Presidente, gobierne

Se viene la tormenta. No lo ve solamente el que no quiere. Los números hablan. Las exportaciones se caen. El consumo también. La industria y el comercio ya saben que no pueden pagar salarios de bonanza en tiempos de recesión, por lo que han comenzado a adelantar licencias y a enviar personal al seguro de paro, y se preparan para negociar rebajas de sueldos a cambio de evitar despidos.

La crisis, la misma que el gobierno tanto negó, ha llegado. Y la tormenta encuentra a la nave en el peor momento, con un capitán que enfrenta un motín a bordo y con una tripulación más preocupada por su supervivencia que por la de la nave.

El gobierno que los uruguayos eligieron para gobernar cinco años lleva ya varios meses más preocupado por seguir en el poder otro lustro que por ejercer el poder que ya ganó. Pero en tiempos de crisis esa ausencia de gobernantes que gobiernen se nota mucho más. Y duele.

Cuando el empleo está en riesgo es imperioso que el ministro de Trabajo ejerza su cargo a tiempo completo, en lugar de dedicar tantas horas diarias a planificar hasta el más mínimo detalle la campaña del presidenciable José Mujica.

Cuando la economía está en peligro el ministro de Economía no puede perder tiempo haciendo campaña electoral en la Criolla. Debería trabajar, como decía un viejo periodista, las 24 horas del día y si hiciera falta también las de la noche, para mitigar los impactos de esta crisis sobre los uruguayos. Esa es la función de un ministro de Economía, que debería mirar con más preocupación el altísimo déficit fiscal con que cerró enero que el mandato de defender la gestión de su antecesor, el también presidenciable Danilo Astori.

Cuando hay crisis el ministro de Transporte y Obras Públicas tiene que preocuparse menos por anunciar, en medios de su confianza, que tras las internas definirá su destino dentro de Alianza Progresista. El ministro Rossi, que sale a aclarar que nadie ha trabajado más por la Alianza Progresista que él, debería ocuparse más por ser quien más trabaja por el país, que somos todos los uruguayos y no solamente un puñado de afiliados de un sector que, la verdad, pocos identifican.

Y la ministra de Interior, que sólo interrumpe sus discursos electoralistas para ocuparse de dónde más puede realojar presos en condiciones de mayor comodidad, debería en las actuales circunstancias desvelarse por garantizar una mayor seguridad a quienes estamos detrás de las rejas de nuestras casas que en el bienestar de quienes están privados de su libertad por haber violado la ley. Y no se anima a hacerlo, o si no sabe como hacerlo, debería dejar el lugar al que sigue.

¿Por qué hay ministros y subsecretarios que pisan más los tinglados electorales de todo el país que sus propios despachos?

El capitán del barco, sacudido por la insubordinación de una tripulación que ha preferido a Mujica por sobre el preferido presidencial Astori, parece no estar al mando ya de la situación.

Sin embargo, está a tiempo. Debe gobernar, porque para eso ha sido elegido. Y si los funcionarios que deben asistirle en la tarea están más preocupados por las elecciones que se avecinan que por hacer su tarea, el presidente debería llamarlos a responsabilidad y, si es preciso, reemplazarlos por personas que hagan el trabajo para el que se les paga, que no es para vacacionar, hacer campaña política y diseñar estrategias para precandidatos.

Presidente, gobierne. Es tiempo.

elpepepregunton@gmail.com

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