Marina es una tortuga marina que pesa alrededor de 400 kilos y se alimenta exclusivamente de aguas vivas. Es de la especie "tortuga siete quillas", la más grande del mundo, que puede llegar a medir dos metros y pesar 900 kilos. Esta especie está desde hace treinta años en peligro crítico de extinción, en gran medida porque es víctima de la captura accidental de pesquerías.
Desde el primero de junio del año pasado, Marina carga en sus espaldas un satélite que permite rastrear su posicionamiento en el mar y enviar información acerca de la profundidad de sus buceos, la temperatura del agua cuando se sumerge y la duración del evento.
Esta tortuga forma parte de un proyecto propuesto por la World Wild Foundation (WWF) llamado "Iniciativa Transatlántica". Participan, entre otros, países como Panamá, Guayana Francesa, Brasil y Uruguay.
En el país, este trabajo se lleva a cabo a través del Proyecto Karumbé, conformado por un grupo de estudiantes, biólogos, veterinarios, maestros e investigadores que decidieron unirse en 1999 con el fin de preservar los recursos marinos en el Uruguay.
Según explicó uno de los integrantes, Philip Miller, la "Iniciativa Transatlántica" es un trabajo que jamás se ha realizado hasta el momento y permitirá no sólo conocer más sobre la especie tortuga siete quillas sino también evitar que se extinga y a la vez facilitar el trabajo de los pescadores.
"Los países que forman parte de este trabajo se comprometieron, cada uno, a colocar tres transmisores en las tortugas marinas. Estos transmisores cuestan alrededor de U$S 5.500", explicó Miller. Él mismo fue el encargado de colocarle el satélite a Marina, una de las tortugas "uruguayas", a bordo de un barco pesquero que accidentalmente la capturó a la altura de Florianópolis, Brasil.
Esta especie, según dijo Miller, suele poner sus huevos en países como Panamá, Brasil y la Guayana Francesa. En Uruguay vienen solamente a alimentarse de aguas vivas entre los meses de diciembre y abril. "Estas tortugas están en todas las aguas del Uruguay, desde Rocha hasta San José, y llegan hasta a 20 metros de la costa", dijo Alejandro Fallabrino, otro integrante de Karumbé.
La colocación de los satélites es la primera etapa de esta iniciativa. Los transmisores duran alrededor de tres años, y en ese tiempo los científicos esperan determinar la ruta migratoria de las tortugas marinas. "Hay una teoría de que anidan en África y luego vienen hacia esta zona para alimentarse, cosa que hasta el momento se está comprobando", aseguró Fallabrino.
Luego de establecer las rutas migratorias de las tortugas, la siguiente etapa es establecer la ruta que realizan los barcos pesqueros. "Una vez que tengamos trazadas las dos rutas, vamos a superponerlas para ver en qué punto coinciden, y así alertar a los pescadores de que en esas zonas hay tortugas", explicó Miller.
Novedades
El Proyecto Karumbé inaugurará el 9 de abril en El Pinar (km 30,5 sobre Giannattasio) un Centro de Investigación y Conservación Marina donde rehabilitarán tortugas y darán charlas interactivas al público. Tambien fueron los impulsores de que en el área de Cerro Verde, Rocha, se establezca la primera área marina protegida del Uruguay.