LETICIA COSTA DELGADO
"El día que salí de la primera operación, mi papá se sorprendió y me preguntó: `¿No te iban a operar el cerebro?`. Creía que me iba a encontrar con la cabeza vendada. Pero el procedimiento no es invasivo, y sí, me habían operaron el cerebro".
Así lo contó a La Nación Alejandra Burgos, de 51 años, que debió ser intervenida en dos ocasiones para tratar dos aneurismas cerebrales que aparecían como peligrosamente grandes.
Sin realizar ninguna incisión en su cabeza, los médicos introdujeron a través de la arteria femoral (arteria del muslo) unos modernos dispositivos llamados "desviadores de flujo", y los hicieron llegar hasta dentro mismo del cerebro, donde se encontraban estas dilataciones anormales de la pared de las arterias cerebrales llamadas "aneurismas". De romperse pueden causar una hemorragia cerebral que llega a provocar la muerte.
Se estima que tanto en Uruguay como en Argentina entre el 1% y el 5% de la población posee aneurismas cerebrales. Si se consideran las 3.251.526 personas relevadas en el Censo 2011, hay entre 32.500 y 162.500 uruguayos con este tipo de alteraciones cerebrales.
Los desviadores de flujo -en inglés flow diverters- son cilindros metálicos muy pequeños, similares a los stents que son colocados en las arterias del corazón. Utilizados para tratar las formas más severas de este tipo de accidentes vasculares, no solo han demostrado ser efectivos sino que poseen una tasa de mortalidad y de secuelas mucho menores que otras operaciones.
"Sin tratamiento, el 80% de las personas que tienen un aneurisma gigante muere o queda inválida a los dos años del diagnóstico", dijo a La Nación Pedro Lylyk, director de Instituto Médico Eneri, que en 2006 participó del primer estudio internacional con estos dispositivos.
"Los métodos de tratamiento endovasculares con coils (ver infografía) bajaron la tasa de morbimortalidad a entre el 20 y el 25%, y ahora, con los desviadores de flujo, logramos bajarla al 8%. En los aneurismas no gigantes es incluso mucho menor", indicó el médico.
En el último congreso de la Asociación Norteamericana del Corazón, Lylyk presentó lo que es hasta ahora la experiencia más amplia en el uso de estos dispositivos, unos 360 casos.
Su finalidad es redirigir el torrente sanguíneo que circula por la arteria que tiene el aneurisma y así evitar que la sangre ingrese y lo siga agrandando.
Los desviadores de flujo también están disponibles en Uruguay. Marcelo Langleib, neurointervencionista del Idite (Instituto de diagnóstico y tratamiento endovascular de Casa de Galicia) dijo a El País que aún no han sido utilizados pero se encuentran en proceso de registro. Las intervenciones con coils sí se practican desde hace unos 15 años.
selección precisa. "Al redistribuir la circulación sanguínea, los desviadores de flujo hacen que la sangre dentro del aneurisma se coagule. Así, el aneurisma se acaba", comentó Rosana Ceratto, médica neurorradióloga del instituto Eneri. "La tasa de curación es altísima", aseguró.
Por año, el 90,5% de los aneurismas tratados con desviadores del flujo sigue ocluido; a los dos años, la tasa es del 94,3%, pero entre los tres a cuatro años de tratados, el 100% de los aneurismas ha sido curado.
Pero especialistas argentinos y uruguayos coincidieron en que no todos los aneurismas ameritan la colocación de estos equipos.
El uso de estos dispositivos, dijeron los técnicos de ambas márgenes del Plata, está indicado para los aneurismas de gran tamaño ("aneurismas gigantes"), los de cuello ancho y los complejos, entre los que se cuentan aquellos que no han respondido a tratamientos realizados previamente.
Además, son dispositivos muy costosos, con lo cual la selección de los casos debe ser precisa. "Se trata de seleccionar muy bien", comentó Langleib.
EN POCOS DÍAS. Alejandra Burgos, la paciente atendida en Buenos Aires, consultó al neurocirujano un viernes y el lunes entró en el quirófano. "Yo venía con muchos dolores de cuello y de cabeza. Todos me decían que tenía una contractura", recordó al diario argentino tras la intervención. "Pero un traumatólogo me derivó a un neurólogo. Me pidió una resonancia cerebral en la que encontraron muchos aneurismas", rememoró.
Lylyk explicó que Alejandra padece un síndrome (congénito) que afecta al cerebro y al riñón, por lo que es portadora de aneurismas cerebrales múltiples. Tanto en Uruguay como en Argentina entre 15% y 30% de los pacientes que tienen aneurismas los tienen de forma múltiple.
Uno de los aneurismas detectados en la primera resonancia de Alejandra era muy grande. Eso motivó la urgencia de la intervención para colocarle uno de estos desviadores de flujo.
"Me operé el lunes, estuve un día en terapia intensiva; al día siguiente me pasaron a una habitación común y al tercer día ya estaba en mi casa", contó Alejandra. En su caso, al año siguiente de la operación debió ser intervenida por otro aneurisma. En ambas operaciones, precisó Lylyk, "el tratamiento se realizó con desviadores de flujo y la paciente está curada de ambos".
Superados los seis meses de la última intervención, durante los cuales debió tomar anticoagulantes, Alejandra solo debe observar una rutina diagnóstica para monitorear la evolución de otros aneurismas más pequeños que ya le han detectado.
"Todos los años tengo que hacerme una resonancia magnética cerebral", precisó. "Muchos médicos me querían abrir la cabeza", recordó. Afortunadamente, no fue necesario.
Langleib dijo que en Uruguay existe amplia experiencia en el tratamiento de aneurismas cerebrales por vía endovascular. Es decir, sin recurrir a intervenciones a cielo abierto, abriendo el cráneo.
Las intervenciones que se realizan en Buenos Aires también se pueden realizar acá, "no estamos detrás de Argentina", remarcó el especialista. Que aún no se haya utilizado desviadores de flujo se debe, indicó, a que no se ha dado con los pacientes indicados.
En Uruguay son dos los centros que podrían realizar esta operación, según Langleib. El Idite y el Centro de Intervencionismo Vascular (Cediva), del Sanatorio Impasa.
ASPECTOS CLAVE
Un problema
muy silencioso
Se estima que más de 32.500 uruguayos tienen aneurismas cerebrales. Y entre 15% y 30% los tienen de forma múltiple. Si se rompen, generan hemorragias.
Diminuto y
muy efectivo
Una de las novedades de tratamiento son los desviadores de flujo. Evitan que la sangre entre en la zona de la arteria que se ensanchó, para que no siga creciendo.
Logran nivel de cura completo
Estudios realizados en Argentina indican que a los tres o cuatro años de la intervención el 100% de los aneurismas se cura totalmente.