Una explosión en el Ministerio de Trabajo, un incendio forestal en Rocha, la visita de un Premio Nobel, la salida de Uruguay de la lista gris de la OCDE; fue una semana llena de noticias. También se habló de la patente única y de la educación, pero esos ya son temas más rutinarios.
Un tema distinto -pero que siempre ha estado ahí- es el cierre del puerto de Montevideo para buques con bandera de las Islas Malvinas. El gobierno, así, cumple con las exigencias de Argentina que, con Cristina Kirchner en el gobierno, ha aumentado la presión para que se le reconozca la soberanía sobre ese archipiélago del Atlántico Sur.
El vínculo de Uruguay con las islas ha sido estrecho. Muchos isleños estudiaron en el British School montevideano o se atendieron en el Hospital Británico. Durante décadas, el contacto de Malvinas con el mundo exterior fue a través del puerto de Montevideo, donde se abastecían en un viaje mensual hasta Stanley, la capital. Eso se ha cortado.
Uruguay reconoce el reclamo de Buenos Aires sobre las islas pero en general no había aplicado medidas extremas. La apertura de la pesca en aguas territoriales de Malvinas, aumentó la presencia de buques pesqueros -en general españoles- que utilizan Montevideo para reparaciones o aprovisionamientos. Eso genera, así lo denunció el Centro de Navegación, negocios para Uruguay por unos 300 millones de dólares. Fue el presidente Mujica el que ordenó que se detuviera el arribo de los barcos, tras recibir comentarios de quejas de la Cancillería argentina por la disposición uruguaya a recibirlos. Y argumentó que hay una resolución de la Unasur de hace un año que avala la determinación. Otro tema con Argentina es por el dragado del canal Martín García, así que conviene aliviar los frentes de controversia.
La Embajada británica pidió rápidamente una reunión con el canciller Almagro para que explique la situación. Y el Reino Unido analiza llamar a su embajador en Montevideo.
La oposición también criticó la presión argentina que amenaza el derecho de un país de aceptar en sus puertos a los barcos que quiera. En el medio, están los isleños que acusan a Argentina de intentar asfixiarlos. Y que ven cómo Uruguay ahora le da una mano.