Una tarde de 2013 el periodista maragato Wilson Ramírez se bajó de su auto, cruzó la carretera y entró al almacén y bar El Rancho Alegre. Tenía en el bolsillo una fotografía enviada desde Inglaterra del casco de estancia en el que había nacido Edward Johnston, el tipógrafo que revolucionó la imagen del Metro de Londres, y la determinación de encontrar el lugar en donde el británico había dado sus primeros pasos.
Para ese entonces el dato de que Johnston había nacido en San José era conocido desde hacía varios años, pero restaba encontrar el lugar físico. Ese era uno de los objetivos de la investigación de Ramírez, que estaba escribiendo un reportaje sobre Johnston para Primera Hora, el diario en el que trabajaba en ese momento.
La llegada al Rancho Alegre estaba lejos de marcar el inicio de su búsqueda. Ya había estado antes en la parte más balnearia de Arazatí, mostrando la foto en blanco y negro, preguntando sin mucho éxito a los vecinos si reconocían una vivienda con una azotea y una escalera por fuera. La intuición, entonces, lo llevó a la otra punta de la localidad, más concretamente a la ruta 1, cerca del kilómetro 90.
"Fui preguntando hasta que llegué casi al fondo de esa carretera, que va hacia el Río de la Plata. Ahí había un bar, en el que estaban unos hombres comiendo. Les mostré la foto y uno de ellos me dijo que conocía el casco de estancia", reconstruye Ramírez a El País.
"The Arazaty Ranch" o la "estancia de los ingleses"
El hombre con el que se encontró Ramírez en el bar era un peón rural, llamado Darío Collazo, que trabajaba en ese momento para Mi Granja, una empresa fructífera del departamento. Se ofreció a llevar al periodista hasta la construcción. "Las fotos no tenían una calidad impresionante tampoco, eran del 1860, pero coincidían muchísimo", plantea Ramírez.
Como parte de su investigación se había contactado por mail con la Fundación Johnston en Inglaterra, que, a su vez, lo había conectado con Andrew Johnston, uno de los nietos del tipógrafo. Desde Inglaterra le llegaron varias fotografías de la casa: una mostraba Fowell Buxton, el padre de Johnston, parado debajo de un mojinete, y otras mostraba la edificación, que tenía la particularidad de haberse construido para parecer una fortaleza. Los vecinos más ancianos que entrevistó Ramírez en 2013 recordaban que sus padres se referían a la edificación como la "estancia de los ingleses".
Una de la pruebas que fueron a buscar tanto los miembros de la Sociedad de Tipografía como Ramírez para chequear el lugar de nacimiento de Johnston eran los registros de los bautismos de la iglesia de San José. Sin embargo, no había mención del inglés en ninguno de los documentos. El misterio fue aclarado por su nieto, Andrew: Johnston fue bautizado en 1873 en la parroquia de San Bernardo, en Edimburgo, durante un viaje que había hecho la familia a su tierra natal. La pareja luego volvió a Uruguay, en donde permaneció hasta 1875.
El texto original del bautismo, según recoge Ramírez en su reportaje, dice lo siguiente en español:
"Edimburgo, 13 de Enero
En el día decimotercero de enero de 1873, en el número 20 de la calle Pitt, Edimburgo, bauticé a Edward, hijo de Fowell Buxton Johnston Esq., Arazaty, San José, Banda Oriental del Uruguay, y de Alice Douglas su esposa, quienes afirman que el niño ante mi presente ha nacido en Arazaty el 11 de febrero de 1872.
John McMurtrie,
Ministro de la Parroquia de San Bernardo
Edimburgo"
Contacto con la Sociedad de Tipografía del Uruguay
Las coincidencias eran tales que Ramírez se contactó con Vicente Lamónaca, diseñador gráfico, docente y miembro de la Sociedad de Tipografía. Junto a él viajaron otros integrantes de la organización y el arquitecto Nery González, que trabajó como Secretario Ejecutivo de la Comisión de Patrimonio Cultural entre 1998 y 2003. Fue este último que, analizando las fotografías, terminó de confirmar que la construcción se trataba efectivamente de la casa en la que había nacido Johnston.
"Siempre hubo una preocupación por establecer cuándo empieza la tipografía en Uruguay. Y de alguna manera recuperamos o nos apropiamos de la figura de Johnston para construir una historia más larga, o más profunda. Es un poco romántico, si se quiere", explica Lamónaca del otro lado del teléfono.
"Luego, como docentes, cuando nos enfrentamos a estudiantes en la materia de tipografía, el hecho de traer la figura de Johnston y decir que nació en San José les cambia un poco la postura. Te escuchan de otra manera, o te prestan más atención por ese vínculo afectivo, porque es uno de los nuestros", agrega. Tanto Lamónaca como Ramírez coinciden en que en 2013 hubo un intento de contactarse con el gobierno departamental para poder hacer tareas de conservación en la construcción, pero no obtuvieron respuesta.
"La casa no está abandonada pero está en medio de un predio, no es habitable. Ahí los peones guardan las motos o algo así cuando van a trabajar. No es que quede totalmente abandonada, pero dentro de poco ya se viene abajo", puntualiza Lamónaca.
En 2020, Fernando Díaz, también diseñador gráfico y alumno de Lamónaca, visitó la construcción en el marco de un video para la conferencia Typographics, de Estados Unidos.
¿Cómo terminó Johnston diseñando el logo del Metro de Londres?
En 1913 el tipógrafo tuvo su primer encuentro con Frank Pick, jefe comercial del grupo London Underground. La reunión llevó a que Pick le encargara tanto el diseño de la tipografía del Metro de Londres como el logo. Según recogió el medio británico The Guardian, Pick quería un estilo que reflejara "la simpleza de la tipografía auténtica de las épocas más gloriosas" pero que, a su vez, "perteneciera inequívocamente al siglo XX".
En ese entonces, la estética de las líneas del metro era un caos: cada compañía que formaba parte de la red de trenes tenía su propia impronta y estilo, complicando la orientación de los pasajeros. El desafío, entonces, era crear una señalización que no se confundiera con publicidad en un Londres plagado de afiches y carteles.
Con estas claves en mente, Johnston envió en febrero de 1916 su primer boceto de lo que luego se conocería como la letra Johnston Capital. Su tipografía del estilo sans serif –sin serifa, es decir, sin trazos alrededor–, comenzó a utilizarse en las reformas y extensiones de las líneas de metro entre 1920 y 1930. Luego se expandió, transformándose en uno de los primeros tipos de Sans Serif de amplio uso, y se convirtió en un referente del diseño tipográfico. Su influencia dejó huella en los grandes tipos de Sans Serif del siglo XX, como Futura, Helvetica y Gill, en otras.