V. RUGGIERO Y G. PÉRGOLA
El Ruso Pérez y su esposa Lorena se volvieron a casar. Renovaron sus votos al atardecer, en medio de la playa Solanas. A la noche, en una fiesta para unos 100 invitados, bailaron cumbia y samba con familiares y jugadores de la selección uruguaya.
La ceremonia empezó con la caída del sol, en un pequeño altar armado en la playa, sobre la arena, y delimitado por dos pequeñas "paredes" de paja, que igualmente no fueron obstáculo para que algunos curiosos allí presentes pudieran ver el "segundo casamiento" de una de las figuras más queridas de la selección uruguaya.
Ella vestida de novia y él con un traje color arena reafirmaron su amor, frente a un sacerdote, diez años después del día en que se transformaron en marido y mujer.
El rito fue breve y emotivo, tanto para la pareja como para sus familiares. Un ómnibus alquilado por los novios trasladó hasta la fiesta a los familiares y amigos del jugador.
Menos Luis Suárez y Sebastián Coates (que el lunes jugaron para su equipo, el Liverpool), Fernando Muslera y el maestro Óscar Washington Tabárez, todo el resto del plantel estaba presente en la fiesta de Diego "El Ruso" Pérez.
El último en llegar y primero en irse fue Diego Forlán, que estuvo acompañado de su hermana, Alejandra, y su hermano Pablo, también invitados al evento. La que faltó fue Adriana Forlán y el resto de la familia.
Además, estaban en la fiesta futbolistas de Nacional y Peñarol, como el "Chino" Álvaro Recoba y Bruno Montelongo. También exfutbolistas, como Marcelo Tejera o exjugadores de la selección uruguaya, como el arquero Sebastián Viera.
Quien estaba invitado al evento junto a su esposa pero no participó de la ceremonia ni de la fiesta fue el empresario Francisco Casal.
Los invitados masculinos tenían un estilo común en su indumentaria: todos estaban vestidos con pantalones y camisas blancas, o por lo menos, de un color claro. Las mujeres no tenían uniformidad pero, en general, eligieron vestidos cortos.
CUMBIA A FULL. Cuando terminó la ceremonia, y después de los besos y abrazos a los novios, la noche siguió a pocos metros: en una carpa instalada en los jardines del hotel Solana del Mar, que daba precisamente a la playa donde se realizó la ceremonia religiosa.
En el lateral había un área destinada a los más pequeños de la fiesta (entre hijos de los futbolistas y familiares del "Ruso") que se entretuvieron toda la noche con inflables, mesas de futbolitos y maquinitas.
Con una iluminación en la que predominaba el celeste oscuro, manteles blancos y arreglos florales en el centro de las mesas, además de varias bolas de espejos en el medio de la pista de baile, la fiesta empezó ya entrada la noche. La cumbia fue el ritmo que acaparó la noche, con varios éxitos del género, entre los que se destacó Gilda, Sombras, así como bandas más actuales. Sin embargo, el primer show en vivo estuvo a cargo de un grupo de música brasileña: Banda Renacimiento.
Después fue el turno de la banda uruguaya de reggaeton, Klan B, que lidera Carlos "El Bocha" Pintos. Los músicos, durante su presentación, "agitaron" al "Ruso", su esposa Lorena y hermano, Omar Pérez.
"Y ahora con ustedes baila Omar Pérez. A ver, que venga el Ruso también", agitaba uno de los integrantes de la banda.
Los jugadores de la selección estuvieron en primera fila, hicieron el clásico trencito e incluso bailaron coreografías.
Eguren, Godín, Lugano y el "Loco" Abreu fueron los bailarines de la noche, ya que se alejaban de la pista solo para recargar el vaso o buscar algún bocadito y seguir bailando. Sin embargo, cada uno tuvo su "estilo". Mientras Lugano pasó la mayoría del tiempo bailando "acaramelado" con su señora, Godín y Eguren no se separaron y hasta practicaron coreografías. Cavani y Cáceres, en tanto, estuvieron mucho tiempo sentados. El último show fue Los Fatales.
La banda llegó al escenario pasadas las 3.30 horas con sus clásicos temas. El Ruso y Lorena bailaron toda la noche y se hicieron tiempo para charlar con los invitados. El futbolista, incluso, se encargó de la seguridad de la fiesta: con amabilidad, pero cortando con la dulzura, invitó a los periodistas de El País a retirarse del lugar. (Producción: Andrés Roizen).