"Si se negocia con Argentina, hay que anunciar que es todo o nada"

 20111113 800x492

Abogado, ex senador, socio del estudio Posadas, Posadas & Vecino, y exministro de Economía durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle (1992-1995), es una de las mentes más lúcidas, y más ácidas, entre quienes predican el liberalismo económico y financiero en Uruguay. La reciente declaración del G-20 y la actitud que ha tenido frente a ella el gobierno uruguayo son analizadas bajo su óptica. En 2009, fue él quien advirtió al gobierno de Tabaré Vázquez la arremetida que se venía. Hoy propone las conductas a adoptar.

JOSÉ L. AGUIAR

-¿Uruguay es un "paraíso fiscal", como ha sido calificado en la declaración del presidente francés Nicolas Sarkozy en su discurso al cierre de la reunión del G-20?

-Dos puntos: el término tiene un contenido establecido e, incluso, hay países e instituciones que lo han definido expresamente, en normas o declaraciones. Una de ellas es la OCDE y Uruguay no está en tal lista; en segundo lugar, la demonización de los paraísos fiscales es obra de países con altas cargas tributarias, cuyos contribuyentes buscan mejor trato. Podrá ser inconveniente, pero per se no es ilícito ni inmoral.

-Las presiones internacionales y regionales imponen al gobierno reformar aspectos de la legislación uruguaya en materia de intercambio de información tributaria con socios "relevantes", como Argentina y Brasil, y de transparencia en la propiedad de las sociedades anónimas. ¿Qué hay que hacer? ¿Deben negociarse esos cambios o Uruguay debería implementarlos sin percibir algún tipo de compensación?

-No hay que salir corriendo, con el rabo entre las piernas, al grito de los poderosos. Primero hay que evaluar las opciones. Las amenazas son todas en términos teóricos. Si se concluye que es mejor para el país cabrestear, no hacerlo ahora. Haber asumido la posición de `pobrecitos` es debilitarnos. En este asunto hemos sido ofendidos, por Sarkozy y por (el canciller argentino, Héctor) Timmerman. Debemos tomar posición de ofendidos y enojados, y negarnos a negociar en estos términos. Primero, hay que conversar informalmente con Brasil, para ver qué pretende (debe pretender menos que Argentina), para tratar de establecer objetivos poco ambiciosos. En la negociación sí hay que meter todos los temas, expresamente, y anunciar de entrada que es `todo o nada`.

-El informe sobre transparencia fiscal pone en evidencia que Uruguay no ha implementado con el ritmo adecuado, y en algún caso no ha cumplido en absoluto, varios compromisos que la OCDE considera relevantes. ¿Esa dilación es responsabilidad política del Ministerio de Economía, en alguna medida, o ha habido carencias en el manejo de la política exterior? ¿Podía la Cancillería haber mitigado la arremetida del G-20?

-A lo largo de todo este culebrón, desde que en el gobierno de Tabaré Vázquez se dejaron venir encima sin negociar la inclusión en la `lista negra`, los gobiernos del Frente Amplio han reaccionado después de producido cada evento. Las reacciones siempre han sido de agachar la cabeza y después pretender avivaditas para no cumplir del todo, creyendo que la otra parte no seguiría presionando. Cuando aparecieron las exigencias para salir de la `lista gris` -firmar 12 tratados de intercambio de información tributaria-, Danilo Astori y Fernando Lorenzo dijeron que eso no incluía a los países del Mercosur. Lorenzo lo repitió luego en las comisiones del Parlamento cuando inventó la última flexibilización del secreto bancario. Todo eso puede comprobarse leyendo la prensa de la época y las versiones taquigráficas. Ahora vino el último capítulo (por el momento); porque antes no se había hablado de firmar tratados con "países relevantes", ni tampoco de nominar las acciones al portador. Uruguay mandó a París, a notificarse del pronunciamiento de la OCDE (nada menos), a una delegación cuyos integrantes del MEF no hablan idiomas. La reacción del gobierno a este episodio siguió la línea de las anteriores: decir que no hay que preocuparse hasta el 2014 y que no va a ser retroactivo. Infantil. El canciller Almagro y Breccia empeoraron la cosa, declarando, el primero, que todos (oposición incluida) sabían que había que negociar con los vecinos, que siempre fue así y que el tema es apenas de cronograma; el segundo sostuvo que negociar con los vecinos `es bueno para el país`.

-Frente a una situación de esta naturaleza, ¿cómo habría que actuar?

-Ofenderse y declarar que no se negocia nada si no se desagravia al país. Como escribí en un reciente artículo, el gobierno tiene que diseñar y poner en práctica una política exterior coherente, cuyo norte sea la defensa de nuestros intereses geopolíticos. En nada ayuda a esta causa que salgan desde el gobierno a improvisar ideas y declaraciones, muchas veces contradictorias.

-El llamado de atención a Uruguay ¿precipita las negociaciones con Argentina?

-Jamás hay que precipitarse.

-En relación con Argentina, hay algunos acontecimientos recientes que arrojan dudas sobre si el gobierno no está actuando con cierta sumisión o resignación...

-Permítame puntualizar: nadie tiene dudas.

-Uruguay enfrenta hoy presiones, fallos y observaciones de diversos organismos internacionales que nos instan a modificar nuestra legislación o a actuar de una u otra manera para no apartarnos de las "políticas correctas". ¿Cómo hay que pararse frente a este fenómeno que afecta de alguna manera nuestra soberanía?

-La única de las grandes siglas que debe preocuparnos es la OMC (Organización Mundial de Comercio). Frente a las otras, no hay que aflojar. Nunca hemos tenido un gobierno menos nacionalista y más entreguista que éste. Debe ser por la conmemoración de la Redota.

"Nunca habíamos tenido un gobierno menos nacionalista y más entreguista".

Secreto bancario: así opinó Mujica

En plena campaña de cara a las internas de 2009, Mujica se despachó con una frase: "El secreto bancario es una joda total... La izquierda siempre votó en contra, y lo dijo (Reinaldo) Gargano porque tiene coraje".

Astori replicaba: "No hay que sembrar alarma con el secreto bancario. No se juega con eso".

Mujica explicó luego que "hay que negociar su eliminación (del secreto bancario) con la región, y pedir contrapartidas".

El 15 de diciembre de 2010 se aprobó la ley que flexibiliza motivos para levantar el secreto. No hubo contrapartidas.

Cuando Uruguay integró la "lista negra"

En abril de 2009, en otra reunión del Grupo de los 20 en Londres, con Cristina Fernández y Lula entre los participantes, Uruguay fue incluido en una `lista negra` de países que no colaboraban a nivel internacional en el intercambio de información tributaria. La noticia fue tema central de los diarios de entonces.

El País tituló: "Uruguay bajo la amenaza de sanciones. La era del secreto bancario se ha acabado". En la información interior se recordaba que "en 2003, Argentina quiso incluir a Uruguay en esa lista pero gestiones del gobierno lo impidieron". El abogado tributarista Leonardo Costa, prosecretario de la Presidencia durante el gobierno de Jorge Batlle, sostuvo entonces (en 2009) que la inclusión de Uruguay en esa lista "es una sanción de Argentina y Brasil, sin que nosotros nos pudiéramos defender". A pesar de que el gobierno de

Tabaré Vázquez conocía con anticipación la inminencia de ese revés, por información del propio Ignacio de Posadas, no logró parar el golpe.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar