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Reclamos en Aguada por olores y ruidos molestos

| Comisión de vecinos planteará sus quejas a la IMM, que está elaborando un "mapa de riesgos" de la ciudad

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Un grupo de residentes de la zona de la Aguada, vecinos de la planta industrial de Fripur que funciona sobre la avenida Rondeau y general Freire, se reunirán mañana con el director de Planificación, Julio Battistoni, para llevarle sus reclamos sobre malos olores, ruidos molestos y riesgos de escapes de amoníaco de las cámaras frigoríficas que atribuyen a la empresa.

Los representantes de la Comisión Vecinal Aguada, que ha solicitado personería jurídica para ser portavoz legítima del barrio, serán recibidos en el Palacio Municipal.

En el documento Diagnóstico Ambiental de Montevideo, se menciona específicamente a la empresa procesadora de pescado Fripur entre los "factores que inciden" en las "debilidades" del Centro Comunal Zonal 1. El capítulo Aire del informe menciona olores, gases y humo provenientes de chimeneas, amoníaco y a que "tiran agua de lavado y desperdicios de pescado a la calle".

De acuerdo a los vecinos, dos episodios ocurridos en los últimos dos años pusieron en evidencia los riesgos de los establecimientos industriales en zonas urbanas. Entre mayo y junio de 2004, una pérdida en el sistema de refrigeración de Fripur generó contaminación con amoníaco en el barrio. El 8 de noviembre de 2005, una persona resultó intoxicada en un escape de gas amoníaco que se registró en el frigorífico Arbiza, de Colombia y Arturo Lezama.

La intervención de Bomberos controló la situación y el personal del establecimiento fue desalojado por precaución y según informaron las autoridades, se realizaba una limpieza en los caños por donde circula el gas cuando falló uno de los sellos herméticos y comenzó a filtrarse el amoníaco. La fuga fue detectada y los encargados del lugar dispusieron la evacuación del establecimiento.

Además, indicaron que se han puesto en alerta porque Fripur construirá dos pisos más de cámaras frigoríficas para congelar verduras y quesos. Lejos de minimizar los problemas que denuncian, entienden que esto contribuiría a sobredimensionarlos.

Respecto a Fripur, Miriam Saroba -vecina de la planta- indicó que en mediciones de sonido se registraron entre 50 y 57 decibeles en la noche ("demasiado para las horas de descanso") en los establecimientos industriales.

En la empresa pesquera se informó a El País que habitualmente la firma no tiene la política de comentar estos temas a través de la prensa.

"Da la casualidad que hace unos 10 días estuve en Fripur, junto a otros oficiales, dando un curso de seguridad y de prevención al personal", comentó Jorge Roqueta, encargado de Relaciones Públicas de la Dirección Nacional de Bomberos. Roqueta afirmó que pudo observar el equipamiento de la empresa para emergencias, que incluye equipos con máscaras respiratorias para el personal y dijo que no hay allí riesgo de vida para los funcionarios, los más expuestos en caso de un accidente. "El riesgo de un escape de amoníaco es factible, como el riesgo de un choque en el tránsito", manifestó Roqueta.

De todos modos, dijo que de ninguna manera se puede comparar los riesgos con los que se presentan los barcos pesqueros en malas condiciones en el puerto de Montevideo.

La extensión del puerto hacia la zona de la Aguda es otra de las preocupaciones que expresarán los vecinos al director municipal de Planeamiento.

Por otra parte, la Intendencia continúa recopilando información para elaborar un "mapa de riesgos", tarea que comenzó en setiembre del año pasado. "No hay organismos que concentren información de sustancias peligrosas, tóxicas, corrosivas, que incluyen el amoníaco y es una de las cosas más visibles, pero tampoco sabemos dónde están las grandes concentraciones de productos como pintura: todas las fábricas y depósitos", explicó Daniel Soria, al frente del Centro Coordinador de Emergencias del municipio.

"Lo que tenemos que hacer es saber que en tal lugar hay determinado riesgo y cómo atenderlo", explicó Soria.

Estricto control sobre el amoníaco

El gas amoníaco irrita los ojos y la piel. Una exposición de leve a moderada a este gas puede provocar migrañas, escozor en la garganta, transpiración, náuseas y vómitos. Si no es posible evitar su contacto, puede producirse una irritación grave del tracto respiratorio que genera tos, edema pulmonar o paro respiratorio.

En su "Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo", la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que "un mantenimiento adecuado de los conductos de la refrigeración es esencial para prevenir estas fugas. Además, una vez detectado el escape de amoníaco, deben observarse los procedimientos de vigilancia y evacuación para evitar exposiciones peligrosas".

La OIT establece que "es importante llevar a cabo una planificación de urgencias, además de la habitual relativa a incendios". Indica además que "la formación de los trabajadores en lo que respecta a procedimientos de evacuación también es necesaria" y que "las reacciones de los trabajadores a los aumentos del nivel de amoníaco deben considerarse detenidamente, y los que resulten afectados deben ser evacuados y tratados. Las fugas de esta sustancia requieren una atención estricta y una vigilancia continua".

El antecedente reciente más grave que se registra en Montevideo, ocurrió en mayo de 2004, cuando la explosión de un tanque de amoníaco en un barco dejó a unas 80 personas internadas con lesiones en las vías respiratorias, 27 de ellas en estado grave. Los hechos recientes en la Aguada fueron de escasa entidad.

Mapa

La IMM busca identificar puntos potencialmente peligrosos como depósitos de solventes y tóxicos

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