DESINFORMACIÓN

Mito: "En la vacuna contra el COVID-19 se implantan imanes"

No hay forma físicamente posible de que las vacunas COVID-19 te conviertan en un gran imán.

Una enfermera traslada varias dosis de la vacuna contra el COVID-19. Foto: AFP
Foto: AFP

Este contenido forma parte del proyecto "Aliados contra la desinformación" apoyado por OPS/OMS y UNICEF para brindar información de calidad sobre las vacunas contra la COVID-19

"En la vacuna contra el COVID-19 se implantan imanes". "Después de recibir la vacuna se me pegó una cuchara al brazo". "Las llaves se me pegan al cuerpo". Frases como estas se repiten en algunos videos viralizados en redes sociales que muestran personas colocándose imanes en la zona de inoculación contra el COVID-19 y aseverando que las vacunas pueden tener algo magnético incorporado como un microchip.

Es falso. Primero que nada, por que ninguna vacuna para COVID-19 contiene metales que puedan ser magnéticos, según el prospecto presentado por el Centro para Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Otras vacunas sí contienen niveles muy pequeños y seguros de aluminio, pero este es un metal sin propiedades magnéticas. Incluso ese aluminio tiene similares cantidades que las que normalmente ingerimos con nuestros alimentos o agua potable.

¿Cuáles son los ingredientes de la vacuna? El clave es uno o más ingredientes activos que permiten generar los anticuerpos. Aparte de esto, el ingrediente principal de las vacunas es el agua. 

Todas las vacunas COVID19 son libres de hierro, níquel, cobalto, litio u otros productos manufacturados como microelectrodos, nanotubos de carbono o nanocables semiconductores. Ni siquiera algunas sustancias que pueden ser metálicas, como el potasio o sodio, están en forma sólida sino líquida para ser inyectada, la cual les impide tener interacciones magnéticas con ningún elemento.

Un informe en Wired planteó el siguiente experimento basándose en hierro, un material ferromagnético que muchas personas introducen en su cuerpo todos los días a través de cereales para el desayuno o meriendas. El experimento consiste en conseguir el cereal favorito con hierro, molerlo, ponerlo en una taza con un poco de agua y luego colocar un imán. El imán atraerá los trozos de hierro en el cereal y podrá sacarlos. Pero no importa cuánto cereal comas no te volverá magnético.

Por otra parte, en una interesante entrevista de BBC al físico Eric Palm, especializado en magnetos, se explica como incluso si se inoculara un metal, el tamaño de la aguja es tan pequeño que no habría sustancia magnética de suficiente tamaño como para generar la fuerza necesaria de atraer una moneda a través de la piel, como se muestra en los videos viralizados.

El profesor Michael Coey de la Facultad de Física del Trinity College de Dublín también describió los videos virales como "una completa tontería" y le dijo a Reuters que necesitaría aproximadamente un gramo de hierro metálico para atraer y sostener un imán permanente en el lugar de la inyección.

En realidad, es sencillo “pegar” una moneda a la piel del cuerpo dada la tensión superficial cutánea y oleosa asociada con esta práctica u otros trucos como residuos de pegamentos que causen que magnetos aparezcan pegados a la piel.

En resumen, no hay forma físicamente posible de que las vacunas COVID-19 te conviertan en un gran imán.

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