Un lord va contra tuiteros por difamación

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Lord Alistair McAlpine, el antiguo tesorero del Partido Conservador británico y asesor de la entonces primera ministra Margaret Thatcher, ha iniciado una campaña para exigir compensaciones de las miles de personas que difundieron por la red social Twitter los rumores -que resultaron ser falsos- de que él era el político conservador retirado que había abusado una docena de veces de un joven en los años 70. Al ver una fotografía suya, el acusador admitió luego que se había dado cuenta de que McAlpine no era el hombre que le violó a él y a otros compañeros suyos en un hospicio del norte de Gales y le pidió encarecidas disculpas.

McAlpine, que vive retirado en Italia desde hace años, llegó días atrás a un acuerdo con la cadena pública británica BBC para que le indemnizara con 185.000 libras (230.000 euros) por el programa en el que se difundieron las acusaciones.

No se lo nombraba, pero se daban las suficientes pistas como para hacer pensar que era él. Internet se llenó de rumores señalándolo por su nombre, y en un programa de ITV -This Morning Programme- le hicieron llegar al primer ministro, David Cameron, una nota con la lista de supuestos violadores en una entrevista en directo. ITV se ha disculpado y ha aceptado este mismo martes compensar al lord con 125.000 libras (155.000 euros).

Pero eso no es suficiente para el retirado político, que quiere además que los tuiteros que difunden noticias calumniosas aprendan la lección, que la difamación en la Red no salga gratis.

Según el diario Financial Times, los abogados de Alistair McAlpine han localizado 1.000 cuentas de Twitter que difundieron directamente los rumores o los links con enlaces a páginas de Internet en las que se lo vinculaba con los abusos en el hospicio del norte de Gales. Y han localizado además otras 9.000 cuentas de la citada red social desde las que se rebotaron los tuits originales.

Lord McAlpine quiere que los titulares de esas cuentas que tienen menos de quinientos seguidores le paguen una compensación simbólica de cinco libras (6,21 euros) en forma de donación a una organización benéfica elegida por él, BBC Children in Need. A los usuarios con más de quinientos seguidores estudia pedirles cantidades mayores, mucho menos simbólicas. Sus abogados se basan para ello en la ley británica sobre el libelo y estiman que quienes no acepten sus condiciones se arriesgan a pagar multas de casi 45.000 euros, si buscan el amparo de los tribunales de justicia.

Abogados consultados por el diario londinense creen que incluso el mero hecho de rebotar un tuit con información potencialmente difamatoria puede constituir en sí mismo un delito de difamación, de acuerdo con la legislación vigente en Reino Unido.

Es la primera vez que alguien decide denunciar u obtener compensaciones por difamación contra miles de usuarios de Twitter, pero no es la primera vez que alguien recurre a los tribunales por considerarse difamado por un comentario aparecido en la Red.

En marzo de 2011, por ejemplo, un concejal de un condado de Gales, Caerphilly, fue condenado a pagar una indemnización de 3.000 libras (3.700 euros) a un rival político. Colin Elsbury, del partido nacionalista galés Plaid Cymru, difundió el día de las elecciones locales que su principal rival, el candidato independiente Eddie Talbot, había tenido que ser sacado de un colegio electoral por la policía en unos comicios anteriores. No era verdad y Elsbury admitió que se había tratado de un error.

Este mismo año, un jugador neozelandés de críquet, Chris Cairns, llevó a los tribunales británicos al antiguo presidente de la liga india de críquet del formato Twenty20, Lalit Modi, que había denunciado a través de Twitter que Cairns había amañado partidos. El jugador ganó el caso y una compensación de 90.000 libras (111.000 euros) porque Modi no aportó ninguna prueba de sus acusaciones. Aunque perdió en los tribunales, Modi nunca pidió disculpas y se reafirmó en que lo que había dicho era cierto.

El caso de lord McAlpine es completamente distinto porque no se trata de obligar a una persona a retractarse y/o compensarle, sino de atacar a los usuarios de Twitter por el daño que pueden provocar a terceros, lo que muchos usuarios creen que es mero chismorreo. El problema es que es un chismorreo público que tiene a veces un impacto tremendo en las personas objeto de los comentarios, porque un simple tuit puede tener a veces un efecto multiplicador en la Red con el que su autor no contaba.

Curiosamente, Alistair McAlpine decidió denunciar a la BBC y a ITV, y no a los periodistas de esos medios que llevaron a cabo la difamación en sí misma. El ex político conservador parece aceptar así que Twitter no puede ser considerado como un medio informativo sino como una mera plataforma de transmisión de información. De la misma forma que una compañía de teléfonos no es responsable de lo que se dice en una conversación telefónica, Twitter no es responsable de lo que se dice en los tuits. Ese, sin embargo, no es siempre el criterio en Internet. En los casos de piratería de música o cine, la plataforma sí es considerada responsable del pirateo que llevan a cabo los usuarios. En los medios tradicionales, esa responsabilidad está fuera de toda discusión.

Lord Alistair McAlpine

El exasesor de Margaret Thatcher fue acusado de abusar de un menor, pero la acusación resultó ser falsa. Todo comenzó a principios de este mes cuando en un programa de la BBC sobre supuestos abusos de menores en Gales, por error, se identificó a McAlpine como culpable. Durante la emisión del programa, miles de tuiteros comenzaron a mencionar a McAlpine como abusador y este al ver su nombre circular en la red aseguró que iniciaría medidas legales. A unos días del programa que desencadenó el conflicto, McAlpine consiguió que la BBC le pague 230.000 euros, y la ITV 155.000. Ahora reclama una compensación a los miles de tuiteros que lo difamaron en la red.

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