Renacer Colorado depende de blancos y del balotaje

Panorama. Se mantienen en el 8% de la intención de voto

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PABLO MELGAR

En las encuestas el Partido Colorado está congelado desde hace meses en un 8% y nada permite avizorar un cambio en medio de una campaña polarizada. Los expertos aconsejan "paciencia" a este partido histórico y creen que sobrevivirá.

En la interna colorada lidera por lejos Pedro Bordaberry, con una ventaja difícil de descontar para junio, pero si todo sigue así, el Partido Colorado tendrá apenas dos senadores en 2010, uno menos que ahora.

Las explicaciones son múltiples, muchas abrevan en los reveses del pasado de los colorados en el gobierno, en la falta de renovación de liderazgos, pero todas terminan en que la polarización entre el Partido Nacional y el Frente Amplio debilita sensiblemente las posibilidades del partido con más años en el gobierno en Uruguay. La irrupción de Bordaberry, ajeno al batllismo dominante, indica un nuevo liderazgo, pero que no hace crecer al partido entre las preferencias de los electores.

Parlamento. Los precandidatos colorados prefieren no manejar públicamente el problema de la polarización y se concentran en otros puntos del futuro político. Es así que en los sectores minoritarios principales, Batllismo Siglo XXI y Foro Batllista, algunos dirigentes especulan en la futura baja representación parlamentaria y cómo se expresará, si con dos senadores de Vamos Uruguay o con uno del sector de Bordaberry y el otro de los sectores batllistas. Esa segunda banca, de concretarse, tiene nombre y apellidos, o más bien dos nombres: Tabaré Viera, el intendente de Rivera que encabezará la plancha del Foro Batllista o José Amorín del Batllismo Siglo XXI. Los resultados de la interna dirimirán este punto si la primacía de Bordaberry no se torna apabullante.

Algunos dirigentes de Vamos Uruguay analizan los posibles escenarios tras las elecciones internas. Consideran que el mejor resultado para sus intereses es si los senadores Mujica y Larrañaga triunfan en sus respectivos partidos ya que muchos votos del ex presidente Lacalle se pueden correr hacia Bordaberry. De esta manera, suponen, se abriría una brecha en la polarización que les otorgaría una presencia más gravitante en el Parlamento.

Adicionalmente, en un escenario de balotaje, los blancos necesitarán del concurso de los colorados y si ganan, eso asegurará el regreso de este partido a algunos resortes del Estado, lo que les brindará un punto de apoyo para renacer a partir de mecanismos que conocen como nadie.

Destino. El politólogo Adolfo Garcé no tiene dudas que es muy difícil que en esta elección el Partido Colorado rompa la polarización entre el Frente Amplio y el Partido Nacional.

"El sistema político uruguayo se polarizó de esta forma desde principios del 2004 entre dos partidos que captan más del 80% de los votos. Esta tendencia se ha manifestado así y se va a mantener en esta elección", afirmó.

Sin embargo, Garcé considera que no se puede afirmar que este formato de partidos se vaya a mantener indefinidamente, ya que el sistema político va cambiando se va reconfigurando continuamente. "En una década pueden pasar muchas cosas. El Frente Amplio en 1985 tenía el 20% de los votos y en 10 años creció al 30%. Yo no me animo a decretar la partida de defunción del Partido Colorado", señaló Garcé.

"Nada impide que el sector batllista en tres años logre relanzarse, si ha sido uno de los sectores más importantes de la historia del país". Y se pregunta por un escenario que desvela a los partidos tradicionales: "¿Qué pasaría si el Partido Nacional no logra impedir el triunfo del Frente Amplio en esta elección?" inquiere. "Los electores no frentistas que esperan que la oposición desplace al Frente Amplio pueden empezar a mirar al Partido Colorado", señaló el director del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República.

Para Garcé el tiempo es fundamental en la dinámica política, y para los colorados "la clave está en la paciencia".

Fracciones. Estima que no está claro qué va a pasar con el Partido Colorado dentro de cinco años. "En este momento tiene que lidiar con dos problemas, la polarización entre blancos y frentistas y que prácticamente tiene una sola fracción, Vamos Uruguay", apuntó. "Si lograran regenerar el ala batllista sería otro cantar. El Partido Nacional es fuerte porque al menos tiene dos grandes fracciones; están los herreristas y los que no lo son; el Frente Amplio tiene siete fracciones, cuatro de ellas que son muy grandes", observó.

Para este politólogo, las "marcas" partidarias pesan cada vez menos en el sistema electoral ya que es mucha la gente que no se siente parte de un partido político. Si bien reconoció que el sistema de partidos aquí es muy fuerte, "hay mayores niveles de independencia de los electores, igual que en otras partes del mundo".

Sanguinetti y Batlle juegan su rol

Si bien los ex presidentes colorados Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle parecen haber dado un paso al costado, siguen trabajando por sus dirigentes más cercanos desde otro ángulo.

En este sentido, Sanguinetti cedió su banca por unos meses al precandidato Luis Hierro para "darle más visibilidad", a la vez que lo apoya en todas las gestiones personales que entiende pertinentes, según varias fuentes foristas.

Batlle, por su parte, mantuvo fuertes discrepancias con José Amorín por el liderazgo de la histórica lista 15 pero luego de Semana de Turismo el diputado lanzará oficialmente su lista nacional para las elecciones internas con el apoyo del ex presidente.

En esta etapa previa a las internas, es muy importante la gestión de los ex presidentes en el manejo de los líderes barriales o caudillos del interior ya que en un contexto de votación reducida hay una lucha, en que participan todas las facciones coloradas, por conseguir la adhesión de líderes implican una base "segura" de votantes, esencial para la representación parlamentaria.

El partido superó en varias elecciones los 900 mil votos. Si el resultado de las encuestas se confirma conseguirían ahora entre 160 y 180 mil votos, que alcanzarían para dos senadores y a lo más para una decena de diputados.

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