El viernes 6 de noviembre Marcelo no tenía previsto ir a la rambla a ver la llegada del papa León XIV a Uruguay. Mientras trabajaba desde su casa prendió la tele para ver la transmisión a la vez que varios familiares le comentaban que se dirigían a la rambla a recibir al sumo pontífice. "En eso pasó el avión por acá, Justi llegó de terapia y le digo: vamos a ver al papa. La subí a la silla y nos fuimos", cuenta.
Al bajar del apartamento se encontró con su esposa Federica, que tenía turno para el médico unas horas después, pero decidieron ir de todas formas. Al llegar a la rambla —a la altura de la calle Sarmiento— se encontraron con el papamóvil vacío, lo que los sorprendió porque estaba previsto que se subiera en Kibón. "La agarré a Justi a upa porque se puso a llorar y en eso se acerca una chica policía y me dice: '¿Querés ponerte del otro lado y ofrecerla?'". Marcelo no lo dudó, cruzó la calle y espero pegado al papamóvil a la llegada de León XIV.
El resto de lo que pasó esa tarde en el Parque Rodó se ve en un video que en las últimas horas se viralizó en redes sociales: el papa los ve, la señala y le dice a Marcelo: "vení". Marcelo le acerca a su hija y el papa la bendice. En ese mismo momento, detrás del papa, sube al papamóvil el cardenal Daniel Sturla, quien notablemente emocionado expresa: "¡Marcelito!"
En las últimas horas, un usuario de Tik Tok, por ejemplo, compartió el video y comentó sobre el gesto de Sturla: "Este cardenal nos representa".
Marcelo y Federica son los padres de Justina, una niña de siete años que padece una enfermedad rara, congénita, con un compromiso cognitivo y motor.
"Daniel (Sturla) era el director del Juan XXIII cuando yo fui al colegio, por eso me conoce. Tenemos relación y sabe de Justi, por eso el grito de Marcelito. León se da vuelta y lo mira como diciendo: ¿lo conocés?", relata Marcelo. "Fue al primero que vi llorar, a Daniel se le llenaron los ojos de lágrimas y después fue impresionante, la gente venía y nos saludaba súper emocionada", añade.
"Somos creyentes pero fue todo tan inesperado, como te contaba, que llegué a casa y las piernas me temblaban, obviamente me puse a llorar", cuenta el padre. Después la repercusión: cientos de mensajes de familiares y amigos. "Somos una familia grande y Justi es la estrella, así que imaginate".
"Fue todo muy providencial, fueron muchas coincidencias: encontrarnos con Fede, la policía que se acerca, la verdad es que estuvo lleno de señales y nos removió", resume Marcelo.