SEBASTIAN CABRERA
En una imprevista consecuencia del conflicto lácteo, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) sancionará a Conaprole con una multa de hasta 12.200 dólares por haber vertido en forma "ilegal" 34.000 litros de leche en Rincón del Pino, San José, sin autorización del Ministerio de Vivienda.
Mientras, el Ministerio de Trabajo ha vuelto a mediar y hace los esfuerzos por re instalar un ámbito de negociación. Sin embargo, la confrontación se mantiene. El sindicato anuncia que habrá "conflicto para rato" y Conaprole pedirá al gobierno que deje en suspenso el decreto de aumento salarial para los trabajadores (firmado hace algunas semanas) hasta que no cesen los paros que se realizan desde el 11 de setiembre pasado.
Ayer de mañana, un equipo técnico de la Dinama visitó la planta de Villa Rodríguez de Conaprole, y constató que el miércoles se tiró leche al campo. Más tarde, el organismo comunicó a la empresa que recibirá una sanción por el hecho y Conaprole dispone de diez días hábiles para presentar sus descargos. Una vez que eso suceda, el ministro Mariano Arana decidirá la sanción "con toda la información disponible", según dijo a El País la directora de la Dinama, Alicia Torres.
La sanción podría llegar a 1.000 unidades reajustables (12.242 dólares). La directora aseguró que la leche "no podía ser volcada" a un campo lindero a la planta debido a que "afecta la calidad del suelo y del agua". "Hay que ver si realmente no había capacidad para almacenerla en las plantas. Pero, más allá de eso, deberían haber avisado a la Dinama y no lo hicieron", afirmó Torres. En el informe técnico elevado a las autoridades de la Dinama, se afirma que "la empresa había sido notificada de que no se autorizaba el vertido de leche a un curso de agua" ni a un terreno. Y dice que la leche "no cumple con los parámetros de vertido para efluentes" establecidos en un decreto oficial.
Desde la empresa se afirma que ese día los camiones llevaban ocho horas esperando para ingresar la leche a la planta de San José y que -aunque había capacidad- debían volver a los tambos a buscar más leche.
FRACASO. El miércoles parecía adquirir fuerza la posibilidad de volver a instalar una negociación, después de que el presidente de la Cámara de la Industria Láctea, Ruben Núñez, trasladó al Ministerio de Trabajo una propuesta de salida al conflicto. "Recibimos un planteo empresarial y por eso estamos otra vez mediando", afirmó el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi.
De hecho, el director de Trabajo, Julio Baráibar, mantuvo ayer una reunión con la federación de obreros. Allí el jerarca les comentó la posibilidad de retomar el diálogo. Sin embargo, Núñez dijo anoche a El País que "no hay posibilidad de acordar" y que "todo volvió a fojas cero", porque el sindicato vuelve a plantear "los mismos reclamos salariales del comienzo del conflicto".
El dirigente sindical Luis Goichea advirtió que el sindicato "seguirá en conflicto" hasta no lograr una recuperación salarial mayor a la prevista en el decreto del gobierno, que toma en cuenta las pautas oficiales de aumento. "Hay conflicto para rato y el 90% de los trabajadores está participando de las medidas. Conaprole informó hace dos semanas a sus productores que había un millón de dólares en pérdidas. Hagan números, a ver quién está perdiendo más, ellos o nosotros", afirmó Goichea. El sindicato entiende que la decisión de tirar 34.000 litros de leche constituye una maniobra para "generar un hecho político" y dejar mal parado a los trabajadores lácteos.
AUMENTO. Ante este panorama, en las próximas horas Conaprole pedirá "formalmente" al Ministerio de Trabajo "que suspenda la aplicación del decreto" oficial de aumento salarial para los trabajadores lácteos mientras el conflicto se mantenga en pie, dijo el presidente de la cooperativa, Jorge Panizza. Y agregó: "Insólitamente, el laudo obliga a las industrias a pagar un 6,44% de aumento en los sueldos y no obliga a los trabajadores a nada. Sólo los faculta a cobrar".
Para las empresas el tema salarial "está terminado", ya que existe un "fallo del gobierno" que "todos deberían acatar", afirmó Panizza. Los representantes de la cámara láctea tienen "disposición a dialogar", pero advierten que hay aspectos "inegociables": que exista "disciplina" en las plantas de todo el país, sumado al "acatamiento" irrestricto al laudo oficial de aumento salarial.
El dirigente sindical Roberto Galli opinó que "hay contradicción" de la cámara porque "primero anuncian que quieren negociar pero luego dicen que hay puntos innegociables". Sobre el pedido de "suspensión" del decreto, Galli entiende que eso significa que las empresas "no quieren pagar la retroactividad" del ajuste salarial al 1° de julio. "Ellos nunca nos quisieron dar ni la pauta salarial", advirtió.
El sindicato mantiene paros de tres horas semanales por trabajador en unas quince empresas, aunque las medidas de lucha han afectado en forma más fuerte a Conaprole. Los obreros reclaman un aumento salarial mayor al previsto en el decreto del gobierno. De hecho, el día en que el Ejecutivo iba a laudar en el consejo de salarios lácteo, el sindicato se retiró de la negociación.
El promedio de los sueldos de la industria láctea se aproxima a los 12.000 pesos, aunque en Conaprole son más altos. Según las cifras de la empresa, los sueldos de los 665 funcionarios "que ganan menos" (de un total de 1.500) es de 19.000 pesos nominales.