No se acuestan en un diván a hablar sobre sus problemas. Tampoco recurren a la hipnosis, a la terapia grupal, o a actividades tan en boga como hacer yoga o reiki.
Por el contrario, hacen uso de una técnica mucho más sencilla y natural, que condensa beneficios emocionales, biológicos y psicológicos: la risa.
En La Colmena, se han realizado tres encuentros hasta el momento, al que acudieron alrededor de 50 personas.
Han ido médicos, psicólogos, terapeutas de distintas corrientes, educadores y profesionales. También fueron niños, adultos y ancianos, sin importar su procedencia y los motivos que los impulsaron a ir.
Lo que todos tienen en común es que ríen, de principio a fin, y sin motivo aparente. Ya sea una carcajada, risita o sonrisa, el objetivo es estimular cualquier movimiento involuntario que contraiga el diafragma.
La idea de que un grupo de desconocidos se junte para reírse puede parecer extraña, pero no por ello debe ser desmerecida, y menos cuando se conocen los resultados.
Estos encuentros, bautizados como "Las Cosquillas del Ser", fueron organizados por la compositora y cantante Mariana Ingold y el terapeuta en técnicas corporales Carlos Vignone.
Bajo el lema "Eres libre cuando puedes reírte de ti", planificaron un ciclo de cuatro encuentros que culmina el lunes próximo.
EL INICIO DE LA RISA. Ingold y Vignone se definen como "compañeros de ruta" que se interesaron por los beneficios que provoca la risa al sanar problemas personales mediante este recurso. "Al tomar conciencia de ello no pudimos menos que querer compartir y desparramar la información. Porque de eso se trata, de compartir cada vez más".
Así fue el inicio de este taller, tan espontáneo como la risa misma. Si bien Ingold y Vignone no son "risoterapeutas", e incluso prefieren no definir su trabajo como una "terapia", es precisamente el carácter informal de estos encuentros lo que los hacen tan gratificantes.
"Es una experiencia piloto y cada taller ha sido un encuentro único donde se pudo profundizar cada vez más en la sanación a través de la risa", precisan los organizadores.
Con este espíritu experimental, han recurrido a diversas técnicas: movimientos corporales, danza, juegos, canto, teatralización, interacción en pares y grupales, visualizaciones imaginarias y el silencio como momento de introspección.
Cualquiera pensaría que el mecanismo más fácil para inducir a la risa sería un chiste, pero de acuerdo a Ingold, ni siquiera es necesario recurrir a esta herramienta.
Los caminos para invocar la carcajada, asegura, son menos elaborados: "Con un colchón en el piso, algunos se prestan para que les hagan cosquillas", cuenta Ingold.
Sobre otras técnicas utilizadas, prefieren mantener cierta reserva, ya que consideran que el ambiente de los encuentros son muy íntimos y los ejercicios varían de acuerdo al grupo.
De acuerdo a los organizadores, los resultados se notan de inmediato. "Al principio quizá a algunas personas les daba un poco de vergüenza soltarse. Pero una vez que logran reírse de forma espontánea, logran liberarse. Así, el placer provocado por la risa logra sanar relaciones y viejas heridas emocionales, y esto se contagia a su entorno familiar y laboral. Además, alcanzan un bienestar corporal y emocional que les recupera la alegría de vivir".
Si bien estos "talleres de la risa" se realizan por primera vez en el país, la utilización de la risa con fines terapéuticos no es novedad.
"En diferentes partes del mundo, en lo que Occidente ha llamado culturas ’primitivas’, surge la risa como vehículo para crear alianzas y unidad de la comunidad. En culturas indígenas, existían personajes que a través del humor lograban disolver las energías negativas que provocan la enfermedad", cuenta Vignone.
Incluso cuenta que en Europa, en el siglo XIX, existían salones donde la gente pagaba una entrada y aspiraban un gas hilarante, el protóxido de ázoe. "Eran salones donde la gente se juntaba a reír. Luego fueron prohibidos a pesar de que el uso de este gas hilarante no tenía contraindicaciones".
La Terapia de la Risa, disciplina muy extendida en países como Estados Unidos y España, cuenta con un representante muy conocido: el Dr. Patch Adams, que a partir de los años 70 trabajó esta terapia con sus pacientes en varias instituciones médicas, logrando resultados inéditos.
El objetivo de Ingold y Vignone es continuar con estos talleres y darles un giro innovador: "Nos gustaría llevar esta propuesta a espacios públicos donde se sumen todas las personas que deseen participar, así como trabajar con los niños en las escuelas", cuenta Ingold.
Por ahora, se centran en estos encuentros a los que definen como "una celebración del humor", donde a través de la risa, logran resultados más serios.
Tipos de risa
La cantante Mariana Ingold asegura que existen muchos tipos de risa, no todos utilizados por las personas. "Las vocales nos llevan a dimensiones diferentes. No es lo mismo reírse con A que con E, I, O, U. No es lo mismo reírse de un chiste que reírse porque sí. Esta es la risa espontánea, la vedette de nuestros encuentros. Es la más olvidada en nuestra sociedad. Y habrá otras que iremos descubriendo. Lo cierto es que cuanto más te ríes, más fácil te resulta reírte".