En noviembre de 2025, SAPP (Servicio de Asistencia Primaria Parque del Plata) alcanzó un hito que marca un antes y un después en su historia: obtuvo por primera vez la certificación en la norma ISO 45001 de Seguridad y Salud en el Trabajo, tras superar las auditorías realizadas por LSQA. Este logro le permite fortalecer aún más sus estándares de protección, bienestar y cuidado, incorporando nuevas herramientas y procesos que ponen en el centro a lo más importante: su equipo humano.
Además, se suma a la renovación de la certificación ISO 9001 de calidad. Esta doble certificación no es solo un reconocimiento técnico, sino la consolidación de casi cuatro décadas de crecimiento sostenido, adaptación y construcción de una identidad propia en el sistema de salud.
“Es un reconocimiento enorme al esfuerzo que hemos hecho todos”, dice el doctor Bruno Di Donna, fundador y director general de la institución. La certificación, explica, implicó revisar y formalizar cada uno de los procesos internos: desde la atención en policlínica hasta los traslados en ambulancia, pasando por la compra de medicamentos o la gestión administrativa.
El camino hasta este punto comenzó mucho antes de que existieran protocolos, auditorías o sistemas de gestión. A comienzos de los años 80, recién recibido, el doctor Di Donna llegó a Parque del Plata como médico de playa. Durante el verano recorría la costa con un botiquín básico, atendiendo emergencias menores. Poco después, al ingresar a la policlínica local, se encontró con un problema: la falta de ambulancias para trasladar pacientes graves.
La solución fue, en ese momento, casi intuitiva. Con ayuda de su familia, compró una casa antigua y colgó un cartel en la puerta: “médico 24 horas”. Así nació SAPP. A los primeros pacientes, el doctor los visitaba en bicicleta. Con el tiempo, se sumó el contador Sergio Pérez, actual gerente general, y comenzaron a estructurar un sistema de afiliados que permitió consolidar el proyecto.
Uno de los primeros grandes puntos de inflexión llegó alrededor del año 2000, cuando el volumen de afiliados transformó aquella iniciativa casi artesanal en una empresa. “Fueron más de diez años de trabajo sostenido hasta poder decir que teníamos una organización más estable”, recuerda el doctor Di Donna.
El segundo gran momento fue la pandemia de COVID-19. Lejos de desbordar la estructura, la emergencia sanitaria puso a prueba —y validó— el modelo de trabajo. “Nos demostró que estábamos bien organizados”, dice.
La rápida implementación de un sistema de vacunación abierto en Toledo, que en pocas semanas logró ponerse en funcionamiento gracias al compromiso del equipo, es uno de los ejemplos que mencionan con orgullo.
Hoy, con cerca de 200 funcionarios directos y hasta 350 si se consideran las contrataciones indirectas, SAPP combina esa estructura profesionalizada con un rasgo que, aseguran, no cambió desde el inicio: la cercanía con los pacientes. “La calidez ha sido crucial en nuestro éxito”, afirma Di Donna. Esa dimensión aparece de forma constante en las encuestas de satisfacción que la institución realiza de manera aleatoria entre sus afiliados.
En paralelo, el crecimiento de SAPP también se refleja en su expansión territorial y en la diversificación de servicios. En los últimos años se consolidaron nuevas infraestructuras, como la policlínica de Parque del Plata y la clínica de San Jacinto, mientras que en Toledo se proyecta la inauguración de una sede ampliada que duplicará su capacidad e incorporará nuevas especialidades. A esto se suma la futura construcción de una policlínica en Salinas y el fortalecimiento de la base operativa en La Tuna, con atención permanente durante todo el año.
El modelo se completa con una red de convenios con instituciones de salud de Montevideo y con organismos públicos y privados. Gracias a estos acuerdos, afiliados a instituciones como Universal, Círculo Católico, Hospital Evangélico y Servicio Médico Integral pueden atenderse en las Sedes Secundarias Colectivas. Este modelo de articulación no solo fortalece la complementariedad en la atención, sino que ha sido clave en el proceso de crecimiento y expansión de la institución en el departamento.
En este escenario de expansión, el próximo gran desafío es el recambio generacional. María Eugenia Di Donna, contadora, hija del doctor Di Donna y directora ejecutiva de SAPP, forma parte de ese proceso que busca asegurar la continuidad del proyecto. “Estamos trabajando en la formación de nuevos equipos para ocupar los distintos roles. Es el principal objetivo que tenemos hoy”, explica. Y proyecta: “Veo a SAPP creciendo con mucha fuerza en los próximos años”.
A casi 40 años de su creación, la institución parece moverse entre dos dimensiones: por un lado, la profesionalización creciente, con certificaciones internacionales y procesos estandarizados; por otro, la preservación de una cultura organizacional basada en valores como la cercanía, la honestidad y el compromiso.
“Trabajen y piensen”, sintetiza el doctor, como consejo para las nuevas generaciones. El contador Sergio Pérez, por su parte, agrega otra clave: “Y mantengan los valores históricos de la empresa, sobre todo, la calidez que nos ha identificado siempre”.