Quinceañera se fue con su amor de Facebook, un hombre de 32

Catherine Brun. Convivió con él en Melo, ahora los dos piensan casarse

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La historia de la adolescente que estaba desaparecida desde hacía cuatro meses tuvo un desenlace feliz. Los investigadores policiales la ubicaron en Melo. El hombre que estaba con ella quiere prolongar su vínculo.

La casa de los Brun desbordaba ayer de gente. Vecinos, familiares y amigos celebraban el regreso de Catherine Brun a su casa, casi cuatro meses después de su desaparición.

Esta historia comenzó el 1° de diciembre, cuando Catherine fue al médico. Cuando salió le escribió un mensaje de texto a su abuelo: "Tata, voy para ahí". Sin embargo nunca llegó.

"Cuando salí del médico me fui para Tres Cruces y me tomé el ómnibus para Melo", contó la propia Catherine a El País.

Los pasajes se los había mandado Ramón Tardi (32), a quien había conocido por Facebook. "Yo estaba muy angustiada y tenía pila de problemas, estaba a punto de explotar, y en determinado momento, charlando con él me preguntó si yo quería irme para allá, le dije que sí", dijo Catherine.

"Exploté. Yo tenía pila de problemas y nadie con quien conversarlos", justificó la adolescente de 15 años.

"Tenía un celular prestado, que tenía el parlante roto, y cuando me fui para allá rompí el chip, por que no quería que se comunicaran conmigo", dijo la joven, admitiendo que en ese momento "estaba muy enojada". El reencuentro con sus hermanas y su madre fue fuerte, según sus propias palabras. "Lloramos mucho", acotó.

"Fueron cuatro meses muy difíciles", dijo por su parte Grisel, madre de la chica. "Pensamos que le había pasado cualquier cosa", agregó.

El jueves de noche, Grisel recibió una llamada de la Policía, donde le pedían que se presentara al día siguiente, para hacerle algunas preguntas "delicadas" sobre el caso. "Nunca me dijeron que la habían encontrado, hasta que me encontré con todo el plantel de investigadores", dijo.

Después, contó Grisel, debió hablar con el juez del caso y allí pudo hablar con Ramón, el hombre con quien su hija convivió cuatro meses. "Yo me preguntaba porqué él no avisó nada y según él me dijo no sabía nada que estábamos buscando a Catherine", expresó la madre de la joven.

Catherine, por su parte, acotó que Ramón le dijo más de una vez que llamara a su familia. "Yo siempre le decía que no quería y el respetó mi decisión", dijo. En cuanto a su relación con el hombre, Catherine dijo que van a seguir juntos. "Yo volví acá, pero con la condición que mi madre acepte esta relación, aunque él sea mayor que yo", enfatizó.

La joven de cualquier manera reconoce que debe volver a poner la cabeza en los estudios. Quiere ser enfermera. "Voy a pensarlo bien, pero en algún momento me voy a casar con él, no sé cuándo, pero en algún momento va a pasar", dijo muy convencida.

Catherine se sorprendió al volver a su barrio. Los vecinos la esperaban con carteles de bienvenida y globos.

"Yo espero que ahora estemos tranquilos todos. Ahora quiero descansar porque anoche no dormí, ni comí", contó Catherine que pasó la noche en un hogar del INAU.

"Me metieron a una habitación del INAU con otras muchachas, pero no pude pegar un ojo en toda la noche", relató.

INVESTIGADORES. Un equipo del Departamento de Vigilancia de la Dirección de Crimen Organizado siguió la pista hasta Melo. El celular de la adolescente se convirtió en la clave decisiva para ubicarla en la capital arachana. Fueron cuatro meses arduos de investigación, pero el final es de algún modo inesperado para los investigadores policiales: aquí no hay asesinos en serie, ni otro tipo de peligroso delincuente. En cambio sí un hombre que siente un fuerte lazo sentimental con la joven y que pretende "pedirle la mano" a la madre de Catherine.

Fuentes de la investigación señalaron que este caso se había convertido en una piedra en el zapato, pasaban los meses y no conseguían aclararlo. Mientras casi todos los recursos del departamento estaban volcados al caso de los enfermeros, dos detectives se dedicaron de lleno a este caso. Con la autorización judicial correspondiente pidieron a la compañía un rastreo del celular y de ese modo consiguieron "triangularlo" en Cerro Largo. El equipo de Crimen Organizado viajó a Melo y pidió el apoyo de sus colegas de la Dirección de Investigaciones local -esta Dirección, al igual que Inteligencia y Drogas, tienen jurisdicción nacional- para seguir la búsqueda.

De ese modo llegaron hasta Ramón Tardi, un hombre afable y serio que trabajaba en una panadería de la ciudad. Tardi se había hecho amigo de Catherine vía Facebook y luego de aceptar que la joven viniera a vivir con él se incrementó el lazo afectivo.

Tardi estuvo ayer declarando ante el Juzgado Letrado en lo Penal de 21° Turno y, dado que existía el consentimiento pleno de la adolescente, la Justicia no halló ningún tipo de responsabilidad. "Para nosotros el caso terminó aquí", comentó el subcomisario Yony Mezquita, al mando del equipo de investigadores. (Producción: Néstor O. Araújo, Renzo Rossello)

"Es muy sano, me respetó siempre"

En el barrio de Melo donde Catherine estuvo viviendo estos últimos cuatro meses, nadie se sorprendió por la presencia de la joven en la casa de Ramón Tardi.

La propia Catherine lo define a Ramón como un hombre "sano". "Él no fuma, no toma, no tiene antecedentes, es muy trabajador y lo principal es que siempre me respetó", dijo a El País.

Los vecinos de Ramón, por su parte, indicaron que es un hombre tranquilo, que solo salía para ir a trabajar y regresaba a su hogar. "A la muchacha la veíamos pero nunca preguntamos nada, el vivía solo desde hace unos 10 meses y la joven hace unos cuatro que apareció aquí. Pensamos que era de Melo", sostuvo un funcionario municipal que vive en la casa lindera a la de Ramón.

"La casa está muy cerca del cementerio de Melo y el hombre, que no tiene antecedentes, se desempeña como ayudante de panadero en una empresa en el centro de la ciudad", comentó una vecina de la calle Muñoz, donde se encuentra la modesta vivienda de Ramón.

Otros vecinos, en tanto, fueron reacios a responder preguntas. Decían que ellos no sabían nada del vecino de al lado porque "es un muchacho tranquilo, nunca molestó con ruidos ni hacia juntas con nadie".

"Nos vamos a seguir viendo, el va a venir a Montevideo o le voy a pedir permiso a mi madre para ir a verlo", dice Catherine, convencida.

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