SALUD

"Cocaína rosa": ¿de qué trata la mezcla que genera preocupación y alertas de toxicólogos?

Es una de las drogas que más inquieta a los toxicólogos. Mucho más si se tienen en cuenta las mezclas que esconde esa sustancia.

En el Instituto Técnico Forense de Montevideo se determina qué contiene la droga. Foto: Leonardo Mainé
En el Instituto Técnico Forense de Montevideo se determina qué contiene la droga. Foto: Leonardo Mainé

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Es un polvo rosado que, a simple vista, parece inofensivo y hasta idóneo para espolvorear una torta infantil. A veces se presenta como una pequeña pastilla, también rosada y con la forma de una estrellita, que bien podría decorar la torta. Pero detrás de esas “simpáticas” presentaciones, en cualquiera de sus variantes, yace una de las drogas que más inquieta a los toxicólogos. Mucho más si se tienen en cuenta las mezclas que esconde esa sustancia.

En las dos márgenes del Río de la Plata se advertía, hace un año, por el avance en la venta de la llamada “cocaína rosa”, de la “Tuci”, “Tucibí”, “Nexus”, “la droga de los ricos” o como su denominación química, “2C-B”. Pues se trataba de una nueva sustancia psicoactiva que, aunque no era del todo nueva porque había sido sintetizada en un laboratorio en la década de 1970, había reemergido con fuerza en 2019.

Pero el análisis de las últimas incautaciones de esta droga en Uruguay, en el segundo semestre de 2020, encendió una nueva alerta: ya no se trata de la sustancia “pura”, sino con compuestos de ketamina, MDMA, cocaína, cafeína y tramadol.

Aunque no están del todo claro los motivos de esas mezclas, mucho menos si los clientes sabían lo que en realidad estaban comprando, los químicos suponen que el interés podría ser la potencia del efecto estimulante y alucinógeno que causa el 2C-B, con riesgos “que pueden derivar en una intoxicación aguda”, señala el médico toxicólogo Antonio Pascale.

Desde el cuarto piso del Instituto Técnico Forense de Montevideo, allí donde entre tubos de ensayo, pipetas y reactivos el químico farmacéutico Javier Bonda intenta descifrar qué contiene la droga requisada, se envió en octubre la advertencia al Sistema de Alerta Temprana (más conocido por su sigla SAT, y que funciona como red de circulación de información entre quienes trabajan sobre la temática de drogas en Uruguay).

Casi en simultáneo, pero del otro lado del Atlántico, el proyecto español Energy Control alertaba que se había “detectado una sustancia potencialmente peligrosa, vendida como tucibí en polvo rosa”, proveniente de Mallorca, y que contenía éxtasis, ketamina y eutilona.

Cada cambio en la composición, “además de ser una incógnita en la toxicidad causante, es un desafío para el control de la droga”, explica Bonda. ¿Por qué? Cualquier alteración de la molécula podría hacer que la sustancia escapara a las convenciones internacionales, como si la letra siempre corriera detrás de la invención en el laboratorio y los narcotraficantes se apoyaran en ese vacío legal.

Por eso algunos países, entre ellos Uruguay, se propusieron controlar las sustancias por grupo y no por su particularidad. Eso ocurrió con la familia de las feniletilaminas, de las que es parte la “cocaína rosa”.

Las modificaciones en “la droga de los ricos” es una de las 12 alertas canalizadas por el SAT el pasado 2020. Según Héctor Suárez, coordinador del Observatorio Uruguayo de Drogas, las denuncias son “básicamente por estimulantes y alucinógenos, en forma combinada o solo”, que parecerían tener como “móviles para su consumo el alto rendimiento y realidad ampliada”.

La llega a Uruguay en distintas presentaciones. Cuando parece un polvo rosa, se le llama “cocaína rosa”. Foto: Leonardo Mainé
La llega a Uruguay en distintas presentaciones. Cuando parece un polvo rosa, se le llama “cocaína rosa”. Foto: Leonardo Mainé

En ese sentido, agrega el médico Pascale, “la sobredosis a veces se da por preparaciones con altísima pureza o por adulteraciones con otras sustancias; ambas opciones elevan el riesgo”.

El químico farmacéutico Bonda lo sabe. Por eso maniobra con guantes de látex los sellitos que tienen una montaña con el pico nevado y la imagen de Albert Hofmann andando en bicicleta (que se vende como LSD pero están embebidos en fentanilo 50 veces más potente que la heroína). Bonda mueve con delicadeza las pastillas verdes con la inscripción de la cerveza Heiniken, las blancas y magenta de Iphonex o las rosadas de Hellow Kitty, entre el centenar de comprimidos que analizaron el pasado año.

“Una de las novedades de 2020 fue la aparición, cada vez más regular, de cannabinoides sintéticos. Son productos que se venden como naturales, a veces puestos en una hierba, pero en realidad son creaciones de laboratorio de altísimas dosis”, cuenta el perito.

Entre las denuncias por intoxicaciones agudas fuera de lo común, en ese sentido, hubo un caso por consumo de gomitas con THC (el químico psicoactivo que contiene la planta de la marihuana) y otro caso por consumo de 1,4-butanediol, “una droga que pueda hacer perder la consciencia, salirse de sí, y que a veces se usa con fines delictivo”, explicó Pascale.

Estas sustancias que tienen como fin una violación o un robo -como la famosa burundanga- suelen llamar la atención. Pero los toxicólogos aclaran que a veces las sustancias menos pensadas, como aquellas usadas como adelgazantes o para evitar el sueño, son a veces vendidas como sustancias psicoactivas con “alto riesgo”. De hecho, entre las denuncias recibidas por el SAT está el clobenzorex, una droga que tomaban algunos camioneros en México para mantenerse despiertos.

El año del COVID-19, con menos fiestas electrónicas y espacios de socialización, no anuló el consumo de las drogas de síntesis.

Según el toxicólogo Pascale, solo cambió un poco la dinámica: “Se ve consumo en otros ambientes, pero se sigue consumiendo”. Incluso, a veces, “se imponen modas de consumo que son más riesgosas, como ingerir los cristales con agua, cual medicamento, y no colocarlos sublinguales, haciendo que la dosis vaya directo al organismo”.

Prueba de que ese consumo sigue pese a la pandemia, Bonda recuerda que en 2020 se incautaron 17.000 dosis de sellitos, embebidos con 2C-B, que al ser una droga “tan exclusiva ni siquiera queda claro si en Uruguay hay mercado”.

"Cocaína rosa"

La “droga de los ricos” llega a Uruguay en distintas presentaciones. Cuando parece un polvo rosa, se le llama “cocaína rosa” (aunque no suele tener cocaína). Lo venden en pastillas, por lo general con colorante rosa y en forma de estrellas o sellos que se venden como LSD, pero están embebidos en otra sustancia. En cualquiera de la presentaciones puede venir adulterada.

Cae edad de inicio: 20 años.

Las drogas de síntesis son de las que tienen un inicio experimental, en promedio, más tardío. Según la última encuesta de la Junta Nacional de Drogas, su comienzo se daría entre los 22 y 24 años. Sin embargo, el médico Antonio Pascale advierte que “estaría bajando esa edad y cada vez más se ven intoxicaciones en jóvenes de 19 o 20... mucho en fiestas de electrónica”.

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