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“Es un sueño”: pasaron de rancho de chapa a casa de ladrillo y de dos pisos

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Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Estefanía Leal.

SALIR DEL ASENTAMIENTO

Plan de realojo del Ministerio de Vivienda y la IMM relocalizó a 54 familias de Chacarita de los Padres; otras 80 serán mudadas con el Plan Avanzar.

Los vecinos del barrio Chacarita de los Padres -ubicado entre Camino Maldonado y Géminis- tienen “sentimientos encontrados”. Se despiden con cierta nostalgia de sus hogares a orillas del río Chacarita y se suben a los camiones de la Intendencia de Montevideo. Les cuesta creer que se están yendo de ese lugar, en el que también -en varios de los casos- crecieron sus padres y abuelos.

“No tenemos que mirarnos a nosotros, tenemos que pensar en los niños’’, cree Verónica, de 25 años, al igual que otras madres que están siendo realojadas. Se mudó a Chacarita de los Padres a los 12 y desde ese entonces sueña con una vivienda distinta, donde pueda vivir, dice, con dignidad. Hoy tiene tres hijos. Todo esto no quiere decir que no tenga cierto temor por dejar su hogar. Lo mismo siente Néstor, de 40 años: “Yo me tengo que ir de mi barrio. Yo crecí acá y tengo que dejar mi casa y todo”.

En la madrugada del 17 de enero, Montevideo y Canelones padecieron inundaciones que afectaron a viviendas del centro de la capital, donde el agua entró y llegó a subir hasta un metro. Incluso se vieron algunos ómnibus flotando sobre el agua. Pero en Chacarita todo fue peor. El río -que está totalmente contaminado- creció tanto que las casas ubicadas en los márgenes del caudal tuvieron un nivel de inundación que en algunos casos llegó a tocar el techo.

Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Estefanía Leal.
Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Leonardo Mainé

“Perdimos todo”, cuentan los vecinos. Incluso falleció una mujer mayor, que no pudo resguardarse por estar en silla de ruedas.

Verónica narra con la mirada abatida que se quedó atrapada en su casa con su hijo de dos años y que este estuvo a punto de ahogarse. “¿Sabés lo que es ver los colchones, la cocina, los zapatos, la ropa de los niños, los surtidos de la gente yéndose con el agua? Las heladeras se iban flotando hacia andá saber dónde”, narra María José, quien tiene un merendero en el barrio. Y enseguida le pregunta con un grito a su pareja: “¿Cuántas inundaciones pasaste acá?”. El hombre, sin dudarlo, contesta que ya atravesó unas 50.

Esto fue lo que motivó a las autoridades a comenzar el Plan de Realojo Cuenca Chacarita. Comenzó en diciembre de 2021 con el traslado de 52 familias a unas cooperativas en Maroñas. Luego 23 familias fueron realojadas a viviendas usadas del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT). Entre ayer y hoy se está completando la tercer etapa, con 54 familias realojadas a una cooperativa en Leandro Gómez, en Punta de Rieles. En los próximos 20 meses otras 80 familias del barrio serán realojadas por medio de Plan Avanzar, uno de los buques insignia del gobierno de Luis Lacalle Pou.

Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Estefanía Leal.
Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Leonardo Mainé

La mudanza

A partir de las nueve de la mañana, el barrio de casas de chapa que sobresalen de entre los desperdicios tiene un aura de celebración. Los niños corren por la calle de pedregullo. Los adultos suben colchones, mesas, ropa, electrodomésticos, gallinas enjauladas y hasta materiales de construcción en los camiones y camionetas de la Intendencia de Montevideo. Funcionarios, vestidos de naranja, vigilan el proceso con una planilla y ayudan con los cargamentos de las familias que tienen una cruz roja en la puerta de su hogar.

En la casa de Joselyn hay varios familiares que llegaron a ayudarla a cargar las chapas de su casa en un motocarro. Van a venderlas. En los días posteriores al realojo un camión de la intendencia irá a demoler todas las casas que están en las márgenes del río y después se juntarán todos los escombros. Las casas en que vivieron por años, entonces, desaparecerán.

La Intendencia de Montevideo quiere impedir que otras familias se muden a las casas que quedan abandonadas después de los desalojos, algo que ya ha pasado con los primeros planes de realojo.

Estéfani, de 32 años, está en la puerta de su casa terminando de guardar lo que le queda. Llena bolsas negras con ropa y otras pertenencias. Está lista para dejar su “cabaña de madera”, tal como la define. Cuando le preguntan qué significa el realojo, responde: “Yo quiero salir de este pozo”. Luego apunta con un dedo para mostrar los agujeros donde viven las ratas que salen de noche y se comen la comida de la familia.

Quiere una mejor vida para su hijo de 10 años. Quiere alejarse de los “rastrillos”. Quiere que puedan salir a la calle de noche sin riesgo a que los maten en una balacera. Y, sobre todo, quiere que el niño ya no se paralice por el terror a ahogarse a raíz de una inundación. “Casa nueva, vida nueva”, termina diciendo entre risas.

La espera les ha resultado eterna a algunos vecinos. Sebastián cuenta que vive en el barrio desde los 10 años y ansía irse desde el primer día: “Tengo 34 años, así que imaginate”, dice. Tiene un carro de caballos que utiliza en su tarea diaria como clasificador. Cuenta que el municipio le ofreció cambiar la tracción a sangre por un motocarro, pero se negó por la “fobia” que le tiene a las motos. Pidió por favor que en su nueva vivienda le agregaran una entrada para el carro.

Para él el realojo es un “cambio de vida”, pero para su hija menor implica separarse de sus abuelos y de algunos amigos. Sebastián está feliz de alejarse de los familiares de su pareja y de también los de él, porque “son gente problemática”. Igual, ellos también aspiran ahora a mudarse.

Casa nueva

Las familias llegan a Leandro Gómez en los camiones, motos y carros. Empiezan a entrar uno por uno a sus casas de ladrillo de dos pisos, con tres cuartos, cocina con mesada, ventanas de aluminio y cortinas. Baño con water y pileta: “Esto es un sueño”, dice Andrés.

Sus hijas suben corriendo las escaleras para entrar a su propio cuarto y se tiran en los colchones a las carcajadas. Abren las ventanas y empiezan a gritar saludando a los otros vecinos. “¿Cuándo voy a poder invitar a mis amigas?”, le pregunta Zoe a su mamá. La casa se inaugurará con un asado en familia.

Pero no todo el mundo está tan feliz. María limpia la entrada de su nuevo hogar y confiesa: “Esperemos que esto se cuide”. Dice que en Chacarita los vecinos entraban por la azotea a robarle sus cosas, por lo que tener llaves para poder trancar su casa también le significa mucho.

Cree que si las autoridades no hacen los controles necesarios, la cooperativa va a terminar siendo igual que el barrio que hacer un rato dejó atrás.

Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Estefanía Leal.
Realojaron a 54 familias de Chacarita de los Padres. Foto: Leonardo Mainé

Plan Avanzar: habrá 4.000 beneficiados

Las obras del plan Avanzar comenzarán a fines de 2022, según informó Presidencia de la República. El presidente de Mevir, Juan Pablo Delgado, explicó que se implementarán en 20 asentamientos de 12 localidades ubicadas en Artigas, Salto, Treinta y Tres, Río Negro, Durazno, Colonia, Flores y Montevideo.

El proyecto busca beneficiar de forma directa a más de 4.000 personas y el objetivo es que a fines de 2024 varios de los trabajos estén terminados.

El 4 de julio, cuando se presentó el proyecto, Delgado indicó que el plan no solo consiste en la construcción de viviendas, sino en el concepto de comunidad, que incluye el desarrollo de la urbanización y el trabajo social con las familias.

El presidente del Mevir puntualizó que el tipo de construcción variará según las características de la zona y el perfil social de cada comunidad.

También expresó que se busca integrar a las familias para que no sean solo beneficiarios, sino que se involucren en el proceso. Y para esto se estudiará la posibilidad de regularizar las tierras y así poder construir en esos predios o, en caso de no ser posible, será necesario un realojo.

La ministra de Vivienda, Irene Moreira, quien también participó en la presentación, destacó el trabajo conjunto para encontrarles una solución a las 200.000 personas.

“Dar casas gratis no siempre es bueno”

Juan Pedro López, alcalde del municipio F -en donde se ubica el barrio Chacarita de los Padres- explicó a El País que en el Plan de Realojo la Intendencia de Montevideo brindó el terreno, el Ministerio de Vivienda otorgó los fondos para la construcción y el Municipio F se encargó de la logística, el apoyo social y el seguimiento del antes y el después.

Hace cinco años que se le anunció a las familias que se las iba a realojar, pero el proceso es largo: primero se los censa, luego se firman los documentos, también se analiza cómo está compuesta la familia y la construcción de la cooperativa tarda alrededor de dos años.

En los primeros planes de realojo ocurrió que los vecinos que se mudaban sacaban las puertas de las casas apara venderlas y ponían sábanas en su lugar. En la charla informativa que brindó el Municipio F, se dejó en claro que esto está prohibido, indicó López, y durante dos años se hará un control para que se mantenga el orden.

“Son personas que vivieron en un sistema crítico durante toda su vida y es muy difícil hacerles cambiar la cabeza”, apuntó López.

“El tema laboral es lo más importante”, señaló, algo que se va a intentar atacar de ahora en más. También sostuvo que “dar casas gratis -como ocurrió en este realojo- no siempre es bueno” y destacó que, según su opinión, quizá hubiera sido mejor que ellos construyeran su propia casa: “De esa forma la cuidan más porque tenerla implica un sacrificio”.

Realojos

Los realojos a un conjunto de viviendas pueden ser de hasta 50 personas de un mismo barrio. “Se considera que esas personas se puedan adaptar a la cooperativa donde también viven personas que no son realojadas”, explica el alcalde del municipio F, encargado del realojo de Chacarita de los Padres. También se contempla que la mudanza sea a un lugar cercano al antiguo barrio para que no sea un cambio de vida tan drástico y se mantengan en el municipio. En este caso el realojo fue a una cooperativa cinco kilómetros de Chacarita.

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