Reabrió la escuela 161 con muchas medidas preventivas

| Hasta hoy se diagnosticaron 57 casos, pero como la incubación es larga podrían aparecer más afectados

Tras la aplicación de una serie de medidas de higiene y de prevención, ayer se retomaron las clases en la escuela Nº 161, en donde fueron afectados por hepatitis 55 alumnos y dos maestras. La directora, Ana Araújo, explicó que se reiniciaron los cursos con "todas las garantías", luego de que el Ministerio de Salud Pública y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) chequearan que todas las directivas aconsejadas se cumplieron.

En el local, ubicado en Garzón y Millán, se cercó con alambre la zona en la que está ubicada la cámara séptica desbordada. Las autoridades del MSP explicaron que el problema en esa fosa podría haber causado el foco. La cámara se encuentra en los amplios fondos arbolados de la escuela y solía ser uno de los lugares en los que los niños jugaban. En ese extenso predio arbolado existen construcciones ruinosas que ahora serán derrumbadas. "De todo lo malo siempre se saca algo bueno, porque ahora en colaboración con el Jardín Botánico se van a tirar las ruinas y se va a hacer un parque, algo que hace tiempo reclamábamos", dijo una de las maestras.

Araújo resaltó las medidas aplicadas: "se arreglaron los baños, se impermeabilizaron los tanques, se puso cal viva en las zonas de la tierra que habían estado húmedas, se hizo una fumigación y limpieza general del predio por el tema de los roedores y la intendencia trabajó sobre el saneamiento".

Asimismo, se examinó a todos los docentes. "La mayoría de nosotros tiene defensas contra la enfermedad, pero además hoy llevamos a La Española a tres docentes que no las tenían para vacunarlas", narró.

MANOS LAVADAS. Los responsables de la escuela, que funciona en régimen de tiempo completo, han realizado algunos cambios de rutina. "Al principio, cuando recién ingresaban los niños no iban a lavarse las manos, sino que pasaban a desayunar, ahora los hacemos dejar las mochilas y los hacemos higienizar las manos", describió. Por otra parte, se dispuso la presencia permanente de un funcionario en el baño para que controle la higiene. Los niños no están ajenos. "Tenemos que lavarnos las manos antes de comer y después de ir al baño", comentó un alumno de sexto. "También tenemos que echar una gota hipoclorito cuando vamos al baño", agregó un compañero.

Araújo hizo hincapié en la gran respuesta que se tuvo de la comunidad. La escuela recibió donaciones de hipoclorito y jabón de varias empresas. Primaria está aportando la dieta hepática para los niños enfermos, en una convalecencia que suele ser larga. "Hay familias que vienen a buscar la comida acá, incluso sábados y domingos, y a las que no pueden, se les ha llevado al hogar", agregó.

"Contamos además con un equipo integrado por una psicóloga y dos asistentes sociales para tener un mayor contacto con las familias, que incluso hizo un relevamiento de todo lo que les faltaba y se les consiguió", dijo. Hubo maestras que llevaron camas y colchones, para que los niños enfermos no durmieran junto con otros familiares.

"Creo que aprendimos todos de esta situación, y si esto vuelve a ocurrir vamos a tener otras herramientas, a pesar de que la respuesta y la solidaridad de todos los niveles fue impresionante", concluyó.

Carenciados

Los padres de la 161 están organizando un festival para recaudar fondos para los chicos con hepatitis. "Hay niños que comen acá y siempre nos cuentan que hasta el otro día no tienen más alimento", explicó Miguel Ramírez. La enfermedad atacó a un 26% de la población escolar: de 210 alumnos, cayeron enfermos 55. Pero debido a la larga incubación del virus, las autoridades advirtieron que el número podría trepar a 70.

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