SALTO | LUIS ALBERTO PÉREZ
Una niña de 3 años se debatía anoche entre la vida y la muerte en el CTI del Hospital Regional Salto del Ministerio de Salud, en medio de una investigación administrativa interna decretada por la Dirección del centro asistencial ante las denuncias presentadas por sus padres sobre un posible caso de mala praxis.
El pasado 27 de marzo, los padres de Blanquita Filippini la llevaron al hospital para ser tratada por vómitos y fiebre alta. En esa instancia le diagnosticaron un cuadro viral, dijo Omar Filippini, padre de la niña. "La doctora de guardia le indicó el suministro de un inyectable y un remedio para bajar la fiebre y dijo que volviéramos a casa", contó.
Al día siguiente, Blanquita presentó los mismos síntomas, relató Omar. Nuevamente la trasladaron al hospital. Esa vez la atendió un practicante, quien la derivó al laboratorio para hacerle exámenes de sangre y orina. "Su punto de vista fue que la nena no tenía nada, por lo que otra vez le aplicaron un inyectable para cortar los vómitos y nos dijo que con eso se le iba a pasar, por lo que volvimos a casa", agregó. El 29 de marzo Blanquita volvió a presentar un cuadro de vómitos y fiebre y la desesperación de los padres creció aun más ante la reiteración del malestar. Una vez más llegaron con la niña al hospital. "Ahí nos atiende un pediatra con el cual discutimos y exigimos que hicieran algo por la criatura porque ya era insoportable el dolor que tenía", señaló Filippini.
Agregó que cuando el médico la revisó "la pasó en forma urgente al cirujano sin explicarnos el diagnóstico".
El 29 de marzo la operaron y luego la intervinieron otras dos veces. La información a la que accedieron los padres es que la niña tuvo una peritonitis. Anoche los médicos le comunicaron a los padres que Blanquita iba a ser sometida a una cuarta operación ante el agravamiento de su salud.
"Lo más triste de esta pesadilla es que nos comunicaron que le van a amputar los dos pies y una mano porque la infección en todo su cuerpito ya está muy avanzada", dijo Filippini entre llantos.
Filippini, padre de seis hijos, sin trabajo y con un estado de salud muy delicado producto de dos infartos al corazón en poco tiempo, sólo reclama justicia. El director del Hospital, Juan Pablo Cesio, se excusó de pronunciarse respecto al caso.
El abogado de los padres de la niña, Pablo Perna, indicó que llegarán hasta la última instancia para saber qué fue lo que pasó en esos tres días en los que la pequeña ingresaba y abandonaba el centro hospitalario por indicación médica.