SÃO PAULO Fashion Week

| Cuarenta y seis diseñadores norteños exhibieron, en el edificio de la Bienal, sus propuestas de vanguardia para el verano 2004

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Como ya es tradición, el monumental edificio de la Bienal del Parque Ibirapuera, albergó días pasados, la 15ª edición de la tan mentada "So Paulo Fashion Week", donde glamour, vanguardia y creatividad se dan cita, dos veces al año, para proyectar en contagiosa alegría, las últimas novedades de un sector de la industria brasileña, cada vez más afianzado en el plano profesional.

La historia de este megashow de la moda se remonta a principios de los años 90, cuando el empresario Paulo Borges decidió organizar un calendario de moda con mayor brillo y alcance internacional, al que llamó Morumbí Fashion. A partir del año 2000, el acontecimiento fue rebautizado "So Paulo Fashion Week" y pasó a integrar el circuito internacional de la moda, circunstancia que le valió a la ciudad el título de "Capital de la Moda de América Latina".

La energía y desenfado propios del pueblo brasileño, el masivo patrocinio de empresarios y estrategas que apuestan a la moda como motor de desarrollo y evolución del país, sumados al vertiginoso avance tecnológico al que se ha abocado Brasil, hacen que la industria de la vestimenta y afines sea explotada en su máxima expresión, movilizando una gigantesca rueda de comercio y empleo, en la que se incluyen fabricantes, confeccionistas, estilistas y empresas de productos y servicios de muy diversos rubros.

Para la edición Primavera -Verano 2003/2004, un equipo de arquitectos, decoradores y artistas trabajó con anticipación en el acondicionamiento y renovación del edificio de la Bienal, que durante seis días presentó un marco inmejorable para los diseños de 46 firmas.

Cuatro salas de desfiles, stands para auspiciantes, como dos sillones frente a pantallas gigantes con imágenes en vivo de las pasarelas, librería, restaurante, sala de prensa y espacios multimedia destinados al libre acceso del público en general, formaron parte de la impresionante infraestructura que acogió a celebridades, diseñadores y consumidores de moda y sin lugar a dudas facilitó el accionar de los medios de prensa, tanto brasileños como internacionales.

Estilo propio. Las creaciones de los estilistas que intervinieron en la muestra revelaron que la diferencia radica en la versatilidad y diversidad, en la composición de las telas y en la manera de crear moda; más que en los materiales artesanales o tecnológicos utilizados. Y por sobre todo quedó demostrado que una herencia cultural muy propia, ha servido de inagotable fuente de inspiración.

Es así que los asistentes a la Semana de la Moda de San Pablo pudieron apreciar los más diversos estilos. Por ejemplo la osada propuesta de Rosa Chá, quien invirtió el papel de las piezas en mallas y biquinis, dejando muchas áreas al descubierto. Agua de Côco se afanó en mostrar detalles de flores bordadas, siempre combinadas con prendas lisas, lazos y estampas, para realzar magníficos bolsos y salidas de playa.

Maxime Perelmuter reeditó en su colección grandes éxitos de los años 80; basta señalar que en la pasarela de "British Colony", los modelos lucieron zapatos deportivos de "Le Cheval".

Por su parte, la tan esperada propuesta de Alexandre Herchcovitch destacó con trajes cosidos con hilo dental, en los que recalcó el uso de accesorios para la vestimenta masculina. En la línea de las curiosidades, Glória Coelho sorprendió con un vestido bordado con azúcar candy, otro con aplicaciones de bombones de avellanas y un novedoso atuendo que podía transformarse en bolso.

La marca Triton reveló una fórmula infalible con chicas muy sexy, posando como Lolitas en tonos de rosa. También mostró una vuelta a los años 50, inspiración que se tornó común en la pasarela, definidas por siluetas afinadas con calzas cigarette y shorts estilo marinero de cintura alta.

El cierre espectacular de la marca Cavalera fue el broche de oro de la Semana, donde Taís Losso presentó una colección de prendas pret-à-porter con marcado aire hindú que inundó la sala con un embriagante clima de fiesta y colores.

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