APOYO ESTADOUNIDENSE

Trump, el nuevo aliado uruguayo en marihuana

El gobierno de EE.UU quiere solución al problema bancario.

Marihuana medicinal. Foto: AFP
Autoridades todavía no quisieron salir a festejar el anuncio de EE.UU. Foto: AFP

El gobierno de Estados Unidos se pronunció a favor de que los bancos manejen el dinero que proviene del mercado de marihuana legal. Es la primera vez que la administración de Donald Trump hace un anuncio de este tipo. Y para el experimento uruguayo, es una oportunidad.

El secretario de Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo ayer ante el Congreso de su país que "quiere encontrar una solución para asegurarse de que las empresas (de cannabis) que operan en efectivo puedan acceder a una institución de depósito seguro". Según el jerarca federal, que ocupa un cargo similar al ministro de Economía, hay dos principales motivos para destrabar la incompatibilidad entre el sistema financiero y el mercado de marihuana: evitar que las compañías estén "merodeando" con bolsos de dinero y la posibilidad de recaudar impuestos del sector.

"Es la primera vez que veo una esperanza clara" desde que estalló el problema de los bancos y la marihuana, señaló el tributarista Leonardo Costa, especializado en el tema lavado de activos y uno de los que buscó una solución paliativa.

En agosto del año pasado, a un mes y medio de haberse iniciado la venta de cannabis en farmacias, los bancos uruguayos comenzaron a cerrar las cuentas de las empresas vinculadas con la droga. Eso llevó a que de 16 puntos de venta que había en un inicio, seis dejaran de comercializar el producto (aunque luego se incorporaron dos nuevos locales). La decisión adoptada por los bancos uruguayos, incluyendo al estatal Banco República, respondió a que la legislación estadounidense hace incompatible el sistema bancario y el negocio de la marihuana —hecho que quedó evidenciado tras llamadas entre las casas locales y sus sucursales.

En este sentido, el anuncio del secretario de Tesoro "es un avance, pero la solución no será inmediata", dijo a El País Geoff Ramsey, investigador de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

En el gobierno estadounidense conviven hoy dos discursos. Por un lado, el Departamento de Justicia revocó un memorándum de la época de Barack Obama y autorizó en enero a los fiscales a investigar sobre el uso de la marihuana. Por otro, el Tesoro sostuvo la necesidad de encontrar una solución a la incompatibilidad con el sistema bancario.

Cuando aún estaba en el poder el demócrata Obama, en 2014, la Red de Ejecución de Delitos Financieros del departamento (Fincen por sus siglas en inglés) había publicado un protocolo para que los bancos pudiesen trabajar con cuentas de cultivadores y vendedores de marihuana —siempre y cuando el Estado en el que se daba el mercado hubiese legalizado ese comercio. Según informó Forbes, el actual secretario del Tesoro remarcó ayer en el Congreso que la normativa en cuestión "sigue vigente" y solo dejará de estarlo "si surge una alternativa mejor". Pero, en los hechos, esta se ve impedida por la decisión que adoptó en enero el fiscal general, Jeff Sessions, de investigar a quienes estén vinculados con las drogas.

"La marihuana no es una prioridad de la administración Trump, pero sí lo es para muchos legisladores y para una buena porción de la sociedad civil", explicó Ramsey. Las últimas encuestas de opinión pública revelaron que seis de cada diez estadounidenses apoya que exista una legalización de la droga a nivel federal.

En la comisión de Servicios Financieros del Congreso hay al menos dos proyectos sobre legalización de marihuana a nivel federal. El tratamiento de los mismos está siendo acelerado luego de que California —un Estado de casi 40 millones de habitantes— regularizase la venta de cannabis con fines recreativos.

Ya son ocho los Estados del país norteño que han regulado la marihuana recreacional y 29 los que lo hicieron en lo medicinal. El marcado de cannabis en Estados Unidos movió, solo el año pasado, más de US$ 10.000 millones.

"Uruguay es ejemplo y su sistema es fuerte".

El investigador Geoff Ramsey vivió dos años en Uruguay para seguir de cerca —y apoyar— el proceso de regulación del consumo de marihuana. A más de cuatro años de aprobada la ley, y a unos meses de que la normativa esté desplegada en su totalidad, el experto en política de drogas aseguró que "el sistema uruguayo está fuerte". Prueba de ello, dijo, "la amenaza de los bancos no fue impedimento para continuar con el proyecto".

Según este referente de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), el caso uruguayo es "un ejemplo" y referencia las políticas que están debatiendo otros países. Pero no todo es color de rosa: "el gobierno de Tabaré Vázquez debería escuchar más a las sociedad civil e ir viendo cuáles son los aspectos para seguir mejorando".

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