ANA PAIS
Sin el estigma que los restringía a roqueros y marinos, los tatuajes se han popularizado en Uruguay en la última década. Por eso el Ministerio de Salud Pública resolvió comenzar el registro de tatuadores: controlará y fiscalizará la actividad.
El 11 de junio de 2004 se emitió un decreto a través del cual "el Ministerio de Salud Pública (MSP) abrirá un registro especial para la inscripción de tatuadores, punzadores y para los centros habilitados a tales fines, con el objeto de garantizar el control y efectivo cumplimiento de la presente norma".
Sin embargo, recién este lunes -tres años y medio después- el ministerio abrió las inscripciones. ¿Los requisitos? Desde presentar el carné de salud laboral vigente hasta haber realizado cursos sobre bioseguridad y poseer "certificados que ameriten conocer las técnicas de tatuaje".
Para los locales las exigencias son mayores: Forma de organización y funcionamiento de la empresa, listado del equipamiento técnico e instalaciones, habilitación de Bomberos y normas de limpieza y desinfección que se utilizan, son sólo algunos de los documentos que deben presentar estos artistas de la piel para no ser multados.
El tatuador de Human Art, que prefirió ser citado sólo como Juan, se está mudando de la galería Caubarrere a un local más grande. Para él, el cumplimiento de la normativa contribuirá a la disminución de la competencia desleal, que afecta la labor de unos 20 tatuadores instalados.
Carmen Ciganda, directora de Salud Ambiental y Ocupacional del MSP, dijo que están "recién iniciando un camino, que empieza por el registro de cuánta gente hay, cómo están distribuidos geográficamente y cómo ir pautando en conjunto esta actividad".
Desde la cartera de salud se busca dar un margen de tiempo antes de empezar a sancionar, ya que algunas exigencias implican inversión.
Un ejemplo es el local del tatuador Damián Mangliano. Como la mayoría de negocios del rubro, Rino Tattoo queda en una galería (Libertad), donde los baños son compartidos. Si bien el decreto establece que los mismos deben estar en "condiciones higiénicas y con aireación", Mangliano explicó que entre los comerciantes del lugar la prioridad es la seguridad. Por ende, los gastos se van en rejas y no en mejorar los baños que están "destruidos", dijo.
Controles. Juan, de Human Art, tenía el nuevo comunicado del MSP impreso sobre el escritorio. Se enteró por otros tatuadores que pertenecen a la Asociación Uruguaya de Artistas Corporales (Audac), quienes participaron en la elaboración del decreto y presionaron para que ahora se hiciera cumplir.
Uno de los requisitos que ha generado mayor malestar es el de los cursos obligatorios de bioseguridad.
En 2004 el MSP se encargó de la formación, "pero entendíamos que no podemos ser juez y parte", así que convocaron a la Escuela de Enfermería para que introdujeran cursos de bioseguridad para tatuadores, explicó Ciganda.
Mangliano tomó las clases hace tres años. En aquel entonces como ahora, fueron dictadas en noviembre y diciembre, período de zafra para los tatuadores. Como él ya lo cursó está yendo sólo su aprendiz, pero otros tienen que cerrar el negocio para poder cumplir con los requisitos ministeriales.
"Una de las que está dictando el curso preguntó si la máquina da corriente y eso es un disparate. Lo que pasa es que por más que sean los capos de la bioseguridad, hay cosas de las que no tienen idea porque nunca las vieron", contó el de Rino Tattoo.
Un tema que dio cuenta de la misma falta de conocimiento específico, fue la solicitud que hizo el MSP a los tatuadores de que enviaran la composición de las tintas que usan para dibujar la piel.
Juan cuenta que "cuando llamé a las empresas a las que les compro las tintas en el extranjero, me respondieron que es lo mismo que pedirle a un restaurante que averigüe la receta de la Coca-Cola".
Otro aspecto de la normativa (mejor dicho, de su falta de aplicación) que genera conflictos, son los menores de edad. Según el decreto, "se permitirá tatuar entre edades de 15 a 17 años, sólo con autorización expresa de los padres y/o tutores, quedando prohibido tatuar zonas de cara, cuello, antebrazos, manos y genitales".
Hay tatuadores que incluso se rehusan a tatuar en algunas de estas partes del cuerpo a mayores de 18 años.
En Rino Tattoo a los menores no se les pide un papel firmado "porque lo pueden falsificar". Allí se llama a los responsables para preguntarles si dan el consentimiento y explicarles qué riesgos implica un tatuaje.
Esto podría solucionarse en parte mediante el registro de clientes con hojas numeradas de forma correlativa. El decreto establece que debe figurar el nombre, documento de identidad, dirección, teléfono y fecha de realización de cada procedimiento y sesión. Como hoy no existen formularios universales, cada tatuador inventa el suyo.
Datos del arte dérmico
El maquillaje permanente, como el delineado de los ojos, está de moda entre las más coquetas y perezosas. En Rino Tattoo cuesta U$S 60 el dibujo de las cejas y la sesión dura 40 minutos.
Cuando se casaron la actriz Natalia Oreiro y el líder de Divididos, Ricardo Mollo, cada uno se tatuó una estrella en el dedo anular izquierdo, el lugar de las alianzas.
Aunque no borran por completo las marcas, existen por lo menos tres técnicas para borrar tatuajes: por dermoabrasión, cirugía y luz pulsada. En la clínica Elbaum, por ejemplo, cada sesión puede costar desde $ 600 a $ 4.000, mientras que en la clínica Ecoson puede variar de $ 1.600 los más pequeños hasta $ 5.000 los medianos y $ 10.000 los más grandes.
Los tatuajes temporales de henna, tan de moda en los últimos veranos, no están incluidos en el decreto de 2004 ni en ninguna otra reglamentación uruguaya. Según el Récord Guinness 2007, el neozelandés Lucky Diamond Rich, es el hombre más tatuado del mundo. Tiene el 100% del cuerpo cubierto, incluyendo los párpados y encías, y lleva más de 1.000 horas tatuando su cuerpo. En las zonas pintadas con negro, ahora se está haciendo diseños en blanco y en las partes con blanco, dibujos a color. Rich es además malabarista de sierras eléctricas.
Valentina Miños
25 años
Tiene tatuado en el omóplato un eclipse "que simboliza la claridad y oscuridad, lo bueno y malo que tenemos todos", explicó. En el cuello se hizo dos letras chinas ("amor" y "sabiduría") hace casi un mes.
Nélida González
49 años
Hace 7 años su hijo le tatuó una mariposa porque "me dijeron que representa la libertad", dijo. Él también le había hecho un diseño en el otro brazo, pero con el sol se le infectó y sólo se distinguen unas líneas.
Federico Parodi
23 años
El tribal en la pantorrilla es la abstracción de un espiral "como símbolo de crecimiento y se expande apuntando hacia los pies, como las raíces de un árbol", explicó. Tuvieron que depilarle la zona para tatuarlo.
Juan José Cáceres
26 años
A pesar de que se tatuó a los 15 años todavía le gusta y se haría más tatuajes. "Me hice una calavera en el brazo porque todos los gurises del barrio (Cerro) tenían una", contó sobre el cráneo con ojos rojos.