Redacción El País
Ancap continúa con la reparación del ducto que, una semana atrás, generó un derrame de petróleo a pocos metros de la refinería de La Teja. Mientras las tareas continúan, ingenieros evalúan la posibilidad de construir un nuevo tramo, pero con un recorrido diferente.
La primera señal fue el olor, por lo que la empresa coordinó tareas tanto con la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental como con la Intendencia de Montevideo. Entonces descubrieron el ducto y se enfocaron en evitar que la sustancia se filtrara a la red cloacal.
Como informara El País, las primeras hipótesis apuntaban a que la avería podía estar localizada debajo del pavimento de la ruta de acceso a Montevideo, lo que fue confirmado por los inspectores. Tras identificar que la afectación es frente al predio de la refinería, se iniciaron "cateos en la traza del caño de modo de circunscribir la zona de la pérdida a un sector más accesible para su reparación y evitar interrupciones en el tránsito de la ruta", según el comunicado de la empresa.
Tras conocerse la filtración, la empresa detuvo el bombeo del crudo y aseguró que el stock de la refinería era suficiente y así lo fue hasta el pasado jueves, cuando el bombeo se retomó "para garantizar el habitual suministro de combustible". Durante esta maniobra, "se montó un plan de contingencia para extraer con cisternas barométricas de Ancap el producto filtrado".
Mientras continúa la reparación, los técnicos implementarán una "maniobra alternativa" que implica utilizar otro de los ductos que une la refinería con la planta de distribución de La Tablada para evitar filtraciones por la zona aún dañada. Estiman que quedará solucionado el miércoles.
El comunicado explica que el ducto comprometido está operativo desde hace 46 años, cuando aún no existían los accesos a Montevideo. Es por esto que evalúan la posibilidad de construir un nuevo tramo.
El oleoducto también sufrió una rotura en Costa Azul
El pasado 17 de junio, la empresa detectó una pérdida de petróleo a la altura del Km 56 de la ruta Interbalnearia, proveniente del oleoducto subterráneo. Esta se debió a una pinchadura de tres milímetros de diámetro, según informó posteriormente la empresa.
Para detener la pérdida, personal de Ancap detuvo el bombeo del petróleo crudo hasta que estuvieron finalizados los trabajos de reparación que incluyeron la recuperación del producto derramado.
En esa oportunidad, asistió al lugar del derrame un equipo del Área de Control y Desempeño Ambiental del Ministerio de Ambiente. Allí, corroboraron que Ancap había colocado material absorbente en los lugares en los que habían quedado restos de hidrocarburo.
Según informó la cartera, en el lugar no se detectó petróleo en su forma líquida, pero "sí se percibió un fuerte olor" y se constató que la sustancia había sido canalizada hacia un canal de pluviales que no desemboca en un curso de agua, sino que se pierde en el campo.
Además, la cartera inspeccionó el arroyo Sarandí, a 1.200 metros del lugar, en el que no encontró "signos de contaminación".
Desde la creación del Ministerio de Ambiente, hasta 2023, Ancap acumuló ocho sanciones, que implicaron un desembolso de US$ 148.300 (3.950 UR) por diferentes incumplimientos.
Las faltas fueron en La Tablada, Durazno, Treinta y Tres y Paysandú; siendo la más cara por un derrame de combustible que contaminó las aguas del arroyo Pantanoso. Por el hecho -y por entender que en ese momento no realizó las acciones suficientes para mitigar el impacto ambiental- Ambiente le aplicó una multa de US$ 67.600 (1.800 UR).