DANIEL ISGLEAS
-El Mercosur, como bloque, no está mostrando avances. Uruguay se ha lanzado a buscar acuerdos bilaterales, de la forma como lo ha hecho su país. ¿Cómo ve usted al Mercosur?
-Todo proceso de integración tiene sus complejidades. Tenemos desafíos comunes y en muchos casos la solución individual no es solución. Está el ejemplo de la energía. Si unimos todas las capacidades de América del Sur da para solucionar el problema. La integración es esencial.
-Hay fuertes asimetrías entre los miembros plenos y quizás eso esté incidiendo. ¿Qué piensa al respecto?
-Sí, es cierto. Cuando uno encuentra países con asimetrías, no es sencillo dar pasos fundamentales. Soy una mujer optimista por naturaleza, y por eso creo que el Mercosur es más que una unión aduanera. Chile tiene un espacio menor en el bloque. Hace muchos años que nos dedicamos a una economía abierta, de arancel cero, y no íbamos a desandar este camino. Pero también está el Mercosur político y social y allí sí se ha avanzado. Chile ha tenido una política exterior de inserción en el mundo. Y con esa perspectiva, tomamos dos caminos: ser parte de la comunidad internacional y, en lo económico, hicimos de la exportación un elemento clave del desarrollo. Establecimos una complementariedad, el trabajo a nivel local, a nivel regional y el trabajo a nivel global. Tenemos intercambio económico con 3.956 millones de personas, con los 56 países con que tenemos acuerdos.
-Pobreza e indigencia han sido un problema para la región, y aún lo son. ¿Cómo estaban antes y cuáles son ahora los números de esos indicadores en Chile?
-Cuando reconquistamos la democracia teníamos casi un 40% de pobreza. En 2003 tuvimos 18,7% de pobreza y 5% de indigencia, y en 2006 se bajó la pobreza al 13,3% y a 3,7% la indigencia. No me malentienda porque no soy autocomplaciente. Pero vemos que la forma en que nos pareció mejor para enfrentar el desarrollo en Chile era la correcta. Y hemos logrado construir un orden un poco más justo, más humano, más solidario.
- Chile firmó un tratado de libre comercio con Estados Unidos en el año 2003. ¿Cómo lo evalúa cinco años después?
-Nosotros firmamos tratados de libre comercio con México y Canadá hace diez años. Y también con la mayoría de los países sudamericanos y latinoamericanos. Y desde 2003 con Estados Unidos. Hemos tenido avances sustantivos: de poco más de US$ 6.000 millones que era nuestro intercambio comercial, pasamos a US$ 16.035 millones, un aumento del 255%. Lo mejor de todo es que fue beneficioso para ambas partes. Han habido muchos sectores productivos de nuestro país que se vieron beneficiados, desarrollo de empresas y generación de empleo. Y eso es sacar a mucha gente de la pobreza. La ratificación parlamentaria que hicieron los partidos fue prácticamente por unanimidad. Todos entendieron que esto era muy positivo para el país.
-¿La izquierda chilena no tuvo problemas para afrontar un acuerdo comercial con Estados Unidos?
-Hubo alguna que otra persona en desacuerdo. Pero quiero decirle que hubo capacidad y madurez para entender que esto era positivo, que el TLC se negoció y se respetaron los intereses de Chile y de la contraparte. Hoy día, a cuatro años, ha sido extremadamente beneficioso. Es una relación de socios y a la vez ha habido un trabajo de mucho respeto a la autonomía chilena para tomar sus propias decisiones. Cuando con el ex presidente Lagos estuvimos en Irak, la posición era contraria a una invasión a ese país y así lo hicimos saber con claridad, firmeza y el respeto e independencia que debe tener todo país soberano.
-En América Latina siguen dándose gobiernos de izquierda. Ahora triunfó Fernando Lugo en Paraguay. ¿Tiene la sensación que hay dos izquierdas en la región, una encarnada por gobiernos como el suyo, el uruguayo, el de Brasil, y otra representada por Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina?
-Frecuentemente me hacen esa pregunta, y yo respondo siempre de la misma manera. No tengo doble discurso y no respondo dependiendo donde esté. En el continente tenemos gobiernos electos democráticamente. Los mandatarios son líderes que buscan ofrecerle a sus pueblos mejores condiciones de vida y bienestar, dignidad. Nuestra América Latina aún tiene desafíos de pobreza. Durante mucho tiempo los gobiernos democráticos de América Latina no lograron resolver los problemas de pobreza, dis-criminación y exclusiones. Como chilenos, somos respetuosos de los gobiernos soberanos pero más que diferencias en perspectivas, es en instrumentos. Hay matices, hay diferencias. En Chile hay apertura al mundo y nos ha ido bien. De la forma en que hicimos las cosas hemos sacado a mucha gente de la pobreza. Hoy, de cada diez estudiantes de enseñanza superior, siete son la primera generación que accede a eso.
-¿Ha habido en Chile un "pacto social" entre gobierno, empresarios y sindicatos?
-Desde que llegué al gobierno he intentado empujar con fuerza el diálogo social. Quiero el crecimiento económico no a costa de otros, sino con otros. Así todos ganamos. No hay una instancia preestablecida de diálogo, pero sí ha habido una práctica constante de las partes para facilitar un diálogo social clave.
-¿Eso se lleva adelante con éxito?
-Es uno de los objetivos que le marqué al Ministerio de Trabajo. Ha trabajado una comisión asesora de la Presidencia, integrada por las partes. Eso es política de Estado que va más allá del gobierno del momento. Un caso es la reforma previsional, otro es la reforma educativa, o el programa de apoyo a la infancia. Buscamos avanzar en trabajo digno y decente, condiciones más adecuadas, salario más justo. Una reforma previsional tradicionalmente habría demorado diez o quince años en Chile, pero ahora, en ocho o nueve meses ingresó el proyecto al Parlamento, que lo ha aprobado en menos de un año. Este ha sido un paso histórico.
Perfil
Nombre:
Michelle Bachelet
Nació:
Santiago, 29 de septiembre de 1951.
Edad:
56 años
Hijos:
tres (un varón y dos mujeres)
Presidenta de chile
La presidenta conoce y aprecia la sintonía que hay entre los pueblos y culturas de Uruguay y Chile. Disfruta de Zitarrosa, Onetti y Benedetti y baila y canta el tango de cuando en cuando. A los 18 años (1969) vino por primera vez a Uruguay. Su modo suave pero firme no oculta una vocación por el ser humano, fiel reflejo de su profesión de pediatra. Bachelet responde serena y reflexivamente a cada pregunta, pero muestra la autoridad que demanda su cargo que ejerce desde enero del 2006 y al que llegó en segunda vuelta con el apoyo del 53,5% de la población.
Los chilenos "no queremos revivir el pasado"
En Chile "todos aprendimos que nadie quiere revivir nunca más el pasado", sostuvo la presidenta Michelle Bachelet al explicar de qué forma la sociedad trans-andina superó la dictadura y los enfrentamientos del pasado.
Hubo "una transición a la democracia que algunos países criticaron. A 18 años de desarrollo democrático, parece que hicimos bien las cosas. Rápidamente la situación se ordenó como corresponde. Se entendió que el mando es del presidente a través de su ministro de Defensa. A mí, como ministra de Defensa, me tocó ser parte de ese proceso. Las Fuerzas Armadas son profesionales, conscientes y subordinadas al Poder Ejecutivo, al presidente. Es una relación de absoluta normalidad. Hubo juicios por derechos humanos, personas imputadas, encarceladas. Acaba de dictarse sentencias para responsables del asesinato del general Carlos Prat, que fue comandante en jefe del Ejército hasta el golpe de Estado. La nación somos todos y no hay nada que pueda estar por encima del derecho de las personas", dijo.