Tras el aumento de salinidad en el agua de OSE en Montevideo y parte de Canelones, el 30% de los uruguayos continúa consumiéndola normalmente; el 11% bebe menos agua de OSE; el 35% dejó de beberla; el 19% no bebía agua de OSE desde antes; mientras que un 4% no sabe o no contesta, según la última encuesta de Opción Consultores, divulgada este miércoles en Telenoche (Canal 4).
Estas cifras implican que "casi 1 de cada 2 uruguayos disminuyó su consumo de agua corriente, la mayoría suspendiéndolo plenamente", indicó Opción en su informe.
"El 56% de los montevideanos y el 53% de los canarios dejó de consumir agua corriente, al que se agrega otro 14% de los capitalinos y otro 11% de los canarios que decidió beber menos agua. A la inversa, solo 10% de la población de Montevideo y 13% de la de Canelones mantuvo el consumo normal de agua corriente", sostuvo Cifra.
"La situación se invierte en el resto del país, donde 56% continúa consumiendo agua corriente en forma habitual, contra un 17% que redujo (parcial o totalmente) su consumo", añadió. En este punto, es importante recordar que en el interior -salvo algunas zonas de Canelones- no hubo cambios en la mezcla del agua de OSE.
Opción también presentó los resultados de acuerdo a las preferencias políticas de los uruguayos. "Los frenteamplistas son mucho más proclives a haber interrumpido por completo el consumo de agua que los votantes de la coalición (49% contra 26%), una tendencia que está claramente afectada por diferencias sociodemográficas entre ambas poblaciones. En especial, debe recordarse que los frenteamplistas se concentran más en el Área Metropolitana, donde ocurrieron los principales cambios en la composición del agua", señaló la consultora, que añadió que "complementariamente, los votantes de la coalición tienen un mayor peso entre los adultos mayores, donde crece el porcentaje de personas que ya no bebía agua antes que OSE realizara cambios en la composición y sabor de la misma".
En cuanto a las edades, Opción resaltó que "un 29% de los adultos mayores ya no bebía agua corriente antes de los cambios en su composición, cifra que baja sensiblemente en el resto de las franjas etarias. Se aprecia también que son los jóvenes quienes más han cambiado sus patrones de consumo de agua corriente: el 44% dejó de beber por completo agua de OSE tras los cambios, contra 34% de los adultos en edades intermedias y 25% de los adultos mayores".
"Por más que las diferencias regionales y etarias contribuyan fuertemente a explicar que los cambios en el consumo sean mayores dentro del electorado frenteamplista, no puede descartarse la posibilidad de un efecto propiamente 'político' en el consumo de agua. Podría estar ocurriendo también que entre los votantes oficialistas exista una mayor confianza en la calidad actual del agua corriente y, por tanto, una mayor predisposición a su consumo. De hecho, dentro del Área Metropolitana, continúan existiendo algunas diferencias entre votantes oficialistas y opositores en el consumo de agua corriente", puntualizó la consultora.
Opción realizó la encuesta telefónica entre el 15 y el 24 de mayo a 824 personas mayores de 18 años residentes en el territorio nacional.