"En la Fuerza Aérea no hay ningún avión volando con problemas de mantenimiento. Pensamos que algo ocurrió que sorprendió a la tripulación" del aparato caído en Haití, dijo ayer el comandante de la Fuerza Aérea, José Ramón Bonilla.
El siniestro ocurrió el viernes 9 cuando el avión C-212 Aviocar sobrevolaba una zona montañosa de 1.500 metros de altura, ubicada a unos 20 kilómetros al Oeste de la localidad de Fond Verretes. Además de los seis tripulantes uruguayos, fallecieron cinco jordanos que viajaban en el avión. Los cuerpos de los uruguayos fueron recuperados ayer y llegarán al país entre miércoles y jueves.
El aparato cayó mientras realizaba tareas de reconocimiento aéreo en un área donde el Ejército jordano pensaba reagrupar sus tropas.
Tras advertir que la investigación determinará las causas del siniestro, Bonilla indicó que una hipótesis probable son las turbulencias de la zona donde sobrevolaba el Aviocar. "Las montañas son quebradas. Es un pasaje importante de turbulencias", indicó.
Según el general del Aire, la aeronave partió a las 9.30 horas (de Haití) del viernes 9 de la base de Naciones Unidas ubicada en Puerto Príncipe. En ese momento, dijo, las condiciones climáticas para volar "eran óptimas". Sin embargo, advirtió, a 45 kilómetros de la capital podría ser otra la situación del clima.
Cada 20 minutos, el Aviocar mantenía contacto radial con la base. Es decir, este no era seguido por radar. En la última comunicación con la base, el capitán aviador José Ignacio Larrosa (34) no reportó problema alguno de vuelo, dijo el jefe de Relaciones Públicas de la Fuerza Aérea, coronel Mariano Rodrigo.
La misión finalizaba a las 13.30 horas. Al mediodía, al vencerse el plazo de 20 minutos, la base activó el sistema de búsqueda y rescate. Otro avión fue enviado a la zona del último contacto conocido. Desde el aire se localizó los restos del Aviocar uruguayo. La recuperación de los cuerpos de los seis uruguayos y los cinco jordanos fue dificultoso, ya que el aparato cayó en una zona de difícil acceso.
MANTENIMIENTO. Equipos técnicos de Naciones Unidas investigan las causas del siniestro del Aviocar C-212, avión fabricado en España y que fue adquirido por la Fuerza Aérea hace 27 años.
El C-212 Aviocar estaba asignado al servicio de Naciones Unidas desde abril de 2008 con base en Puerto Príncipe, capital de Haití. Cumplía funciones de evacuación aeromédica, transporte logístico, de personal, fotografía aérea y patrullaje tanto diurno como nocturno.
Bonilla dijo que el mantenimiento del aparato se hacía en Haití y que en noviembre de este año este regresaría al país para hacerle una revisación más a fondo. Sin embargo, el jerarca de la Fuerza Aérea advirtió que el aparato "estaba en perfectas condiciones" y señaló que, hace 15 días, Naciones Unidas le realizó una inspección a fondo.
"Los técnicos de Naciones Unidas son muy detallistas. En esa inspección, detectaron que los caramelos de la balsa de salvataje estaban vencidos", indicó Bonilla.
La Fuerza Aérea enviará a Haití a los directores de Jurídica y de Seguridad de Vuelo para que participen en la investigación de Naciones Unidas.
También señaló que el piloto del avión es el responsable del mantenimiento del aparato y que a este nadie le puede ordenar subirse a una aeronave si no está en condiciones de volar.
Además de reiterar el buen estado de la aeronave, Bonilla dijo que la tripulación accidentada tenía una vasta experiencia en el pilotaje de ese avión y agregó que estos habían recibido instrucciones para volar sobre el territorio de Haití.
Apoyo psicológico
El comandante de la Fuerza Aérea, José Ramón Bonilla, afirmó que el accidente "fue una tragedia" donde el país ha perdido a seis de "sus mejores" soldados.
"Estas cosas duelen en lo profundo porque conocemos la interna de los funcionarios fallecidos", dijo.
Con excepción de un tripulante muerto, los demás tenían hijos pequeños. La Fuerza Aérea dispuso que un grupo de psicólogos apoyen a los familiares de las personas que perdieron la vida.
Bonilla dijo que Naciones Unidas homenajeará a los caídos el próximo martes.
Los seis militares uruguayos fallecidos el viernes en Haití
José I. Larrosa Píriz
Treinta y Tres, 34 años. Casado, una hija de 7 años. Capitán (aviador). Egresado de la Escuela Militar de Aeronáutica en 1996.
Santiago G. Hernández
Lavalleja, 30 años. Casado, dos hijos 4 y 2 años. Teniente 1°. Egresado de la Escuela Militar de Aeronáutica en 2003.
José L. Pastor Ramírez
Lavalleja, 41 años. Casado, una hija de 3 años. Aerotécnico principal. Egresado de la Escuela Técnica de Aeronáutica en 1990.
Enrique Montiel Ludueña
Soriano, 32 años. Casado, un hijo de 2 años. Aerotécnico 1°. Egresado de la Escuela Técnica de Aeronáutica en 1994.
Yiyí Anabel Medina
Montevideo, 29 años. CAsada, una hija de 2 años. Aerotécnico 2°. Egresada de la Escuela Técnica de Aeronáutica en 1999.
Néstor Morales Martínez
Montevideo, 31 años. Casado. Aerotécnico 2°. Egresado de la Escuela técnica de Aeronáutica en 1996.
Congoja en base uruguaya de ONU
RIVERA | F. FERNÁNDEZ CARRANZA
La muerte de once militares sacudió a las fuerzas de paz de la ONU desplegadas en Haití.
La clásica reunión de los viernes en Puerto Príncipe, ocasión en la que los militares integrantes de las fuerzas de paz reciben "instrucciones verbales", quedó sin efecto, indicó a El País el coronel Raúl Passarino, jefe de los batallones uruguayos desplegados en Haití. "Realmente la noticia del accidente ha calado hondo en todo el personal de las Fuerzas Armadas. Si bien uno cuando expresa su voluntad de participar en este tipo de operaciones sabe que puede pasar un accidente, o una desgracia, cuando ella ocurre se produce todo tipo de sentimientos y reacciones, fundamentalmente de dolor e impotencia", indicó el militar a El País.
Según Passarino, los contingentes en misiones de paz viven a diario con el peligro de un ataque, un accidente o un contratiempo como puede ser una enfermedad.
Por su parte, el general del Ejército Nerys Corbo, que hasta el año pasado fue el segundo en el mando de todas las fuerzas militares desplegadas en Haití, manifestó su profundo dolor ante esta tragedia.
La misión de paz en Haití (MINUSTAH) fue creada en 2004 por Naciones Unidas para restaurar el orden después del derrocamiento del presidente Bertrand Aristide.