Todo listo en Roma para la beatificación del Papa polaco

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VATICANO | A las diez de la mañana, hora de Roma (cinco de Uruguay), el papa Benedicto XVI dará inicio a la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II, el primer pontífice eslavo y su inmediato antecesor en el primado de la Iglesia.

Elegido el 16 de octubre de 1978 como sucesor de Juan Pablo I y como el 264° Papa de la historia, el polaco falleció el sábado 2 de abril del 2005 tras una larga enfermedad que el mundo entero siguió paso a paso. En los días sucesivos, 3 millones de personas pasaron por el Vaticano, formando colas de hasta 5 kilómetros para estar ante sus restos.

A esas alturas, Juan Pablo II había visitado 129 países y recibido a casi 1.600 jefes de Estado o de gobierno y había presidido más de mil audiencias generales en el Vaticano, con una asistencia de 17 millones de fieles.

Hoy, a un día de que sea declarado beato -paso previo a la canonización, que es cuando la Iglesia declara públicamente que una persona ha vivido de modo heroico las virtudes cristianas y por lo tanto es santo y está en el cielo- también millones de personas se preparan para vivir el histórico momento.

"Para el primero de mayo prevemos al menos un millón de personas en Roma", afirmó el prefecto de la ciudad, Giuseppe Pecoraro, quien advirtió que la presencia en la misa "podrá aumentar si se tiene en cuenta la participación de los romanos".

En el aeropuerto de Fiumicino calculan que entre ayer y el martes 3 pasarán unos 40.000 pasajeros más que los habituales y se esperan cerca de 120 charters. La mayoría de los viajeros son polacos y españoles. Ayer circularon por la terminal casi 130.000 personas y arribaron 13 vuelos de España. Hoy esperan la llegada de 10 aviones de Polonia, además de los que generalmente arriban al lugar.

Los actos relativos a la beatificación comenzaron ayer con el traslado del féretro del próximo beato ante la tumba de San Pedro, en las grutas vaticanas. Mañana de mañana lo ubicarán en el altar de la Confesión, en la Basílica de San Pedro.

Hoy a las 8 de la noche de Roma, 3 de la tarde de Uruguay, comenzará una vigilia de oración que durará dos horas y media. En la misma participarán tres personas muy vinculadas a Su Santidad: el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, que fue su secretario personal y que recordará palabras y gestos del próximo beato; el antiguo portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, y la religiosa Marie Simon-Pierre, cuya milagrosa curación de Parkinson en 2005 permitió la beatificación.

Luego se rezarán los Misterios Luminosos del Rosario, introducidos por el Papa polaco, en conexión vía satélite con cinco santuarios marianos de Portugal, Tanzania, Líbano, México y Fátima. Además, la diócesis de Roma celebrará durante la noche lo que el cardenal Agostino Vallini, vicario papal para la diócesis, ha denominado "noche blanca de las iglesias". Ocho templos de la ciudad permanecerán abiertos para que la gente acuda a rezar.

Mañana la Misa de beatificación comienza a las 10, pero antes se rezará la llamada corona de la Divina Misericordia, devoción introducida por Santa Faustina Kowalska, cuya fiesta fue introducida por Juan Pablo II.

Al término de la ceremonia, sobre la fachada de la Basílica, se descubrirá el tapiz que representa al nuevo beato. Está previsto que el papa Benedicto XVI y los concelebrantes recen unos instantes ante el cuerpo de Juan Pablo II.

Después, las puertas de la basílica permanecerán abiertas "hasta que haya pasado el último peregrino", según confirmó el vocero vaticano, el padre Federico Lombardi, quien aseguró que el templo permanecerá abierto toda la noche si así es preciso.

El lunes habrá una misa de Acción de Gracias en la misma plaza, celebrada por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. Esa misa cerrará el ciclo de liturgias dedicadas a la beatificación, para la cual está prevista la llegada de 62 delegaciones encabezadas por jefes de Estado y de gobierno, reyes y reinas.

La tumba reposará en una capilla justo al trasponer la entrada de San Pedro, para mejor acceso de los fieles, desplazando los restos del papa Inocencio XI, que será trasladado más lejos, precisó el padre Lombardi.

EN POLONIA Y AMÉRICA. Los polacos no se caben en sí y la beatificación se transformará en una fiesta nacional, que por primera vez desde la posguerra hará desplazar hacia la ciudad de Szczecin los tradicionales festejos por el Día de los Trabajadores. El habitual desfile será sustituido por una transmisión en directo de la ceremonia desde el Vaticano y por una procesión religiosa. Se espera que grandes multitudes colmen las plazas en Varsovia, Cracovia y Wadowice, donde seguirán los actos en pantallas de video.

Peregrinos de todo el país ya tomaron ómnibus y trenes para el viaje de 30 horas hacia Roma.

Por estas fechas muchos repiten un estribillo común: que la beatificación es en gran medida una formalidad, porque los polacos ya consideraban a su nativo como el hombre más sagrado. En este sentido, el presidente Bronislaw Komorowski invitó a los polacos a celebrar con alegría particular este año las "fiestas de mayo", de modo que construyan juntos un clima de unidad y un sentido de "orgullo nacional". Por su parte, el arzobispo de Cracovia, el cardenal Dziwisz, sostuvo que Juan Pablo II se transformará, junto a los otros santos patrones de Polonia -San Adalberto y San Estanislao- en "un nuevo pilar de la fe, de la esperanza y de amor, pero también de nuestra identidad y nuestro sentimiento nacional".

La ceremonia también se vivirá de modo especial en América Latina, el "Continente de la Esperanza", donde vive el 50% de los 1.181 millones de católicos que hay en el mundo entero. Los americanos valoran que, en sus viajes a este continente, Juan Pablo II denunció la pobreza y la marginación que afectaba a la población, censuró los gobiernos considerados autoritarios (como el de Jean-Claude Duvalier en Haití, Augusto Pinochet en Chile y Alfredo Stroessner en Paraguay), y evitó una guerra entre Argentina y Chile en 1984. También le agradecen su histórica visita en 1998 a Cuba, donde pidió a Fidel Castro que liberara a los presos políticos.

A lo largo de sus 26 años de pontificado, Juan Pablo II supo hacer lo que valoró de los uruguayos cuando pisó estas tierras. "Sabéis ganaros con vuestro afecto el corazón de quien os visita", dijo al despedirse en Carrasco en 1988. Él hizo lo mismo, pero con el mundo entero. (EN BASE A AFP, ANSA Y AP)

CÓMO UNIRSE A LA BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II DESDE URUGUAY

TELEVISIÓN ABIERTA: El Canal 12 transmitirá en vivo la ceremonia, de 5 a 7:30.

El Canal 4 hará una transmisión de 6 a 8.30 de la mañana.

TELEVISIÓN POR CABLE: Monte Carlo transmitirá la ceremonia completa entre las 6 y las 10 por el canal EWTN.

Nuevo Siglo y TCC la pasarán por la RAI desde las 5.

MISA EN TRES CRUCES: El 15 de mayo, a las 16 horas, habrá una misa en Tres Cruces con ordenaciones sacerdotales y diaconales y un homenaje al beato.

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