Son miles, ya calculan los beneficios y algunos ocupan desde hace años cargos muy calificados

| Posibilidad de ascender, mejoras salariales y estabilidad laboral son algunos de los beneficios deseados

LEONEL GARCIA

Esperanzados y felices. Así están los becarios y pasantes de la administración pública consultados por El País luego de la aprobación en el Senado del Proyecto de Ley que los transformaría en funcionarios públicos contratados. Algunos de ellos abarrotaron las barras del Parlamento el lunes 19 durante la votación y muchos prometen volver a estar presentes cuando se vote en Diputados en agosto.

Mejoras en los sueldos, partidas salariales, aguinaldos, posibilidad de movilización dentro de la administración pública, ascensos y una mayor estabilidad y seguridad laboral son algunos de los beneficios que ellos esperan en el caso que la ley sea finalmente aprobada.

Aunque el término "becario" suene a aprendiz, en la actual administración pública hay funcionarios de esa condición precaria que tienen a su cargo puestos técnicos e incluso, en algunos casos, desarrollan tareas complejas y sensibles: una de las sumariantes en el resonante caso del fiscal de Corte Peri Valdéz es una becaria; también lo es la persona encargada del inventario del patrimonio ferroviario en Villa Peñarol. Y a pesar que ese término también remita a situaciones pasajeras, algunos de los becarios llevan más de cinco años en sus funciones.

CALCULOS. Adrián Delgado estuvo la noche del lunes en las barras del Palacio Legislativo y fue uno de los que aplaudió el resultado de la votación. Ingresó como pasante en el Ministerio de Trabajo en octubre de 1998. Si bien el proyecto todavía no pasó por Diputados, ya está leyendo el reglamento interno para saber cuáles son las condiciones de estar contratado.

"Las desventajas de nuestra situación son varias. No sólo por el salario, como no tenemos grado ni escalafón no somos considerados a la hora de un ascenso", indicó. Gana unos 2.400 pesos mensuales, lo cual —señala— es alrededor de "un tercio" del sueldo de un funcionario que realice sus mismas tareas en la sección donde trabaja, Proveeduría y Adquisiciones.

En la misma línea opinaron otras dos becarias del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Una arquitecta que trabaja desde hace ocho años en la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación, quien no quiso dar su nombre, señaló que "las desventajas se notan en la diaria: no tenés escalafón, no podés ascender, no accedés a concursos. Va más allá de tener un menor salario y menos beneficios a igual responsabilidad y carga horaria".

Por su parte Analía Osshiuzzi, quien realiza desde hace seis años tareas administrativas en la Contaduría del Sodre, resaltó que "en los hechos" es una funcionaria más, pero que nunca realizó los aportes jubilatorios. Por ese tema, indicó, "siempre pensé la posibilidad de tener otro trabajo, pero ¿cómo conseguirlo? Además, puse en la balanza los beneficios de pertenecer a la administración pública; en el ámbito privado es más difícil".

De aprobarse la ley, pasarían a ser funcionarios contratados pero no presupuestados, o sea inamovibles. Eso no le inquieta a Adrián Delgado: "la inamovilidad la tenés que lograr vos con tu trabajo, o no".

AGUINALDO. La ley significaría para Arturo Alvarez, becario de Correos desde 1997, el dejar de temblar cada seis meses cuando se estudia la renovación de la beca. "Hasta ahora me he mantenido, pero si me tuviera que ir no tengo despido. Si se aprueba voy a poder sentirme seguro en el trabajo, además poder movilizarnos en otras dependencias de la administración central", dijo a El País. Para las mismas tareas que un becario recibe entre dos y tres mil pesos "un funcionario contratado percibe 4.500 o 5.000", añadió.

"Así como estamos no te sentís trabajador", admitió Alvarez. "Llega fin de año, todo el mundo está preocupado por el aguinaldo, y yo pienso, ‘¿de qué me tengo que preocupar?’"

REGULARIZAR. La arquitecta Patricia Rabosto hace nueve años que es becaria del MEC y trabaja en la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación. Asimismo integra la mesa de delegados de la Asociación de Becarios del MEC, gremio creado a principios de este año y que agrupa a los aproximadamente 400 trabajadores de la cartera que están en esa condición.

Rabosto señaló a El País que esta ley en estudio "apunta a regularizar la situación de muchos funcionarios que hace años que trabajan en toda la administración pública y no están bajo ningún tipo de amparo". Asimismo, sostuvo que de aprobarse "no implica engrosar el costo del Estado porque ya estábamos incluidos. El pasar de becario a contratado no significa necesariamente un aumento de sueldo; ese es un tema de reglamentación interna y escalafones".

Enfatizó, además, que el proyecto "no implica vulnerar ningún tipo de derechos de los funcionarios contratados o presupuestados ya existentes. Simplemente es una regularización de varios casos que trabajan a la par de ellos, no tienen los mismos beneficios, y que llegan a contar hasta con 18 años de antigüedad".

La delegada del gremio afirmó que se encuentran, en calidad de becarios en el MEC, "profesionales que cumplen tareas técnicas de gran importancia que cobran sólo 3.000 pesos por mes, ¡hay áreas enteras del ministerio que funcionan casi por ellos!". En ese sentido, Rabosto estará a cargo a partir de agosto, del inventario del patrimonio ferroviario en Peñarol para el proyecto "El ferrocarril en Peñarol". Otra becaria del MEC, Silvia Morelli, es una de las responsables de uno de los sumarios que se le están realizando al fiscal de Corte Oscar Peri Valdez.

"Te hacen sentir el che pibe"

De acuerdo con las docentes de Derecho Susana Lorenzo y María Sara Payssé, por becario se entiende a "la persona que disfruta de una beca, considerada ésta como la pensión que se concede a una persona para que pueda cursar determinados estudios". Por su parte, pasante es "el que sirve de ayudante al maestro de una facultad en el ejercicio de ella para imponerse en su práctica".

En el ámbito laboral, la relación entre estos trabajos precarios y funcionarios presupuestados o contratados depende del organismo. Analía Osshiuzzi y Valeria Barrero, becarias en el MEC, afirmaron que más allá de las diferentes situaciones no hay ningún tipo de distinciones en el trato en el ámbito laboral.

Sin embargo, Arturo Alvarez (Correos), dijo que un becario "es como el che pibe". Si bien resaltó que no todos los funcionarios presupuestados actúan igual, "siempre hay uno que resalta tu condición, como si fuera algo que te disminuye, que te desautoriza en tu función. Vienen o llaman de otra sección y al hacer una consulta te dicen ‘no, yo no quiero hablar con un becario, quiero hablar con alguien responsable’ y te tiran los años de experiencia, ¡y capaz que no saben meter un diskette! Asumen que por estar contratados tienen más autoridad".

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