruguayos, una estrecha relación con el coronel retirado Gilberto Váz-quez. Según él mismo ha contado, Vázquez fue uno de los uruguayos que operó en Orletti en una tarea que él calificó como de "enlace".
Por Orletti, precisamente, pasaron muchos de los uruguayos detenidos clandestinamente, muchos desaparecidos, algunos sobrevivientes y otros que aparecieron asesinados. Entre estos últimos, según numerosos indicios, pasaron por allí Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
Un amplio informe publicado el jueves por el semanario Búsqueda reveló que en el gobierno uruguayo se maneja la versión de que esos asesinatos constituyeron una operación realizada sólo por argentinos -la banda de Gordon- con fines estrictamente económicos. El objetivo habría sido obtener libras esterlinas que creían tenía Gutiérrez Ruiz y que le habrían sido entregadas por el MLN. Y de paso robar los bienes que tuviera Michelini, que poseía una parte de un pequeño mercadito y ejercía el periodismo.
El asesino, según esta versión, habría sido uno de los miembros de la banda de Gordon: Osvaldo "Oso Paqui" Forese, cuya descripción -un hombre muy corpulento- coincide con la de quien derribó la puerta de los Gutiérrez Ruiz en el momento del secuestro, cuando también se quisieron llevar a su esposa Matilde.
La participación de la banda de Gordon en estos secuestros y asesinatos es considerada un hecho desde siempre. Llevaban su sello: operaciones políticas con el saqueo de sus víctimas.
Teniendo en cuenta el contexto de los asesinatos y una serie de hechos ocurridos por aquellos días, parece muy difícil creer que las muertes de los legisladores hayan estado desligadas de cualquier motivación política y que los uruguayos que operaban por allí no hayan tenido ninguna relación con el tema.
Repasemos algunos de esos hechos:
-La misma noche en la que fueron secuestrados Michelini y Gutiérrez Ruiz, también intentaron secuestrar a Wilson Ferreira Aldunate, quien se salvó por minutos, gracias a la rápida acción de amigos y su hijo Juan Raúl Ferreira, por cuyo apartamento también pasaron los asesinos. La eliminación de los tres líderes, hubiera dejado al exilio en Buenos Aires sin tres referentes fundamentales.
-Junto a los cuerpos sin vida de los legisladores, aparecieron asesinados dos ex tupamaros, Rosario Barredo y William Whitelaw, con el claro objetivo de identificar a Michelini y Gutiérrez Ruiz con el MLN, aspecto explotado por el régimen de la época.
-En el lugar aparecieron falsos volantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que pretendían atribuir los homicidios a esa organización (por entonces estrechamente vinculada a lo que quedaba del MLN en Buenos Aires) como si se hubiera tratado de un ajuste de cuentas interno entre la guerrilla, por una presunta "traición".
-Los dos ex guerrilleros asesinados, representaban a la línea que había roto con el MLN por rechazar una contraofensiva armada en Uruguay y había optado por la vía exclusivamente política, iniciando un acercamiento con los tres líderes mencionados.
-Los asesinatos se produjeron luego de que Michelini dialogara en Buenos Aires con el ministro de Economía del régimen, Alejandro Vegh Villegas, en la búsqueda de caminos de una salida democrática, y casi al mismo tiempo de la caída de Bordaberry.
-En los días previos a los asesinatos, se multiplicaron los informes de la embajada uruguaya a la Cancillería sobre los movimientos de Michelini, según demuestran documentos rescatados por el investigador Oscar Destouet en dicho ministerio, que además no les había renovado los pasaportes.
-Casualidad o no, la misma investigación descubrió el envío de numerosas armas y municiones por valija diplomática a los agregados militares uruguayos en la capital argentina, poco tiempo antes de las muertes.
-Horas antes de los asesinatos, también fue secuestrado y desapareció el militante comunista, Manuel Liberoff.
-Una investigación trunca que realizó el Parlamento uruguayo, se centraba justamente en la participación de militares uruguayos en los homicidios.
Entre los familiares y allegados de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Whitelaw y Barredo, domina el absoluto escepticismo respecto a la nueva versión.