DESINFORMACIÓN

MITO: La vacuna no es causante de la baja en los casos de coronavirus

A ocho meses del inicio de vacunación masiva a nivel global las vacunas para infección por SARS-CoV-2 probaron que son la herramienta de mayor impacto para controlar la pandemia.

Vacuna contra el coronavirus. Foto: AFP
Vacuna contra el coronavirus. Foto: AFP

Este contenido forma parte del proyecto "Aliados contra la desinformación" apoyado por OPS/OMS y UNICEF para brindar información de calidad sobre las vacunas contra la COVID-19.

"La vacuna no es causante de la baja en los casos de coronavirus", se repite ante nuevos brotes del virus para desestimular la vacunación. Sin embargo, a 8 meses del inicio de vacunación masiva a nivel global las vacunas para infección por SARS-CoV-2 probaron que son la herramienta de mayor impacto para controlar la pandemia. Es un hecho que las vacunas han probado funcionar muy bien para controlar la pandemia tras su aplicación masiva a nivel comunitario en los lugares donde se logró inmunización masiva.

En Uruguay la evidencia sugiere fuertemente que la mejoría epidemiológica es debida principalmente a la vacunación masiva. Aunque una causalidad directa sólo puede demostrarse con un estudio poblacional aleatorio y controlado en condiciones comunitarias normales, la aplicación masiva de vacunas altamente eficaces y efectivas sugieren una muy alta probabilidad y correlación que las internaciones hospitalarias, muertes y casos hayan disminuido como consecuencia de la vacunación. Esto es muy marcado sobretodo para internación y muerte.

De hecho, en la actualidad los países con alta vacunación y que experimentan un aumento de la incidencia de casos, no reflejan un aumento de hospitalizaciones y muertes por COVID19. Como ejemplo, en las regiones con alta circulación de variante Delta pero con buena cobertura vacunal, los datos al momento son claros en que el aumento de casos no se acompaña de aumento de muertes e internaciones; esto es, existe un desacople entre nuevos casos y el desarrollo de la enfermedad de forma grave.

¿Qué muestra la evidencia internacional sobre el impacto de la vacunación?

Estudios de otros países con respecto a control de casos, hospitalizaciones y muerte tras la vacunación masiva muestran el impacto poblacional de la estrategia sanitaria de vacunación masiva como la que implementó Uruguay. Un análisis de la campaña vacunatoria en Israel mostró el alto impacto y efectividad de vacunación con Pfizer BNT162b2 (mayor a 95% de prevención para mortalidad) de la vacunación a nivel nacional. Y además mostró una reducción del 75% en detección de SARSCOV-2 en trabajadores de salud en Israel y un 85% de reducción en infección sintomática.

En Inglaterra la mortalidad por COVID19 disminuyó a un mínimo, coincidente con avance de la vacunación masiva. Incluso llegó a reportar días sin fallecimientos.Asimismo, las vacunas mostraron 85% efectividad en reducción tanto de infección sintomática como asintomática en personal de salud de Inglaterra. 

En Estados Unidos un estudio de efectividad realizado a personal de salud y trabajadores de alto riesgo para COVID-19 completamente vacunados, mostró más de 90% de efectividad en prevenir una infección sintomática y asintomática y otro estudio realizado en Centros de Rehabilitación de adultos -con mayor vulnerabilidad- mostró que la vacunación resultó ser protectora en más del 85% ante el desarrollo de una enfermedad sintomática.

Más cerca, en Brasil, un estudio de Instituto de Butantàn tras la aplicación masiva (màs del 75% de población mayor de 18 años) de Sinovac en la ciudad de Serrana la mortalidad disminuyó 95%, las hospitalizaciones 86% y la infección sintomática 80%

Con respecto a la vacuna más utilizada en Uruguay, la evidencia es clara que se mostró altamente eficaz en estudios clínicos controlados y también en estudios de efectividad. Un estudio clínico controlado randomizado en fase 3 en más de 10. 000 adultos de Turquía mostró una eficacia para prevenir contagios confirmados y sintomáticos de SARSCOV2 del 83.5%, 100% eficaz para prevenir hospitalización con gran capacidad de generación de anticuerpos protectores (89.7%) y efectos adversos menores poco frecuentes.

Recientemente se publicó en New England Journal of Medicine el estudio de efectividad de la vacuna Sinovac en Chile. Tras el análisis de 10.2 millones de personas de Chile vacunadas completamente entre febrero y mayo 2021, la inoculación mostró una alta efectividad. El esquema chileno vacunatorio es similar al del Uruguay y los resultados fueron de 65,9% de efectividad frente a infección, 87.5% frente a hospitalización, 90,3% frente a ingreso a CTI y 86,3% frente a muerte.

El estudio de efectividad divulgado por el Ministerio de Salud del Uruguay muestra similar tendencia a Chile. En Uruguay además se utilizó la plataforma Pfizer en aproximadamente el 25% de los vacunados y explicaría muy bien la tendencia notoria a la baja de la incidencia de pandemia a todo nivel. Los resultados mostraron efectividad en el 59.93% de prevención de casos COVID-19 con Sinovac y 75-78 % con Pfizer, además 90,87% de reducción en las internaciones en CTI por COVID19 con Sinovac y 97% con Pfizer así como 94.65% de reducción de mortalidad con Sinovac y 96% protección frente a muerte con Pfizer.

En definitiva, si bien relevamientos realizados por OPS y Unicef arrojan que afirmar que la vacuna no es causante de la baja de los casos es uno de los mitos más extendidos en la pandemia del coronavirus, los datos muestran los efectos positivos que ha generado la vacunación en el control de la vacunación.

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