EDUARDO BARRENECHE
Por primera vez la Guardia Republicana y la Policía Caminera realizaron ayer un operativo conjunto en tres rutas nacionales para controlar caza furtiva y alcoholemia en conductores.
Ambas reparticiones, con jurisdicción nacional, instalaron puestos con una veintena de efectivos en las intersecciones de las rutas 1 y 3; 5 y 48 y 6 y 7.
Según fuentes policiales, la intención de estos operativos es incrementar la presencia policial en las rutas cuando finaliza Semana Santa.
En los operativos, los efectivos de la Guardia Republicana y Caminera también harán controles de documentación de los vehículos.
El lunes 25, durante la asunción del nuevo comandante de la Guardia Republicana, Rovert Yroa, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, afirmó que esta fuerza no solo debía realizar tareas de apoyo a otras unidades policiales sino que tenía que instrumentar operativos "por sí misma" y efectuar procedimientos junto con Policía Caminera. "Esta otra unidad también tiene jurisdicción nacional", dijo el jerarca gubernamental.
Yroa se formó en la Guardia Republicana. En los últimos 13 años ocupó cargos superiores en distintas unidades, la última de ellas fue Policía Caminera.
Según Bonomi, el descenso de las quejas de los automovilistas sobre el accionar de Policía Caminera y el número de procedimientos lo transformaron en candidato ideal para dirigir la Republicana en un momento en que el Ministerio del Interior pretende darle un nuevo rol a esa repartición. Es decir, dejar de ser una simple fuerza de choque que brinda tareas de apoyo a otras dependencias policiales.
Desde que Yroa asumió, la Republicana realizó cuatro operativos en Montevideo en los barrios Marconi, Borro, Cerro y Chacarita de los Padres.
La Guardia Republicana cuenta con 1.200 efectivos distribuidos en dos subunidades: Guardia Metropolitana (infantes) y Coraceros (efectivos a caballo). El Ministerio del Interior ya hizo un llamado para llenar 300 vacantes en esa repartición, lo cual muestra la importancia que le otorga el gobierno a su nuevo rol.
Esta repartición, que depende exclusivamente del mando directo del Ministerio del Interior, cuenta con cuerpos muy profesionales para realizar tareas de rescates de rehenes, operativos antidrogas con francotiradores y grupos de choques antimotines.
La Guardia Republicana es una unidad militarizada con una disciplina distinta a la del resto de la Policía. "Por eso se llama Regimiento", explicó Bonomi durante el acto de asunción de Yroa.
Desde hace años los requerimientos de esta fuerza son muy bien atendidos por los jerarcas de turno del Ministerio del Interior. Su personal cuenta con pistolas Glock de 17 tiros, similares a las usadas por el FBI; subfusiles HK, chalecos antibalas y escopetas calibre 12.
En tanto, la fuerza antimotín de la Republicana lleva escudos, rodilleras y tobilleras de kevlar y cascos especiales. (Ver infografía).
PUNTERÍA. Los francotiradores de la Guardia Republicana son un grupo de elite y la unidad mejor preparada dentro de la Policía.
En la madrugada del 18 de agosto de 2007, el entonces francotirador de la Guardia Republicana, Marcelo Suárez, junto con otros tres policías que integraban un grupo comando, participó en la operación "San Francisco" en una estancia de Salto.
El operativo concluyó con la captura de cinco colombianos y dos brasileños y de un alijo de 485 kilos de cocaína pura. La droga fue evaluada en US$ 31 millones si se hubiera comercializado en Holanda, su destino final.
El grupo comando, que estaba integrado por dos efectivos de la Guardia Republicana y dos de la brigada antinarcóticos, se instaló a 1.500 metros de la estancia ubicada en San Valentín, Salto. Como estaban muy lejos decidieron no disparar al avión que bajó con la droga. Los cuatro policías "tomaron" la estancia y luego atraparon a los narcos.
Cuatro años antes, otro tirador de la Guardia Republicana fue figura clave para la detención de una carga de marihuana que llegó en una avioneta proveniente de Paraguay.
En la tarde del 15 de mayo de 2003, el francotirador vio cómo aterrizaba el aparato tras esperarlo oculto en un campo durante 15 días.
Con un disparo de su rifle de alta precisión inutilizó el motor del avión. Poco después, la Policía incautó un cargamento de 500 kilos de marihuana que pertenecía al extinto narco uruguayo Omar Clavijo.