DOLORES | HUMBERTO RAMÍREZ
El hombre que cayó a un pozo de agua y pasó la noche aferrado a un fierro, contó a El País cómo sucedieron los hechos. Ángel Fernando Cruz Torres, de 33 años, contó que en la noche del martes había salido al campo con el perro de un amigo suyo: "el animal se puso a olfatear al lado del molino y le digo `vamos`, y dije `este perro se me va para las chapas y se me va a caer`. Subo al pozo, piso en falso y se me da vuelta la tapa. Caigo al pozo, de costado y me agarro del caño", relató.
Cruz contó que aguantó un rato aferrado al caño "y después me fui para abajo y me quemó el caño las manos y las piernas. El pozo tiene como 15 metros. Nadie me escuchaba a esa hora, cerca de las 10 de la noche. La esperanza mía era sobrevivir la noche, estuve muy desesperado, pero después me dije, `tengo que recapacitar` e intenté escalar como cinco veces". No pudo "porque el caño estaba mojado" y el pozo "tiene un diámetro muy grande" como para apoyarse en los costados.
"Para mí estuve abajo en el pozo como 12 horas. Me acalambraba del frío que hacía allá abajo, y lo único que me sirvió fue la linterna que había llevado. Tenía el celular pero se me había mojado y aunque lo tuviera bien no sé si allá abajo tendría señal", analizó. Con la linterna "alumbraba para los costados y veía víboras, culebras y todo tipo de bichos, sapos, ranas", contó. En un momento alumbró "un pedazo de balancín de madera de unos 40 o 50 centímetros". Logró encajarlo "en una de las bocas de las vertientes que tiene el pozo, cerca del caño" y de esa forma "me pude sentar en la madera de a ratos, todo mojado".
Dijo que "hacía cambio de luces con la linterna pero nadie pasaba por el lugar, yo creo que escuché una moto y una camioneta pasar cerca y nada mas".
Aunque sentía frío, las horas se le pasaron "volando". "Después empecé a sentir que andaba gente entonces empecé al golpear el caño y a gritar y apareció gente", narró. Le dijeron que iban a llamar a los Bomberos. "Yo ya estaba acalambrado, y el palo lo tenía apoyado en el hueso de la columna porque yo me había acostado en él: hay que ver que es un palo cuadrado con cuatros filos", dijo.
"En realidad fue una desgracia con suerte", consideró Cruz, "porque no me fracturé". "Tuve mucha suerte que encontré ese pedazo de balancín, de lo contrario me hubiera acalambrado agarrado del caño y me hubiera ido para abajo del agua", contó.