PUNTA DEL ESTE
Tal vez hoy ya no exista, o al menos no esté completa, pero ayer, en la parada 31 de la playa Brava, el californiano Jim Denevan dejó impresa en la arena una obra de arte compuesta por una serie de círculos cuyo diámetro se va ampliando desde el centro hacia afuera.
El surfista, chef y artista de la arena de 50 años de edad, comenzó a trabajar a las 7 de la mañana de ayer. Su herramienta: una rama de árbol, común y corriente, del tamaño de su cuerpo. Diez años después culminó su jornada de trazos circulares, prolijos, con pulso experiente y buen ojo para calcular el espacio y la distancia.
Los logos de la marca de telefonía celular Movistar daban cuenta de quién había encargado la obra.
A lo largo del día los turistas que sabían de su presencia, y algunos curiosos que sólo se arrimaron para ver por qué una zona de la playa estaba cercada, pudieron ser testigos de la primera manifestación del movimiento artístico ecológico que llega al Uruguay. Cuando terminó, desde las dunas aledañas se podía captar en parte la idea del dibujo aunque, por el tamaño que ocupa toda la zona "grafiteada" en la arena, la vista ideal es desde el aire.
La foto que ilustra esta nota fue tomada desde un helicóptero.
Esta corriente de arte, denominada Land Art, se caracteriza por tener dimensiones colosales y por ser temporal.
Sus obras nunca duran más de una semana, ya que son víctima del viento, las olas, la lluvia y la propia acción humana. Tienen la virtud de desaparecer. De volver a ser, nuevamente, un lienzo natural inmaculado
En 2010 Denevan fue contratado por una conocida marca de ropa americana para realizar una performance en el lugar que él escogiera. Ni tonto ni perezoso, eligió el lago más grande del mundo, en Baikal, en Siberia, que para esas fechas estaba completamente congelado. Sobre el hielo y después de 15 días de arduo trabajo junto a cinco colaboradores, el californiano de 50 años terminó un espiral de círculos crecientes que tenia dimensiones equivalentes a las de la ciudad del amor: París.