ENTREVISTA
Ximena Borrazás se embarcará junto a la ONG Salvamento Marítimo Humanitario para dar socorro a africanos que intentan llegar a la costa europea.

Un niño rezando frente a decenas de velas tras escapar de la guerra. Vigas que se acumulan sobre una casa destruida por un misil. El abrazo sentido de dos ciudadanos en el último adiós a la reina Isabel II. Estas son apenas algunas de las postales tomadas por Ximena Borrazás, la fotógrafa uruguaya que hizo del retrato documental una forma de vida.
Se fue a vivir a Barcelona en mayo de 2019 y desde entonces puso el foco de su cámara en aquellos que nadie ve. Su primer proyecto, "Los fantasmas del Gótico" —retratando a personas que viven en las calles de Barcelona— la llevó a vincularse poco a poco con su gran pasión por la fotografía documental.
En marzo de este año junto a la periodista Romina Rinaldi viajaron a la frontera entre Polonia y Ucrania para retratar el éxodo de refugiados de la guerra desatada por Rusia y ahora va a por su tercera misión humanitaria: retratar a una ONG que da socorro a los centenares de personas que viajan por el Mediterráneo desde África en embarcaciones precarias en busca de un refugio seguro en Europa.
"Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) es una asociación de voluntarios que desde el año 2015 dan respuesta a la crisis humanitaria del Mar Mediterráneo. Además de navegar aguas internacionales con el barco Aita Mari también tienen un proyecto sanitario en Quios (Grecia) en donde trabajan ayudando a embarcaciones a llegar con seguridad a tierra y dan soporte sanitario", contó a El País Ximena desde la embarcación que en unos días partirá en una nueva misión de socorro humanitario.
"Me mueve mucho el tema de documentar situaciones críticas, situaciones tal vez que las personas no quieren conocer o que no se suele dar tanta difusión, cosas que impliquen derechos humanos. Yo vengo hace casi dos años tratando de tener la oportunidad de embarcarme con una ONG para documentar la crisis del mar Mediterráneo, que es una crisis que lamentablemente no se le da mucho bombo, a diferencia de lo que fue la guerra de Ucrania que salió en todos los medios, a la que se le ha dado mil horas de la televisión, que está genial, pero también está genial que se le de visibilidad a gente que muere en el mar por tratar de escapar de guerras que hay en África", detalló la fotógrafa uruguaya.
Simón Vidal, uno de los capitanes de Aita Mari, también participó de la entrevista y dio detalles de la preparación que requieren esta clase de misiones: "Nosotros realizamos el rescate con unas lanchas, entonces tenemos que saber bajarlas del barco, hacer los arriados, hacer las aproximaciones, saber cómo comunicarnos con los botes y controlar a mucha masa de gente".
El capitán, que lleva ya varias misiones sobre los hombros, relató algunas de las imágenes más desgarradoras que le ha tocado presenciar a bordo de Aita Mari: "Desgraciadamente hay muchas cosas que impactan en cada una de las misiones. Te sorprendes muchas veces de lo que puedes llegar a ver, desde, por ejemplo, botes con casi 300 personas dentro, e incluso más. Hasta gente que decide tirarse al agua sin saber si van a ser rescatadas o no, con tal de que no les devuelvan a Libia. Esto te impresiona porque no lo harías. Llegar a ese punto... No eres consciente de todo lo que han pasado para para tomar esa decisión".



La misión irá camino al Mediterráneo Central, y en la zona entre Lampedusa y Malta "patrullará" la zona, notificando a las autoridades de los países colindantes. "En vista que a este tipo de botes no acceden a rescatar, nosotros decidimos actuar ahí por el peligro inminente que corren", cerraron.
Según detallaron Ximena y Simón, para poder sustentar misiones de esta envergadura, se necesita por año un presupuesto de 900.000 euros, monto que se sustenta en su mayoría con donaciones voluntarias.
A través de este enlace se puede acceder a las formas de colaborar con Salvamento Marítimo Humanitario.