Un insecto que puede parecer inofensivo a simple vista -es más, puede medir como máximo cinco centímetros de largo y dos de ancho- es el responsable del padecimiento de las palmeras en Uruguay. Ya hace estragos en ocho departamentos y tiene en vilo a Paysandú y Rocha, donde se despliegan recursos para evitar -por ahora, con éxito- que ingrese, en especial por sus palmares nativos.
Hay dos factores que complican la situación: su alta tasa de reproducción y que los primeros signos de la enfermedad empiezan a verse cuando ya está avanzado el daño. Se estima que el picudo rojo ingresó al país en 2022 y hace dos semanas el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, anunció en el Congreso de Intendentes la creación de un grupo ad hoc de expertos para el combate del insecto. De esa manera, explicó, se formaliza mediante decreto un ámbito que ya existía y se “amplía su integración”.
Los departamentos donde se confirmó hasta el momento la presencia del picudo rojo son Maldonado, Montevideo, Canelones, Florida, Flores, San José, Colonia y Lavalleja.
En Montevideo se da una particularidad: dos de las 33 palmeras en la Plaza Independencia -que representan a los Treinta y Tres Orientales- están con síntomas de picudo rojo en el ápice y, según informó la intendencia capitalina a El País, evalúan cuál será el procedimiento a seguir. No obstante, a estas se les aplicó un tratamiento -indicó- “con el objetivo de eliminar el tejido afectado y conservar la funcionalidad”.
El impacto del picudo rojo es evidente en Montevideo, es más, la intendencia informó hace un mes que iba a talar y retirar 500 palmeras, ubicadas en las zonas de la calles Bulevar Artigas, Juan Carlos Blanco, la rambla y los barrios Parque Rodó, Parque Batlle y Parque Prado.
En San José se tomó una decisión drástica. De todas las palmeras en el departamento, se le dio principal cuidado a la capital, San José de Mayo. De las 300 que hay en el ámbito urbano, se seleccionaron 150 para aplicarles un tratamiento porque tenían un valor patrimonial u ornamental. Pero de esas murieron 50 ejemplares, contó el ingeniero asesor de la intendencia, Diego Barboza.
La intendencia tiene en mente -“pensando en la transformación paisajística por el picudo rojo”, explicó- reforestar el bulevar Aparicio Saravia (uno de los principales) con árboles de tilo.
“Por una cuestión de presupuesto no nos daba para abarcar todo, entonces, hubo que elegir. Incluso adentro de la ciudad no estamos haciendo tratamiento a todas las palmeras”, señaló, y continuó: “Hemos reducido los costos de los tratamientos porque ahora lo hacemos con personal de la intendencia, pero al comienzo se contrataba una empresa”.
El “principal problema” que tiene Maldonado -dijo a El País el ingeniero agrónomo del departamento de gestión ambiental de la intendencia, Manuel Noguéz- son los focos en los predios privados (y no tanto en el espacio público). Actuar sobre estos implica “costos muy altos” por lo que es “imposible” si no vienen “recursos o apoyos desde otro lado”. No obstante, cuando la intendencia detecta algún ejemplar infectado en zona privada, se evalúa la situación y se puede proceder a sacarla con el objetivo de que no se continúe expandiendo el animal.
Al mismo tiempo, criticó: “Si bien se manifestó que uno de los grandes objetivos a nivel de los ministerios era bajar los focos en esas zonas, no se han desplegado acciones que lo permitan”.
La situación de Maldonado es la siguiente: tenían 367 palmeras con síntomas en agosto -última actualización-, de las cuales casi todas están en la zona oeste del departamento. Solís y Piriápolis concentran el 90% y Pan de Azúcar el 10% restante. Más de la mitad (65%) están en predios privados, y el resto de los ejemplares se dividen entre un 20% en espacios públicos (potestad de la intendencia) y 15% en zonas del Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Ya le aplicaron tratamiento a unas 2.000 palmeras en Maldonado, y la inversión (incluida la remoción) “de un esfuerzo muy importante” ronda los US$ 800 mil.
Coordinan “medidas y acciones” en Presidencia
El Ministerio de Ambiente va a publicar una resolución -así lo informó Edgardo Ortuño- “de apoyo a los cortafuegos o zonas buffer de contención (para que no avance la plaga) que han planteado algunas intendencias, como Rocha y Paysandú”. A su vez, adelantó en el Congreso de Intendentes de hace dos semanas que se están “coordinando medidas y acciones” a “nivel de Presidencia” que “serán comunicadas cuando estén resueltas”.
En el Comité de Especies Exóticas Invasoras se planteó la necesidad de las intendencias de contar con un mayor presupuesto o alguna partida especial para el combate del insecto.
Prevención
Desde Rocha, el intendente Alejo Umpiérrez señaló en el Congreso de Intendentes -que se realizó el jueves 15 de octubre (y ante el ministro Ortuño)- que existe el “gran temor -porque es además un paisaje compartido con el sur de Brasil, Treinta y Tres y parte de Cerro Largo- por el Palmar Butiá Odorata, que quizás sea el último lugar a donde pueda llegar, pero nunca está exento de ello”.
Rocha ya realizó cortafuegos en zonas limítrofes con dos departamentos que tienen el picudo rojo, Maldonado y Lavalleja. Para ello -indicó el coordinador del Cocoed del departamento, Daniel Silvera a El País- se sacrificaron unas 200 palmeras phoenix después de calcular por dónde podría entrar el picudo rojo. Aclaró, al mismo tiempo, que es especie exótica y no nativa.
Pero además desde que tuvieron conocimiento del picudo rojo -señaló Silvera- se implementan medidas como tratamientos preventivos a las palmeras. Se dispuso un teléfono al que las personas se pueden comunicar por Whatsapp para advertir sobre posibles palmeras infectadas, y se hizo un acuerdo con inversores privados para afrontar a medias los costos para aplicar mecanismos preventivos a ejemplares desde la zona de Garzón hasta después de Valizas.
Y otra medida que quieren llevar adelante es realizar un “fondo picudo” que pueda recibir donaciones por los altos costos que implica la prevención. Por ahora, asesores jurídicos analizan cuáles mecanismos se pueden implementar “para que sea lo más transparente posible”, indicó.