Con el propósito de hacer una evaluación sobre la primera mitad de la Legislatura —su primera vez en la Cámara de Diputados— la dirigente de la Lista 15 Glenda Rondán reunió a parte de sus cuadros activos de Montevideo y lanzó una exhortación a trabajar para mejorar las perspectivas electorales del Partido Colorado con vistas a las próximas elecciones de fines de 2004.
En su alegato político, que siguió a un repaso de los logros del gobierno en materia social y a una exaltación de la figura de José Batlle y Ordóñez y de la filosofía batllista, Rondán defendió la actuación del presidente Jorge Batlle y de su elenco, y aseguró que si él no hubiera estado al frente del gobierno en los tormentosos momentos vividos en 2002, el país "no se habría mantenido a flote".
"El objetivo es que el Partido Colorado vuelva a ser gobierno; en esto le va la vida a los uruguayos", resumió Rondán, a partir de lo cual ensayó un duro cuestionamiento en lo nacional y departamental al Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA).
Estableció una contraposición entre los partidos Nacional y Colorado, diferenciándolos del EP-FA, de quien aseguró que "vive pensando en el pasado y en la venganza". En breve alusión a la situación de los derechos humanos, la diputada quincista sostuvo que un coronel "es tan digno" como cualquier ciudadano, con lo que intentó marcar el enfoque diferente que hace la izquierda.
Planteó como dicotomía "el país del odio y la trampa" que plantea la izquierda con la propuesta de blancos y colorados.
"El Partido Colorado es la única garantía de tener un país en paz", sostuvo, pero advirtió que en cambio la izquierda "no está en condiciones de gobernar".
Aunque sin nombrarlo, Rondán afirmó que el líder del EP-FA, Tabaré Vázquez, "no está preparado" para ser presidente porque "no conoce de los temas" y en ocasiones, ante el público, se vale de "asesores" para trasmitir su pensamiento.