M. GALLARDO Y G. TRINIDAD
Todas las balas que mataron a dos reclusos e hirieron a una docena en la cárcel de Las Rosas fueron disparadas por la guardia, según la pericia balística. Varios policías podrían terminar en prisión.
Los 10 policías que la noche del jueves 22 de octubre controlaban a 200 presos, no conocían el protocolo de actuación en casos de motines, aunque ya hace tiempo que existe. Sin embargo hasta el momento el protocolo sólo ha sido distribuido en los centros bajo la órbita de la Dirección de Cárceles, pero en los establecimientos carcelarios que dependen de las Jefaturas departamentales, como Las Rosas, no tienen conocimiento de él. Al respecto el ministro de Interior Jorge Bruni, dijo al sindicato policial que dispondrá que en horas este protocolo sea distribuido en todas las cárceles del país.
Por su parte el juez penal Gabriel Ohanian, pasó el expediente al fiscal Luis Pacheco para que se pronuncie sobre los incidentes registrados el pasado 21 de octubre en la cárcel de Las Rosas. En las últimas horas la instrucción del presumario fue agotada luego de interrogar a los participantes del motín, a la guardia y de analizar los resultados de la pericia balística practicada en las armas que portaban los efectivos en la noche del incidente. Fuentes del caso señalaron que la pericia no deja dudas respecto a que los proyectiles y perdigones que mataron a dos reclusos e hirieron a 12 -uno grave- fueron disparados por armas de reglamento que esa noche portaban los efectivos. El peritaje estableció que el recluso Horacio Dutra Quiroga fue ultimado de un disparo de pistola 9 milímetros que impactó en su cráneo en tanto que recibió dos balines de escopeta calibre 12, uno en la axila y otro en el pecho.
El otro preso muerto esa noche, José Francisco Garrasini Pereira, recibió un tiro 9 milímetros en el pecho como también una perdigonada en el muslo y otra en el pie. En tanto, Gustavo Giménez Merino, quien se encuentra en grave estado en el hospital Maciel de Montevideo, tiene aún alojado un proyectil 9 milímetros a la altura de la nuca. Los otros reclusos heridos por las armas de fuego de los uniformados ya se encuentran fuera de peligro.
Tanto el peritaje como el resto de la indagatoria practicada por el magistrado dejan en muy mala posición a una media docena de efectivos policiales quienes participaron de la refriega.
DEFENSA. A su favor existe la posibilidad de establecer no ya un caso de legítima defensa completa sino una especie de "estado de necesidad" pues los reclusos alcanzaron a estar sólo a 23 metros de distancia del perímetro de la cárcel y de concretar la fuga masiva. Además, los efectivos actuaron sin balas de goma, en la más absoluta oscuridad, enfrentando a unos 200 reclusos armados con hierros, escudos y cortes en grandes cantidades.
Sin doctrina, sin protocolo, sin recursos, atacados por reclusos armados con palos y cortes, la guardia actuó en medio de la oscuridad y bajo un estado calificado como de "estrés traumático" producto de la situación. El fiscal se pronunciará en los próximos días.
Recaptura
Un peligroso recluso procesado por rapiña y homicidio, con una pena de 20 años, se fugó en la madrugada del Penal de Libertad, limando barrotes y cortando el cerco perimetral con una pinza, sin que nadie advirtiera nada. Se trató de Claudio Andrés Santos Ruiz, de 24 años, que aprovechó la niebla de la madrugada sobre las 4 de la mañana. Estaba alojado en la celda 121 del sector B del complejo carcelario de máxima seguridad. Ayer mismo, sobre media tarde, fue identificado por un policía y recapturado en una persecución a campo traviesa.