INCENDIOS FORESTALES

Velo de humo de la Amazonia seguirá hasta el jueves en Uruguay; no reviste riesgo sanitario

Eso hace que el aire sea más cálido, húmedo y que arrastre el humo que provocan los más de 21.000 focos de incendio activos.

Avance del humo por los incendios en la Amazonia. Foto: El País
El domingo el humo estaba en el área delimitada en amarillo. Foto: El País.

A simple vista parece una leve neblina, un dejo grisáceo, como si el cielo estuviese un poco menos celeste que en un día despejado cualquiera. Pero no es neblina ni un problema de vista: es el humo que desprenden los incendios que azotan al menos cinco países de Sudamérica, en especial en la cuenca del Amazonas, y que llegan a Uruguay. O simplemente son litometeoros, como le dicen los técnicos a las partículas sólidas en el aire y que las levanta el viento.

Resulta que, hasta el jueves próximo Uruguay recibirá vientos desde el norte. Eso hace que el aire sea más cálido, húmedo y que arrastre el humo que provocan los más de 21.000 focos de incendio activos. “Las partículas más pesadas caen por el camino, pero las más livianas vuelan varios kilómetros y ahora cubren todo el territorio nacional”, explicó a El País Néstor Santayana, jefe de Pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología (Inumet).

El humo se concentró en forma de nubarrones. Foto: Néstor Araújo
El humo se concentró en forma de nubarrones. Foto: Néstor Araújo

Cuando estaba terminando el sábado y buena parte de la población se aprontaba para nostalgiar, la cortina de humo ingresaba al país por el norte. Desde entonces, las estaciones meteorológicas de Salto y Cerro Largo detectaron la presencia de estas partículas.

Hasta el momento, la concentración de estas partículas está en los niveles habituales en esta época del año y, según Alejandro Nario, director nacional de Medio Ambiente, “la calidad del aire es buena”.

El humo se concentró en forma de nubarrones. Foto: Néstor Araújo
Foto: Néstor Araújo

Los incendios provocados por el humano para preparar los campos, son habituales en la Amazonia entre agosto y setiembre. Pero esta vez en algunas zonas de Bolivia y Brasil, superaron la norma y, campaña ambientalista incluida, encendieron la alarma.

A diferencia de la erupción del volcán chileno Calbuco, en 2015, el humo de los incendios proviene de más lejos y sin sedimentos volcánicos, lo que hace que las partículas sean más imperceptibles a la vista y que tengan menos afectación sobre la salud.

A priori, dijo Santayana, “es casi imposible que una parte de Uruguay se oscurezca como ocurrió con la llegada de humo a San Pablo”. Pero los fenómenos meteorológicos, como los focos de incendio, son cambiantes. De ahí que en el país se esté “monitoreando la situación”.

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