ALTOS DEL PERDIDO

Auto de la embajadora británica se trancó en el barro y ella subió un video del momento

"El rescate del interior profundo", relató la diplomática mientras su auto era asistido por un tractor que llegó al lugar.

Auto de la embajadora de Inglaterra Faye O'Connor en el momento en que es asistido. Foto: Captura.
Auto de la embajadora de Inglaterra Faye O'Connor en el momento en que es asistido. Foto: Captura.

Primero con una cuerda, todos tirando con barro en los pies y las mangas remangadas. Después con un tractor, que con sus ruedas gigantes llegó al rescate. Así, con un equipo que se formó de manera improvisada, el auto en el que viajaba la embajadora británica en Uruguay, Faye O'Connor, logró salir del lodo en el que se había quedado atascado.

"Es posible que regresemos un poquito tarde a Montevideo hoy", dijo en tono de broma la diplomática a través de su cuenta de Twitter. "¡No me digan que la gente de Altos del Perdido no es lo mejor!", agregó.

Junto con la publicación, también agregó el video del momento en que el auto es tirado por el camino, mientras se escuchan risas de fondo. "El rescate del interior profundo", relata la embajadora.

O'Connor se encontraba junto con su equipo visitando Altos del Perdido, en el departamento del Soriano, lugar en el que se encuentra una escuela museo con cinco alumnos, según supo El País. 

Este centro de estudios fue fundado por una familia inglesa hace muchos años y fue el ganador de uno de los árboles ibitapitá que la Embajada de Inglaterra sorteaba en el marco de los 95 años de la reina Isabel II.

La plantación se realizó el 6 de agosto, pero la embajadora ya tenía una agenda marcada para ese día y se recoordinó la visita. Debido a que los días anteriores a su llegada había llovido con mucha intensidad, desde la escuela les indicaron que el paso podía estar un poco embarrado.

El camino de ida se hizo sin problema, pero a la vuelta la suerte no fue la misma. Debido a que el auto es muy bajo, las ruedas quedaron enterradas y no podían ir ni para un lado ni para el otro. 

Atrás, en otro auto, iban la directora de la escuela, una maestra y la auxiliar, que al ver la situación se pusieron manos a la obra. Así, mientras la directora llamaba para solicitar ayuda de la intendencia, la auxiliar se comunicaba con su padre, dueño del tractor.

Finalmente el auto salió y el camino continuó sin más inconvenientes.

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