Sudán rechaza posible intervención extranjera

Jartun - El gobierno de Sudán rechazó hoy la posibilidad de una intervención extranjera a la atribulada provincia de Darfur, afirmando puede resolver sus propios problemas.

"El gobierno expresó su más absoluta condena por el emplazamiento de fuerzas (extranjeras) en Darfur y afirmó que el Sudán es capaz de resolver sus conflictos por sí mismo", dijo el gabinete ministerial en una declaración después de una sesión extraordinaria presidida por el vicepresidente Ali Osman Mohammed Taha. El presidente Omar el-Bashir está de viaje.

La reunión se realizó un día después que los cancilleres de la Unión Europea instaron al gobierno sudanés a que cumpla con una promesa que le hizo el 3 de julio al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, de que desarmaría las milicias árabes progobiernistas, mejoraría las medidas de seguridad en Darfur y permitiría un mejor acceso a las organizaciones de socorro.

En Ankara, la capital turca, el ministro de relaciones exteriores de Sudán, Mustafa Osman Ismail, afirmó el martes que su país tomaría represalias contra cualquier tropa extranjera que sea enviada para aplacar la violencia en la región del Darfur, en el oeste sudanés.

Las declaraciones que Ismail hizo durante una visita a Turquía tienen lugar en medio de una creciente presión internacional a su gobierno. Los cancilleres de la UE dijeron que presionarían para que la ONU aplique sanciones contra Sudán si el gobierno no toma medidas para poner fin al conflicto, que ha obligado al desplazamiento de más de un millón de personas.

"No buscamos un enfrentamiento y esperamos que no seremos objeto de sanciones", dijo Ismail a los periodistas. Pero "si somos atacados, definitivamente no nos sentaremos tranquilos, tomaremos represalias".

Mientras que ninguna potencia occidental ni grupo alguno de países se ha expresado a favor del envío de fuerzas a Darfur, se ha tanteado algún tipo de acción militar en vista de que el gobierno de Jartún no ha logrado limitar a los milicianos a quienes se les responsabiliza de provocar la fuga de los habitantes de sus viviendas, de incendiar casas y de saquear sus aldeas.

La violencia comenzó en Darfur a principios de febrero del 2003, cuando dos grupos de Darfur se enfrentaron por tierras y riquezas. Las milicias árabes conocidas como yanyawid iniciaron una brutal campaña a fin de expulsar a los africanos negros.

Hasta unas 30.000 personas, en su mayoría africanos negros, han muerto en Darfur, y unas 2,2 millones de personas necesitan de alimentos y de atención médica.

La UE, Estados Unidos y grupos humanitarios han acusado al gobierno sudanés de apoyar a los milicianos, algo que Jartún ha negado.

El primer ministro británico Tony Blair ha dicho que su país tiene la responsabilidad moral de actuar debido a la crisis en que están sumidos los refugiados en Sudán, pero era demasiado pronto para estudiar una intervención militar. El general Michael Jackson, jefe del comando conjunto británico dijo esta semana que su país estaría dispuesto a enviar unos 5.000 soldados a Sudán si fuese necesario.

En Washington, un vocero del Departamento de Estado, Adam Ereli, dijo el lunes que Estados Unidos no tiene planes de enviar soldados a Darfur, pero su país tenía puesta "su total atención diplomática" en el asunto de Sudán.

AP

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