Más protagonistas en el transporte

El nuevo pedaleo de Montevideo

Repartidores de bicicleta ganan $ 500 por día en las nuevas aplicaciones de delivery.

Víctor Olivieri dijo a El País que desde Uber Eats le instaron a tener precaución en el tránsito y a respetar todos los carteles. Foto: Francisco Flores
Víctor Olivieri dijo que desde Uber Eats le instaron a tener precaución en el tránsito. Foto: Francisco Flores

Desde hace un mes, Montevideo sumó un actor que hasta ahora pasaba desapercibido: el repartidor de bicicleta. La incursión de Pedidos Ya, Uber Eats, Glovo y Rappi ha empleado a decenas de jóvenes que se los ve en las calles con camperas y mochilas en su espalda con los logotipos de estas empresas.

Víctor Olivieri (27) es uno de ellos. Trabajó un mes para Pedidos Ya y desde que Uber Eats llegó al mercado el pasado 23 de julio es socio de la empresa estadounidense.

Cada aplicación tiene un régimen de trabajo distinto. Uber, al igual que Glovo y Rappi, exige que los trabajadores se abran una empresa unipersonal. En el caso de esta firma, les dieron unas semanas para que experimenten si les es redituable. Tienen tiempo hasta el 15 de agosto.

Si superan los tres kilómetros, esta aplicación les da un bono extra de 20 pesos. "En una hora de un fin de semana, podés sacar cinco pedidos si andás bien", comentó Víctor. Las ganancias varían en función del producto solicitado, pero en general logra recaudar 500 pesos en un día trabajando entre seis y ocho horas.

Gonzalo Castro decidió ser repartidor luego de quedar desempleado. "Ya había visto a varias personas trabajando como delivery en bicicleta. Siempre me gustó ese medio de transporte, así que armé mi currículum y lo presenté en PedidosYa", una empresa que tiene a sus trabajadores en planilla.

Trabaja en un radio de dos kilómetros en el que suele recorrer cerca de 10 kilómetros por día. En cada jornada entrega un promedio de 20 pedidos.

Hay quienes trabajan para tres aplicaciones. Es el caso de Pablo Caino (37) que trabaja de manera simultánea para Glovo, Uber Eats y Rappi. Lo hace cuatro o cinco horas por día debido a que también estudia. "Me he cruzado con muchos extranjeros que también lo hacen", comentó este delivery.

En una jornada llega a recorrer 30 kilómetros en los que logra ganar 600 pesos. Aunque ha habido jornadas que recorrió más de 50.

En Glovo, Rappi y Uber Eats, las mochilas tienen un costo que se financia con solo una semana de trabajo.

Víctor comentó que la de Uber "es liviana" y que la de Pedidos Ya es "más pesada".

Ciclovías:  en la mayor parte del territorio no hay por lo que los ciclistas deben lidiar con autos y ómnibus en la ciudad.

Horarios y exigencias.

Los trabajadores en general esperan en la misma zona un pedido en la aplicación, luego se dirigen al comercio y se lo entregan. Cada una contempla distintas categorías aunque lo tradicional es el envío de medicamentos y alimentos.

"Al ofrecer jornadas part time muchos de los deliveries son multiempleo. Los más jóvenes generan un ingreso para continuar con sus estudios y los más grandes son, en general, los que tienen más incorporado el oficio", comentaron desde esta compañía.

Las horas en las que más se genera la actividad son entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde. Luego, frena el caudal de pedidos. Retoma a partir de las 7 de la tarde y vuelve a mermar sobre las 11 de la noche.

Si bien exigen cumplir con un horario, en Pedidos Ya lo piden por turnos. En tanto, la filosofía de Uber, al igual que Rappi y Glovo, es idéntica a la de los autos: hacen las horas que desean.

En los cursos previos, las empresas no exigen que tengan determinada bicicleta. Simplemente dan algunas instrucciones de seguridad y de respeto en el tránsito. Pedidos Ya otorga casco, luces, mochila, campera de verano, campera de invierno, remeras y equipo de lluvia. Las otras aplicaciones solo dan la vestimenta. "La responsabilidad por la seguridad es tuya", comentó Pablo Caino.

¿Regulación?

En Uruguay opera la Comisión Tripartita Interinstitucional sobre Repartidores en Motocicleta cuyo objetivo es formalizar a este segmento de la población. En el último año, lograron que el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) diera un curso a estos trabajadores cuya población asciende a las 3.000 personas.

"Vamos a una velocidad que la realidad nos supera. La comisión este año se reunió una vez. Se entregaron solo 200 carné de quienes aprobaron el curso. (El tema de los repartidores en bicicleta) hay que tirarlo arriba de la mesa", comentó Daniel Cañete, representante de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios de este sindicato (Fuecys).

Según Cañete, muchas de estas bicicletas no cumplen con la normativa departamental. "No tienen espejo, a muchas les faltan luces, sumado al tema de ir con una caja en la espalda", indicó.

En Montevideo no hay ninguna regulación que exija que para ese tipo de actividad haya que utilizar determinado tipo de bicicleta. "Es un tema nuevo al que hay que entrarle", agregó Cañete.

Su incursión también se da en un contexto de falta de infraestructura para la circulación en este medio de transporte. Hoy hay 35 kilómetros construidos y la Intendencia de Montevideo prevé otros 35 kilómetros más.

Recorridos

Los ciclistas que se movilizan por la ciudad deben lidiar con autos y ómnibus debido a que en la mayor parte del territorio no hay ciclovías. Víctor Olivieri dijo a El País que desde Uber Eats le instaron a tener precaución en el tránsito y a respetar todos los carteles. Para mejorar la infraestructura, la Intendencia de Montevideo está construyendo una ciclovía en el cantero central de Avenida Italia que parte desde Alejandro Gallinal y culmina por los alrededores del Parque Batlle. Las obras comenzaron en mayo y se prevé finalicen en 2019.

Uruguayos en bicicleta por Estocolmo

Estocolmo: Francisco Beltrán y Gabriela Chávez viven y estudian en la capital de Suecia.
Estocolmo: Francisco Beltrán y Gabriela Chávez viven y estudian en la capital de Suecia

Francisco Beltrán y Gabriela Chávez viven y estudian en Estocolmo, la capital de Suecia construida a la medida de este medio de transporte. Luego de cursar sus estudios, ambos salen a repartir pedidos en la aplicación Foodora.

"La realidad es que estaríamos andando en bici igual, pero de este modo nos pagan por eso", comentó Franciso, quien se recibió como ingeniero industrial.

Esta aplicación paga la hora 11 euros, lo que equivale a 390 pesos uruguayos, y a partir de las cinco de la tarde del viernes y hasta última hora del domingo son 13 euros (unos 462 pesos).

"Es lo mismo que te pagarían en cualquier otro trabajo, pero con beneficios que no encontrás en otros, como flexibilidad, poco estrés, estar al aire libre, rápida inserción laboral, y más que nada, el conocimiento que adquirís de la ciudad, sus rincones, vida y sociedad. Estocolmo es muy linda para recorrer en bicicleta, ir de una isla a otra, atravesar parques y ramblas, y es súper segura", contó.

El pedaleo es casi incesante en las seis horas diarias que trabajan. Pueden llegar a recorrer hasta 80 kilómetros.

En invierno, dada la peligrosidad que causa la nieve y el invierno, la empresa colabora con los repartidores en la compra de ruedas especiales para la bicicleta.

Su funcionamiento se basa en jerarquías. "Nosotros somos capitanes y supervisamos que los otros couriers cumplan todas las semanas con los estándares exigidos por la empresa. De esta manera, se arma una red en el cual todos los couriers tienen un apoyo y una guía", contó.

En más de una oportunidad le ha sucedido que uno de los clientes cancela el pedido mientras está pedaleando. Como no puede devolverlo, se lo termina comiendo.

Hay pedidos de todo tipo: "Lo más extraño que he llevado fue una orden con miles de tipos de golosinas, desde chocolates hasta gomitas".

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