Como una internación domiciliaria cuando el hogar no está en condiciones de ayudar en la recuperación o cuando queda muy lejos de cualquier centro hospitalario: ese es el concepto de la casa asistida Tarará-Prado inaugurada el martes.
Usuarios y funcionarios del centro comparten el arbolado patio y la comida del Instituto Nacional de Alimentación en la sala comedor. Pero el resto del edificio del viejo Hogar de ancianos israelitas está dividido en dos alas a cargo de los ministerios de Salud Pública (MSP) y Desarrollo Social (Mides) respectivamente.
Por ello se generó una confusión sobre la capacidad de alojamiento de la casa asistida: cada sector puede hospedar a unas 50 personas, pero las carteras lo informaron a la prensa por separado.
Por el MSP tendrán derecho a concurrir al Centro Tarará-Prado los jubilados del Interior que se operen de cataratas o terigio en el Hospital de Ojos, no tengan alojamiento en la capital, perciban menos de $ 17.750 y sean usuarios de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) o estén incluidos en el convenio entre el Mides, ASSE y el Banco de Previsión Social.
Ayer operaron de cataratas a Elda Castro, de Mercedes. El lunes, en medio de la inauguración, ella llegó junto a su hijo para pasar la noche en el centro y esperar su operación. "Quiero poder ver bien, ahora es pura nube", dijo la señora que calificó de "divina" e "impecable" la atención que estaba recibiendo en la casa.
Por el Mides ingresarán personas en dos tipos de situación. "Ahora hay dos personas de Rivera en fisioterapia que viven solos. Acá se les brinda lo que en cualquier casa les daría un familiar", contó Estrella Domínguez, encargada de esta ala del centro de Camino Castro 635.
Además de los pacientes mayores de edad que no tengan un lugar ni compañía adecuada para su recuperación, el Mides recibe niños de contexto vulnerable recién operados o prematuros.
"Tenemos bebitos de pocos meses de gestación y bajo peso, que nacen bien gracias a las nuevas tecnologías y a la ciencia. Pero luego van a sus casas y como no tienen las condiciones necesarias, al primer frío contraen enfermedades respiratorias, fundamentalmente", dijo en la inauguración la ministra del Mides, Marina Arismendi.
Y recordó que según datos del MSP, en 2007 murieron 77 niños más que en 2006, menores de un año. "Esos bebés le han costado mucho al pueblo uruguayo, porque implica un gasto muy grande el tratamiento intensivo de los niños en los primeros días de vida", explicó la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz.
En el centro hay 20 cunas con las respectivas camas adultas, para alojar a los niños y su padre o madre.
"Acá lo vamos a recibir, pero mientras tanto vamos a tomar medidas con su hogar para que esté en otras condiciones y que a su vez el bebé esté más fuerte para volver", dijo Arismendi. Para explicar la importancia de este tipo de casas de medio camino, Arismendi contó que "hace pocos días tuvimos el caso de una señora con hepatitis, un hijo también enfermo y otros tres sanos. La propuesta del MSP fue que mamá y niño se hospitalizaran, y los otros tres fueran al INAU".
Datos del centro
El nombre "Tarará" proviene del balneario cubano en La Habana donde se hospedaron los uruguayos que viajaron a Cuba para operarse gratis de los ojos, dentro del programa "Operación Milagro", que comenzó en julio del año 2004. Según las necesidades de cada caso, los pacientes estarán en el centro de tres a 15 días, con posibilidad de renovar el plazo.
En este momento trabajan en la casa asistida las cooperativas Fortaleza en limpieza, Prodefu para acompañantes, Coomi en mantenimiento y Cochofa para traslados. Habrá un equipo técnico formado por tres asistentes sociales, un enfermero y tres auxiliares de enfermería, a los que se suman administrativa, una coordinadora y un policía de servicio 222.