La creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología -iniciativa que cuenta con amplio respaldo en la academia- es una de las tres propuestas a estudio sobre las cuales se tomará una decisión en los próximos días.
Antes del 16 de junio, el Consejo Estratégico Ministerial del Programa Uruguay Innova, la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización de Conocimiento y el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt) deberán presentar al Poder Ejecutivo un anteproyecto de ley sobre el diseño institucional que tendrá el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Las partes involucradas en la redacción del anteproyecto mantienen diferencias y, si bien se procura alcanzar el mayor consenso posible, es probable que la versión final que se envíe al Ejecutivo contemple más de una alternativa.
El sistema de ciencia, innovación y tecnología se encuentra disperso en diversas áreas del Estado, la Universidad de la República (Udelar) y otras organizaciones. En la ley de Presupuesto se acordó la necesidad de encomendar el diseño de una nueva institucionalidad que cuente con un órgano rector, así como con una mayor coordinación y vinculación con el sector productivo.
Para la elaboración del anteproyecto, los responsables han mantenido reuniones con actores clave del sector desde enero, a fin de recabar opiniones e insumos, proceso complementado por el estudio de diversos modelos internacionales.
En la actualidad hay tres propuestas sobre la mesa. Por un lado, el Poder Ejecutivo pretende mantener el control de la política estratégica bajo la órbita de Presidencia, a través de la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento creada en la última ley de Presupuesto. La Udelar, en tanto, plantea la creación de un nuevo organismo con un diseño similar al de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea). Sin embargo, debido a los reparos que despiertan ambas alternativas, la propuesta que parece tener mayor respaldo -al menos entre los involucrados en ciencia, tecnología e innovación- es la que apunta a la creación de un nuevo ministerio. Este planteo es impulsado por la asociación Investiga UY y cuenta con el apoyo de sectores de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay.
El Conicyt se reunirá este lunes 25 para fijar su posición.
Tres pilares del sistema actual más uno nuevo
Los encargados de redactar el anteproyecto coinciden en mantener los pilares que sustentan el sistema actual -definición estratégica, ejecución, asesoría y contralor- y proponen agregar un componente que integre un mecanismo de evaluación. Se trata de un organismo que podría articularse con el Conicyt o funcionar de manera independiente. Aunque se está trabajando en la creación de una entidad que asuma la evaluación de todo el sistema, se pretende que la instancia encargada de esta tarea cuente con un alto rango jerárquico.
Un ministerio
Ante la Comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología del Senado, la delegada del Poder Ejecutivo en el Conicyt e investigadora del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, Cecilia Scorza, defendió la creación de un ministerio.
“A todos les crispa un poco los nervios la palabra ministerio, pero un Ministerio de Ciencia y Tecnología podría dar estabilidad, trascendería los distintos gobiernos y nuclearía el tema. Por un lado, lo podría llegar a encorsetar, ya que no sería transversal, pero, por otro, entiendo que organizaría mucho el sistema”, opinó.
La mayor virtud que los defensores de esta opción le atribuyen a la creación de un ministerio es su capacidad para trascender los cambios de gobierno, lo cual constituye, precisamente, la mayor debilidad de la institucionalidad vigente. “Creemos que esa figura debe tener estabilidad en el tiempo; por lo que hemos conversado, cualquier dependencia directa de la Presidencia de la República no cumpliría con ese estándar”, sostuvo Scorza.
En tanto, el presidente del Conicyt, Nicolás Wschebor, señaló que un ministerio es una “figura canónica en el sistema uruguayo” que posee “un amplio nivel de estabilidad”.
No obstante, consideró que a nivel político la creación de un nuevo ministerio puede generar resistencias, al tiempo que admitió que existen dificultades para su financiación. También se argumenta que, con un ministerio, se corre el riesgo de que la política de ciencia y tecnología quede focalizada en una única área del Estado y no se transversalice al conjunto del sistema.
Alternativas
Pese a estos reparos, la idea del ministerio parece ser más viable que las otras dos propuestas. En el caso de la Secretaría en Presidencia, las objeciones aparentan ser insalvables: por un lado, no es de recibo que sea Presidencia quien tenga el control de la política de ciencia; además, se considera que, si bien ese lugar institucional confiere poder sobre toda la Administración, resulta muy inestable, ya que su jerarquía queda sujeta al gobierno de turno, que puede desintegrar con facilidad lo construido.
Por otro lado, la Secretaría en Presidencia no está sujeta a control parlamentario, un aspecto que los actores del área no están dispuestos a negociar. También existe un debate sobre la constitucionalidad de crear estas secretarías en la órbita de la Presidencia.
La tercera propuesta, surgida desde la Udelar, plantea la creación de un organismo ubicado en el Poder Ejecutivo -no en Presidencia-, constituido por el presidente con los ministros pertinentes, lo que resolvería la cuestión de la constitucionalidad y habilitaría de forma natural el control parlamentario.
Se trataría de un organismo similar a la Ursea, pero se pretende que sea totalmente independiente; por tanto, el escenario ideal sería que no se integrara administrativamente a ningún ministerio. No existen muchos antecedentes en la institucionalidad uruguaya sobre este tipo de diseño y, si bien la sección Jurídica de la Udelar entiende que es viable, se requiere un estudio legislativo a fondo. Se admite, además, que este tipo de figura presenta cierta debilidad institucional y podría no alcanzar los objetivos previstos.
La propuesta incluye, además, que en cada ministerio y empresa pública exista una persona o estructura responsable de la investigación e innovación, garantizando así la transversalidad que el ministerio tradicional podría no ofrecer.
El nuevo diseño apunta a crear una institucionalidad fuerte, coherente y estable, que no sea desmantelada cada cinco años por el gobierno de turno, como ha ocurrido en el pasado.
“Los gobiernos le han dado poca importancia al Conicyt”
El Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt) fue creado por la ley de Presupuesto de 1961 y reformulado en 2006 como órgano deliberativo asesor del Poder Ejecutivo y el Legislativo en temas de ciencia, tecnología e innovación. Lo integran representantes de organizaciones del sector productivo -como empresarios, trabajadores y empresas públicas-, universidades privadas, la Udelar, la ANEP, investigadores, ministerios y el Congreso de Intendentes.
Sin embargo, a lo largo de los años se ha debilitado debido al recorte de sus potestades. Sus integrantes son honorarios y el organismo carece de presupuesto, local propio y personal a cargo; de hecho, ha permanecido sin funcionar durante varios períodos. El anteproyecto que se está elaborando incluirá un presupuesto mínimo para que el Conicyt cuente con una oficina y funcionarios que se encarguen de tareas administrativas y de comunicación, además de brindar soporte técnico para sus dictámenes. Si bien el Consejo tiene el rol de asesorar, en los últimos seis años ni el Parlamento ni el Poder Ejecutivo le han realizado pedidos formales de análisis o asesoramiento.
“El Conicyt es el lugar donde podemos discutir e ir construyendo ciertos consensos nacionales que permitan trazar políticas a largo plazo. No existe algo así en el país; es un rol muy importante que nosotros queremos preservar a toda costa y al que creo que se le ha dado poco valor”, sostuvo ante los senadores Gregory Randall, representante del Sistema Nacional de Investigadores.
“El Conicyt surgió con esa idea, pero la verdad es que todos los gobiernos, desde que tengo memoria, le han dado poca importancia porque, quizás, veían con cierto temor ese aspecto de contralor; por eso, se le ha ido restando peso. Eso se ha expresado de muchas maneras: a veces de forma muy clara y otras, simplemente, porque no cuenta con recursos. El Conicyt nunca ha tenido ni siquiera para una secretaria; mucho tiempo nos han prestado la mitad de una secretaria desde el Ministerio de Educación y Cultura. Por supuesto que tampoco tiene oficina ni funcionarios”, agregó.