La Celeste fue protagonista de la primera transmisión mundial de un partido

Un siglo de fútbol en la radio

En Uruguay se realizó la primera retransmisión futbolística de la historia durante la disputa del Campeonato Sudamericano de Selecciones de Río de Janeiro, en 1922. El triunfo celeste ante Chile por 2 a 0 fue comunicado desde una terraza a través de un método peculiar.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Sapelli en la histórica retransmisión que se hizo en 1922.

A partir de la información que llegaba a un equipo cablegráfico o teletipo, un hombre con altavoz en mano, el pionero Claudio Sapelli, tramaba el relato leyendo lo que se reportaba, desde la azotea del diario El Plata, ubicada en el ala derecha del Teatro Solís.

Una semana después, el 1° de octubre, con variantes técnicas, retransmitió el encuentro de Uruguay ante Brasil, con un equipo portátil, en el mismo lugar y para una fonoplatea de cincuenta personas. El partido terminó 0 a 0 pero la falta de goles no impidió que fuese ostensible la emoción de todos los presentes.

Era la segunda transmisión deportiva que se concretaba en el mundo. La primera se había dado en Estados Unidos y cubrió un match de box.

Uruguay fue también uno de los equipos que estuvo en cancha cuando se efectuó, en la vecina orilla, la primera transmisión directa de un partido de fútbol en el mundo, por ondas de LOR Radio Argentina, el 2 de octubre de 1924, por parte de Horacio Martínez Seeber y Atilio Casime. El match, que ganaron los albicelestes 2 a1, quedó en la historia por eso y porque el jugador Cesáreo Onzari convirtió el primer gol de córner, denominado olímpico en atención a que se anotó contra Uruguay, selección que ese año había ganado en Francia la medalla de oro Olímpica.

En la década de 1930, cuando Uruguay ya había ganado el primer Mundial, Juan Enrique de Feo inició el relato de varios deportes en la radio La Voz del Aire (AM 1010), y en 1939 la Sport empezó a transmitir con equipos móviles la Vuelta Ciclista del Uruguay. Las novedades tecnológicas permitían ampliar las coberturas pero a la vez exigirían, década tras década, más inventiva.

La tele por radio.

La llegada de la televisión y su propio desarrollo impulsó por ejemplo a que las emisiones futboleras de radio incluyeran el trabajo de cronistas en los vestuarios, idea del relator Heber Pinto, quien mandó colocar micrófonos para entrevistar a los jugadores mientras se aprontaban para la contienda.

Después surgieron los periodistas adentro del campo de juego, conectados con las cabinas de los relatores radiales y más adelante con los de la televisión. Y también quienes desde diversos estadios debían noticiar las incidencias de partidos entre los cuadros "chicos", en tanto las transmisiones centrales salían desde el Centenario, el field de los "grandes", Peñarol y Nacional. Nadie poseía celulares ni aplicaciones.

En aquellos tiempos, por las décadas de 1960, 70, 80 y más, a veces los enviados debían perderse incidencias del juego en tanto ubicaban un teléfono. Hoy, paradojalmente, a pesar del bestial arsenal de medios digitales, los cronistas se pierden de ver un gol o un penal, por la exigencia de twittear datos que en muchas ocasiones resultan menos relevantes.

Una cosa y otra cosa.

Alberto Kesman, un referente del relato de fútbol, dijo a El País que comenzó a trabajar en periodismo deportivo en 1967, cuando las conexiones desde las canchas eran a través de algún teléfono que hubiera en ellas o en un lugar cercano.

"En el Parque Capurro teníamos que ir al bar que había en la esquina si había un gol, corriendo para salir al aire. Para obtener un teléfono de línea había que esperar cuatro, cinco o seis años. Tampoco hoy es necesario tener aquellas conexiones directas con estudios que hacía la UTE", recordó Kesman.

El relator de radio Universal desde 1972, compartió también la forma de trabajo de Solé, aunque nunca trabajó con él.

“Recuerdo que don Carlos tenía un periodista en cada cancha, que se conectaba por línea interna con los estudios. En la cabina había una línea de salida al aire, y otra que se llamaba de órdenes, suplementaria, que tenía un magneto. Era una conexión telefónica directa con los estudios de la radio. Le pasaban por interno los goles en las otras canchas. Los que estaban allí no salían en directo. Él decía: en el Parque Viera abre el scorer Wanderers. Wanderers 1-Cerro 0, por ejemplo”.

Las casas de vecinos de los estadios también eran un sitio al cual recurrir si los negocios estaban cerrados por ser fin de semana.

“Me tocó sí ir a casas de familias, que me atendieron muy amables. Eras como un artista de cine, el tipo que salía en radio no ganaba más que cualquier empleado pero era una personalidad”, sostuvo Kesman.

Las bases vecinales.

El comentarista de sus relatos, Enrique Yanuzzi, señaló que cuando empezó, en las radios Sport y Oriental, y después en Universal, donde trabaja desde hace treinta años, hubo un tiempo en que se llegó a cubrir cinco partidos de la divisional A y varios de la B gracias a conexiones por líneas de Antel.

“Después, por 1997, hubo un quiebre, el costo fue muy grande y llevó a que la B no se cubriera más. Ahora se trabaja con celulares, pero si el partido es muy importante la línea permite estar continuamente en contacto con esa otra cancha en donde se juega. Cuando no había línea se debía salir para pasar los goles. En la cancha de Fénix iban todos al boliche El Once, en Capurro y Gutiérrez, que fue famoso porque Luis Batlle Berres bajaba a tomar una copa cuando iba a la casa. El dueño no cobraba nada a los periodistas por el uso del teléfono. El Diario era el único que salía por la noche con los resultados de los partidos. También en partidos de Liverpool iban a una casa de la calle Belvedere, cerca de lo de Roberto Fleitas, la de la tribuna oficial. En el Parque Viera había que ir hasta la calle Buschental y Lucas Obes. Muchas veces esperaban que hubiera más de un gol para no caminar tanto. En la de River era más fácil, se cruzaba a una casa hermosa de enfrente. En 1975, cuando murió Carlos Solé, Víctor Hugo Morales ya empezó a cubrir con línea todas las canchas. Y comenzaron las transmisones simultáneas”.

Anécdotas jugosas ha narrado también en sus intervenciones en Radio Sport el periodista, dirigente e historiador del fútbol Alfredo Etchandy. por ejemplo los ingresos a alguna comisaría o las carreras por el extenso camino del viejo Parque Fossa, la cancha de Sud América, para cumplir con una tarea ardua, sobre todo si los partidos terminaban con resultados abultados.

Carlos Muñoz, que retornó a Uruguay para relatar por Radio Nacional, aunque mantiene su vínculo en Argentina con ESPN, reflejó otras historias. Comenzó trabajando desde los estudios centrales del Clan 10 de Radio Ariel, comunicándose con la cabina de transmisión de los partidos a través de una campanita, como los antiguos timbres de hotel.

A la cancha.

“Cuando me tocaba ir a una cancha, para anunciar un gol había que correr. En la de La Luz, por Propios había una ferretería pero no estaba siempre abierta. Entonces había que caminar más y a la vuelta, por ahí ya me enteraba que hubo otro gol o una expulsión. Pero existía colaboración entre los que hacíamos el mismo laburo. Era diferente, no digo ni mejor ni peor. También en la relación con el protagonista, el jugador y el entrenador, no había la distancia tan grande que se da hoy”, dijo Muñoz a El País.

La onda corta, para quienes reunían información en los estudios de las radios era un arma aprovechable.

“Era otra época; para transmitir del exterior se hacía por vía microondas; se pedía la línea, se pasaba por microondas y había que ir modulando: ¡Hola, hola, aquí radio Sur! Hasta que te captaba alguien de Uruguay, te pasaba con la mesa de radio que te conectaba con los estudios. Me acuerdo de haber transmitido todo un partido en circuito cerrado, porque nunca salí al aire: Uruguay y la ex Yugoeslavia, desde el estadio Estrella Roja de Belgrado, en 1980. Máspoli dirigía a la selección uruguaya, en la gira de preparación para el Mundialito. Transmití igual aunque no tenía retorno, porque en otros casos, a veces se te cortaba el retorno pero estabas saliendo al aire ”, contó Muñoz.

Un relator y comentarista de las últimas generaciones, Diego Jokas, de radio Sport, recordó a El País una peripecia distinta. La de los teléfonos rojos. “Era un teléfono monedero que había en las cantinas de los clubes o en bares próximos. “De 1992 al 97 usábamos el monedero; era el que llegaba primero; muchas veces salías hablando al aire y decías algo que no le gustaba a alguno y te comías algún insulto, pero eso sobre todo en el básquetbol, de noche, cuando te encontrabas con parroquianos medio borrachos”.

Los goles voceados desde una azotea

En 1922 Uruguay se convierte en el tercer país en tener una estación de radio, incluso antes de que en Inglaterra se inaugurara la BBC de Londres. Ese año en Brasil se disputaba lo que ahora se conoce la Copa América. Uruguay llegaba como favorito a enfrentarse el 23 de septiembre a Chile, ganándole 2-0. Para ese partido se instaló en la azotea del edificio del diario El Plata, en un ala del Teatro Solís, un equipo cablegráfico en el cual se recibían las actualizaciones del partido, y el pionero Claudio Sapelli compartía con un megáfono la información. Sapelli (foto) volvió a retransmitir una semana después los detalles del partido Uruguay-Brasil.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados